Viaje a las profundidades

Giant Quid Games debuta con un título de corte artístico y que toma como referencia las obras de Thatgamecompany. Su nombre es Abzû y nos pone en la piel de un submarinista que deberá emprender un viaje por las profundidades acuáticas con el fin de restaurar el orden y la belleza de los fondos marinos.

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La escena independiente en el desarrollo de videojuegos se ha hecho muy fuerte en los últimos años gracias a un buen número de estudios que han apostado por el diseño artístico como carácter definitorio de su obra. Es el caso de Thatgamecompany, la compañía americana responsable de flOw, Flower y la obra maestra Journey. De la mente de Matt Nava, director de arte precisamente de estos dos últimos títulos, ha surgido el que hoy nos ocupa, el primer trabajo de Giant Squid Games.

Nos referimos a Abzû, ya disponible en PlayStation 4 y PC. Y es que la opera prima de este pequeño estudio californiano toma como referencia los videojuegos de la mencionada Thatgamecompany. Tan grande es el parecido, sobre todo con Journey, que durante nuestro “viaje” estaremos constantemente comparándolo con aquel galardonado juego lanzado en 2012 en PlayStation 3.

En Abzû dejamos atrás el desierto de Journey y encarnamos a un submarinista que deberá sumergirse en las profundidades marítimas a fin de restaurar la belleza que atesora el mundo acuático. Para ello deberemos llevar a cabo acciones concretas que explicaremos más adelante mientras tratamos de desenmarañar una historia oculta.

Los parecidos de Abzû con Journey son tan grandes y saltan tan a la vista que nos percataremos de su presencia desde el primer momento. Si bien la ambientación submarina es cien por cien similar a flOw y el objetivo de hacer florecer el fondo marino es idéntico al de Flower, la jugabilidad, las mecánicas y la forma de avanzar es muy del estilo Journey. En primer lugar, la simpleza de sus controles. Podemos desplazarnos en cualquier dirección sumergidos en el agua, pulsar un botón para nadar y pulsar otro para darnos impulso y hacerlo con mayor velocidad. Asimismo, con otro botón podemos emitir un sonido a modo de sónar con el que interactuar con el entorno (sí, igual que la forma de hacerlo en Journey).

¿Pero qué encontraremos en los diferentes escenarios de Abzû? Principalmente una belleza incomparable. Estamos, casi a ciencia cierta, ante uno de los títulos más atractivos artísticamente que hemos visto en la actual generación de consolas, lo cual no es un asunto menor. El juego, asimismo, corre con estabilidad y fluidez (en la versión de PlayStation 4 que hemos jugado nosotros). Y es que en las profundidades hallaremos vegetación, mucho colorido, los rayos de luz penetrando desde la parte superior y, sobre todo, una ingente cantidad de criaturas submarinas con las que podemos interactuar.

Aunque es tan solo una parte accesoria del título y no tenemos ninguna obligación de hacerlo, Giant Squid ha hecho un gran esfuerzo por recrear la vida acuática. Bancos de peces de incontables animales, pero también otros seres de mayor tamaño sobre los que podemos montarnos para desplazarnos más rápidamente por el escenario o, simplemente, disfrutar de un atractivo paseo por los increíblemente detallados escenarios. Además de todas las especies que encontraremos, también tenemos la posibilidad de hallar escondites con los que podemos interactuar para liberar a otras criaturas marinas.

En cuanto a coleccionables, Abzû cuenta con una especie de caracolas que podrían compararse a los glifos de Journey. Sin embargo, los del juego de Giant Squid no cumplen ninguna función dentro del título en cuanto a la jugabilidad y son un mero complemento. Al igual que ocurría en la obra de Thatgamecompany, Abzû también trata de contarnos una historia a través de muros pintados en los que nos podemos detener para tratar de dar forma a un complejo argumento. Asimismo, se prescinde de las partes cinemáticas para tratar de agilizar el conjunto.

