Saltos y plataformas

Ni el rol ni los sandbox ni el terror. Los juegos clásicos de plataformas son los que más han costado de superar en la historia del videojuego. Estos títulos han supuesto en más de una ocasión que nos frustrásemos hasta el punto de no querer saber más en mucho tiempo de este mundo. A Pixel Story rememora este género ofreciéndonos una vuelta a este género que tanto apasionó en su día y que fue cayendo en el olvido a medida que llegaron las nuevas oportunidades de las videoconsolas. Un título con el que descubrir un mundo desconocido a los jugadores de nueva generación y un viaje en el tiempo para los nostálgicos que contaban las partidas en vidas.

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Aunque sea difícil pensarlo ahora, hubo un tiempo en el que para los videojuegos bastaba con tres botones y una cruceta para moverse por el escenario. No se precisaban tantos controles ni combinaciones para acciones específicas ni tampoco mover la cámara ya que el escenario era en 2D y no había más lugar donde mirar. Por supuesto los gatillos estaban lejos de ser una realidad en los mandos. Fue en esta época donde los plataformas reinaron ofreciendo aventuras que pese a consistir en saltos y movimientos en el aire, triunfaron con una propuesta bastante difícil.

Esta es la esencia que quiere transmitir A Pixel Story, un juego que retoma esta esencia plataformera. Un título para los nostálgicos de los 80 y que pone a prueba al jugador del S.XXI para saber si entre tantos gráficos y títulos con grandes guiones no se ha perdido la base de este mundo: ser capaz de superar cualquier reto que se les presente. No te dejes engañar por su aspecto, este título es capaz de hacerte estrellar el mando antes que cualquier Dark Souls.

Los videojuegos han evolucionado mucho desde que empezaron a ser un producto demandado por multitud de personas hasta la actualidad. Conforme ha avanzado la tecnología, la oferta de estos ha crecido y a día de hoy los personajes se acercan mucho a la realidad, de hecho cuando un frame no va a la velocidad que debería o una textura no se termina de renderizar se considera que un videojuego es un error. Sin embargo hace algunos años esto era impensable. En los orígenes bastaba con que el jugador recibiera un reto que lo tuviera horas frente a la pantalla y con un ser que se moviera cumpliendo las órdenes que se daban a través de los controles.

Fue en estos orígenes en los que comenzó la época dorada de las plataformas. Y es este momento en la historia del videojuego a la que ha querido rendir homenaje A Pixel Story, un sencillo juego que nos devuelve a esta época en la que poco importaba si el personaje de turno se asemejaba o no a un humano o si había muchas o pocas posibilidades de personalización. En estos tiempos lo que era crucial era que cuando este avatar recibía la orden de saltar, saltase y cuando se le dijera que siguiese adelante, lo hiciera. ¿Crees que esto es sencillo? ¿Crees que es más difícil acabar con Gwyn que simplemente caminar recto durante todo un nivel?

Bueno, eso es porque nunca has probado un plataformas de los 80. Pero para eso llega A Pixel Story, para hacernos ver que los videojuegos antaño eran auténticas pruebas de destreza. Porque quizás al principio bastase con saltar y caminar, pero conforme se avanzaba en la historia había que hacerlo en el momento adecuado y equivocarse de instante suponía empezar de nuevo todo el nivel. Porque dar al botón un segundo después de lo debido acababa con nuestro personaje ensartado en unos fríos pinchos o en un lago de lava. Y esta es la esencia de A Pixel Story.

Como en todo buen juego de plataformas empezamos con unas habilidades muy básicas: caminar hacia delante o hacia atrás, saltar y dejarnos caer. A medida que avanzamos la cosa se complica y aparecen nuevos retos que hay que asimilar como por ejemplo ya no basta con saltar, ahora hay que hacerlo mientras una zona móvil del escenario se cruza en nuestro camino en el momento justo. O ejecutar una serie de movimientos rápidos porque caemos por un pozo repleto de trampas mortales. Es imprescindible coordinar nuestras manos y vista para comprender lo que estamos viendo y transmitirlo a nuestras extremidades para proceder.

Hay poco tiempo para asimilar los conceptos. En este juego iremos acompañados de un pequeño robot que nos hará de breve tutorial. Sin embargo, aparte del comienzo en el que se nos dirán los controles básicos: saltar y moverse, luego esta enseñanza se resumirá a meras pistas sobre lo que tendremos que hacer. En este sentido habrá que entender bien las mecánicas del juego, por muy sencillas que sean, para entender lo que debemos realizar en cada situación. Como hemos dicho las acciones no son muy amplias, a las ya mencionadas hay que añadir el teletransporte (el cual se adquiere junto a un gorro mágico que centra parte de la historia.

