El nuevo anime de Netflix está generando polémica por su contenido subido de tono y violento

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Internet reacciona de manera polarizada a la serie, que horroriza a los menos familiarizados con Devilman y les parece un sople de aire fresco a otros.

Aunque no sea especialmente conocida en España, lo cierto es que Devilman es una de las obras más famosas de Go Nagai, el creador de Mazinger Z, y que goza de bastante culto en Japón. Y como en buena parte de la obra del autor, la violencia, el gore, el erotismo y ciertos temas poco agradables de ver están más que presentes. Pero Netflix debía ser bastante consciente de lo que manejaba entre manos a la hora de producir Devilman Crybaby, el nuevo anime de la plataforma que da a esta truculenta serie un aire más moderno. Por supuesto, Internet ha reaccionado.

El primer contacto con Devilman, una colección con más de cuatro décadas y hasta una película de acción real a cuestas, siempre es un mazazo. Porque no solo echa a la coctelera dosis de pornografía, hiperviolencia y una temática claramente satánica donde su propio protagonista sufre una posesión demoníaca para convertirse en un asesino de los diablos que llegan al mundo para ser los depredadores del género humano. Es, además, una serie donde no cabe ni la esperanza ni los finales felices. Y eso, para la nueva y sensiblona encarnación de Akira Fudo, que pone el "crybaby" ("llorón") del título en liza, es más de lo que puede procesar casi en la misma medida que para el espectador.

Sin embargo, este contraste entre las viejas versiones y esta nueva producción es lo que está provocando las reacciones de la comunidad, más que sus dosis de contenidos brutales. Algo que, por otro lado, es una marca inherente a Devilman, y por tanto, algo que era de esperar, y hasta de reclamar. Comic Book ha echado un vistazo a lo que se comenta por redes, y resulta que los fans están divididos entre quienes piensan que se pasa unos cuantos pueblos, y quienes prefieren que sea así. Hasta hay quien considera que el protagonista aún es demasiado blando.

 

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