El mundo abierto, una apuesta segura en los videojuegos

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Parece que el término sandbox casi siempre ha estado unido a los títulos multijugador, normalmente MMOs. Sin embargo, desde la aparición de la última generación de consolas, e incluso en los últimos tiempos de PlayStation 3 y Xbox 360, ya empezó el boom de los juegos de mundo abierto, donde, por encima de todo, primaba el perderse y no dejar ni un solo rincón sin explorar.
 
Pero como ya hemos dicho, este tipo de títulos han alcanzado su punto álgido con la llegada de Xbox One, PlayStation 4 y con la nueva consola de Nintendo que saldrá en marzo. Porque ahora da la sensación de que un buen juego tiene que permitir sí o sí, descubrir mil y un secretos ocultos en un mapa inmenso. Y cuanto más tardemos en recorrerlo, mejor. Y no es que nos quejemos, de hecho, uno de los mayores atractivos de este tipo de juegos es adentrarte cada vez más en el mapa, hasta que llegamos al punto en que nos vemos superados, ya sea por nuestros enemigos, o porque no contamos con la habilidad requerida para superar un obstáculo.
 
Sin embargo, hemos llegado a un punto en el que es necesario que un juego otorgue este tipo de libertad a un jugador, para que, casi inmediatamente, se convierta en un título de obligatoria adquisición. Hay casos, como con The Witcher 3, donde a muchos, dejando de lado lo inmenso que es el mundo que recorremos, lo que realmente nos atrapa es la historia. En cambio, en otras ocasiones esta gran libertad puede acabar cansando, a no ser que juguemos acompañados de otros, como por ejemplo con Gran Theft Auto Online, donde, si no eres de los de interactuar con otros jugadores, puede que acabes aburriéndote rápidamente del título.
 
 
Porque al final, solo se busca “abandonar” al jugador en medio de un mundo inmenso en el que, en el caso de Grand Theft Auto Online, por poner un ejemplo, no encontramos nada más que distintos tipos de misiones secundarias. Pero parece que si en estos tiempos se lanza un juego triple A que no tenga parte de sandbox, no tendrá tanta repercusión. Para poner un ejemplo práctico, antes del lanzamiento de Final Fantasy XV, cuando se anunció que la parte final del juego sería más lineal, se empezaron a escuchar multitud de quejas. Y eso, después de conocer lo inmenso que sería el mundo en el que nos situaríamos con Noctis y compañía. Por eso asusta cómo se tomará la comunidad la nueva aventura de Link, the Legend of Zelda: Breath of the Wild, un título del que se ha dicho que desde el primer momento podremos ir a enfrentarnos con el jefe final.
 
Pero parece que el hecho de que un juego incluya en su descripción las palabras “mundo abierto”, ya juega en su favor, porque esto supone que detrás del título se han invertido horas y horas de desarrollo. Sin embargo, esta nueva clase de juegos siempre acaban decepcionando, al menos en parte. Ya que lo que en un principio se anunciaba como una gran historia, unos gráficos excelentes o una jugabilidad maravillosa, acaba lanzándose como un juego mejorable. Y el tiempo de desarrollo de estos títulos no juega en su favor. Poniendo otro ejemplo, The Division, el título multijugador de mundo abierto de Ubisoft que vimos en los primeros tráilers y gameplays, acabo convirtiéndose en un producto parcialmente distinto. Y aunque seguía ofreciendo una historia digna de ser descubierta, fueron muchos los que acabaron desilusionados y dejando de lado el título que nos invitaba a investigar una Nueva York invernal desolada.
 
 
Aun así, como ya se ha dicho, no hay nada malo en los juegos de tipo sandbox, al contrario, habría que agradecer el momento que estamos viviendo, y que nos ha permitido descubrir grandes juegos como Fallout 4, Watch Dogs 2, Grand Theft Auto V o The Witcher 3; y los que aún están por llegar, y que presentarán estilos totalmente distintos. Por un lado en The Legend of Zelda: Breath of the Wild, nos tocará explorar un mundo inmenso y lleno de misterios y secretos para descubrir. En Horizon: Zero Dawn, podremos echar mano de nuestra habilidad con el sigilo para derrotar a las gigantescas criaturas mecánicas. Y por otra parte, también podremos disfrutar de las plataformas con Yooka-Laylee, el sucesor espiritual de juegos como Ratchet & Clank, que nos invitará a descubrir un mundo de fantasía.
 
Y en el caso de aquellos a los que The Division acabó suponiéndoles una decepción, Ubisoft ha estado trabajando en el nuevo Ghost Recon Wildlands, un shooter que nos ha convencido a muchos desde el momento en que vimos la cantidad de opciones con las que contaremos a la hora de llevar a cabo una misión. Sin embargo, a pesar de la cantidad de horas de juego que nos puede llevar desentrañar todos los secretos de cada uno de estos títulos, parece que a la hora de la verdad, todas las compañías se han centrado en crear una etapa para los videojuegos donde lo único con lo que nos encontramos sean sandbox, o títulos multijugador competitivos al estilo de Overwatch.