Pero lo difícil viene cuando se deben combinar las acciones del juego. Es fácil comprender que dejando el gorro junto a una puerta con temporizador es más fácil abrirla y pasar por ella antes de que se cierre. Pero, ¿y si intentas a dejar este gorro en el aire después de un salto para volver a impulsarte y pulsar el botón en el momento justo para conseguir llegar al doble de altura? La cosa se complica, ¿no es así? Pues puede hacerlo aún más como por ejemplo saltando y moverte en el aire esquivando bolas de fuego para caer en un muelle con el que llegar a una zona de altura. ¿A que esto no lo tenía Gwyn en Dark Souls?

Mecánicas simples pero no al alcance de todos. Pocas acciones, pero que requieren pericia y buena visión para elegir el momento. Pasando al terreno de la historia, esta también es todo un homenaje a los juegos clásicos. A Pixel Story es la vida de un ser hecho de pixeles destinado a poner paz en un mundo en donde la misión es llegar al núcleo del sistema para evitar el caos total. Conforme se avance por los niveles del juego, la calidad de la imagen mejorará. Empezaremos en un lugar donde todos los elementos son meros pixeles amontonados (incluido nuestro personaje) y más adelante las formas serán reales, aparecerán curvas y podremos distinguir rasgos en el protagonista como su boca y los ojos.

Durante esta historia encontraremos referencias no solo a los videojuegos de plataformas de antaño, como las monedas que aparecían en títulos como Super Mario, también habrá guiños a personajes tan famosos como Batman o Terminator. Las mencionadas monedas servirán para abrir portales a mundos secundarios en los que realizar misiones secundarias que pongan a prueba nuestra destreza en este videojuego. También habrá otras tareas más allá que superar niveles y conquistar cada zona del videojuego. En determinados momentos encontraremos fragmentos de memoria, que harán las veces de coleccionables y que al igual que todo en este juego, al principio serán fáciles de obtener, pero conforme se compliquen las cosas, su consecución también lo hará.

El sonido también es todo un homenaje a los videojuegos clásicos de plataformas. Su banda sonora nos hará teletransportarnos a aquella época en la que no había consolas, sino máquina recreativa en un bar y las partidas se pagaban con monedas que tenían un agujero en medio. Quizás no tenga nada que ver con las creaciones musicales que tienen muchos videojuegos hoy en día, pero la misión es copiar aquellos títulos plataformeros que a tantos nos hicieron comenzar a ganarnos el nombre de jugones.

Damián Montero

Jugabilidad: Sencilla en cuanto a acciones a aprender, difícil en cuanto a dominar. Este juego cumple con la premisa de las plataformas de los 80: ofrecer un reto. Los controles responden bien pero el problema viene cuando tengas que dar un salto y moverte correctamente en el aire para poder caer en el lugar exacto. Uno de los puntos fuertes del juego y que harán que los más nostálgicos se sientan de nuevo frente a las máquinas recreativas o que los más nuevos aprendan que con poco, se puede sacar adelante un buen título.

Gráficos: Vale, de acuerdo, no son los gráficos que esperabas en un título de esta generación de consolas. Pero si pensamos que la idea es homenajear al género de plataformas de hace algunas décadas es la mejor elección. ¿Quién necesita una cara con miles de expresiones si con varios píxeles amontonados consigues un ser antropomorfo que da vueltas por un escenario lo suficientemente realista?

Sonido: Mismo asunto que los gráficos. No han participado compositores famosos en su elaboración. Pero su ambiente sonoro es también un homenaje a los videojuegos de los años 80. Su melodía es la más apropiada en estos casos y espectacular cómo parece que nuestra PlayStation 4 se convierte en una Super Nintendo. Un viaje en el tiempo musical.

Duración: Perfectamente cada uno de los mundos puede llevarte una hora mientras te acostumbras a los controles. Salvo los primeros niveles, el resto va a suponer un reto. No es que haya muchas cosas que hacer, es que las pocas que hay van a costar dominar y junto con los mundos paralelos a los que accedemos con monedas, va a haber bastante entretenimiento. Eso por no hablar de volver a jugarlo con la intención de superar nuestras marcas.

Conclusión: A Pixel Story es una interesante opción para salirse de la rutina de videojuegos de nueva generación. Si ya estás un poco saturado de los RPG y de las aventuras, prueba con este juego de plataformas que te enganchará desde el primer momento. Acepta este reto que se propone recordarnos cómo empezó esto de los videojuegos: con muchos píxeles y la propuesta de tenernos frente a la pantalla hasta que salgamos adelante en los distintos mundos que ofrece el juego.

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La evolución del juego estará acompañada de una mejora de gráficos

▪ Fecha de lanzamiento: 30/03/2015

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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