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¿Dónde quedó la dificultad de los juegos?

Opinión - Damián Montero

Opinión - Damián Montero

Colaborador de AlfaBetaJuega

¿Dónde quedó la dificultad de los juegos?

Pocas sensaciones daban más asco a nivel de jugador que morir en Super Mario. Por desgracia esto no era una cosa que fuera difícil. Un salto mal dado, un enemigo que nos pillaba desprevenido, una plataforma cuyo patrón nos despistaba… cuando queríamos acordar ya habíamos fracasado en nuestro cometido y Peach se quedaba esperando a que alguien la liberase. Pero pasaron los años, los gráficos mejoraron y las historias de estos fueron más que la aventura de un fontanero que iba a rescatar a una princesa.

Pero conforme estos aspectos aumentaban, la dificultad se reducía. Los retos no eran para tanto y en ocasiones nos encontrábamos con títulos que eran más bien cintas de animación que nos atrapaban con excelentes diálogos pero nada de juegos difíciles que había que pedir ayuda a nuestro hermano mayor para superar esta prueba. ¿Nos hemos quedado sin videojuegos difíciles? La respuesta es sí.

Los desarrolladores se han centrado en experiencias más inmersivas. Es decir, juegos más realistas y en el camino se han dejado la dificultad que habían caracterizado a juegos como el mencionado Super Mario. Pero esto ha pasado a la historia, hasta que llegaron títulos como Dark Souls. Una aventura donde lo difícil volvía a ser una realidad y en la que no era el número de enemigos el que nos hacía pasarlas canutas, a medida que nosotros avanzábamos los rivales también mejoraban.

Eso por no hablar de la libertad que se nos ha ofrecido en estos juegos y que nos dejaba acudir a cualquier punto del mapa para enfrentarnos a enemigos realmente duros. Un sistema que han copiado otros títulos como Ni- Oh. El caso más reciente es The Legend of Zelda: Breath of the Wild, que ha permitido a los jugadores plantear la forma en la que quieren vivir esta historia y no ceñirse a un enemigo. No han sido pocos los que se han visto frente a alguien a quien no han podido vencer y han sido reconducidos por un camino distinto.

¿Estamos ante un renacer de los videojuegos realmente difíciles? No lo sabemos. Pero en primer lugar hay que aceptar que la dificultad es un concepto muy subjetivo. A quien se le da bien los títulos de conducción, quizás lo hayan pasado mal con uno de conducción Y ni decir tiene que decirse esas partidas online en las que uno se ha enfrentado a jugadores habilidosos que nos han hecho sentir realmente mal.

Aun asumiendo la definición subjetiva de dificultad, no se puede negar que estamos ante una nueva era de los videojuegos que son puros retos. Dark Souls ha abierto el camino, su mensaje fue asimilado por los usuarios quienes vieron un título que debían completar para conseguir la medalla de jugón. Pero aquí se presenta un segundo problema, ¿van a ser así todos los videojuegos que quieran ser difíciles? ¿Títulos basados en combates de espada?

Eso sólo lo puede decidir el futuro de la industria. Pero si al principio del artículo nos preguntábamos que dónde había quedado la dificultad de los videojuegos, aquí tenemos la respuesta: ha vuelto, en forma de reclamo. Quizás el impulso que ha dado Dark Souls, que cuenta con una excelente historia y lore, sirva de guía para próximos desarrollos que estén por llegar. Aunque claro, esperemos que sea manteniendo la calidad alcanzada en la actualidad.

Y tú, ¿crees que la dificutlad ha vuelto, que nunca se fue o que sigue en los 80? ¿Cuál fue el título que hizo que te arrancaras los pelos de la cabeza y que casi te cuesta el destrozo de la pantalla de tu televisor?

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