Otra de las grandes fortalezas de Abzû es su banda sonora, que nuevamente corre a cargo del premiado Austin Wintory, que también fue el encargado de la inolvidable música de Journey. Aunque tenemos algunas piezas sonoras maravillosas y que acompañan increíblemente bien al título, lo cierto es que no notamos el grado de inspiración que Wintory tuvo en Journey, habiendo pocos temas cuya melodía quede instantáneamente grabada en nuestra mente.

A fin de avanzar en Abzû deberemos abrirnos paso por diferentes puertas. Para desbloquearlas deberemos realizar distintas acciones, como liberar a pequeños robots que nos ayuden a activar un mecanismo o hacerlo por nosotros mismos poniendo en funcionamiento unas cadenas que estaban paradas. Todo ello con el objetivo de llegar al final de cada fase y restablecer la armonía y la bella naturaleza marítima de esa zona, parecido a lo que ocurría en Flower, del que Matt Nava también era director artístico.

En determinado punto de la historia, cuya duración es de una hora y media aproximadamente, encontraremos algunos obstáculos de mayor peligro, pues podrán dañarnos. No obstante, su mal no será mortal y podremos continuar sin ningún tipo de percance, al contrario que en Journey, donde los impactos recibidos reducían nuestra cola y, por tanto, nuestra posibilidad de volar durante un periodo de tiempo más prolongado.

En otro sentido, cabe señalar que el control del protagonista se nos ha hecho algo duro en los primeros compases del juego, aunque pronto el usuario se acostumbra a un movimiento algo tosco. Desgraciadamente, en las secciones en las que el título nos obliga a abandonar el agua momentáneamente para resolver algún puzle el control del submarinista se vuelve realmente incómodo, haciéndonos desear que podamos volver al agua cuanto antes mejor.

Abzû atesora momentos realmente únicos y que ya forman parte de nuestra mente y nuestro corazón jugón. Sin embargo, a nivel general, su impacto y su desarrollo son menos emotivos y memorables que en Journey u otras obras similares. La tremenda hermosura de los escenarios y la magnífica música que nos acompaña en todo momento hace que los paseos a toda velocidad por las corrientes de agua o el descenso junto a las ballenas sean inolvidables, pero el resto de la aventura no sorprende y se nos antoja algo plana. Otra de las carencias con respecto a Journey es la imposibilidad de jugarse en compañía de un desconocido, algo de lo que hacía gala el juego de Thatgamecompany y que dio lugar a uno de los multijugadores más preciosos que hemos vivido jamás.

Joel Castillo

Jugabilidad: Sencilla, intuitiva y haciendo gala de pocos botones. Con el analógico nos movemos y con tres botones más nadamos, tomamos impulso e interactuamos con el entorno mediante un pitido similar al de un sónar. Pese a su fluidez debajo del agua, el título sufre al obligarnos a movernos por tierra firme.

Gráficos: Una de las propuestas más bellas artísticamente que hemos visto en la nueva generación de consolas. Su colorido, su vegetación, la diversidad de escenarios y de fauna marina. Todo forma un apartado estético redondeado por la fluidez del videojuego y por el buen acabado gráfico del título.

Sonido: Una magnífica banda sonora a cargo del galardonado Austin Wintory (aunque menos inspirada que anteriores trabajos debido a la ausencia de piezas musicales memorables) que queda perfectamente complementada con los sonidos que emiten las diferentes y variadas especies submarinas que encontraremos bajo el agua.

Duración: La primera partida puede durarnos en torno a una hora y media; dos como mucho si eres de explorar cada rincón. El juego ofrece la posibilidad de meditar para observar el entorno, lo que alarga su duración. Sin embargo, Abzû está pensado para ser superado en un viaje de una sola vez, por lo que su hora y media parece adecuada.

Conclusión: Abzû es, sin ningún género de dudas, una de las propuestas más interesantes de toda la nueva generación a nivel audiovisual. Sin embargo, su parecido con Journey le perjudica más que le beneficia. En la comparativa siempre sale peor parado, especialmente a la hora de hablar de la jugabilidad y su emotividad. Abzû entretiene y dejará pasmados a los amantes de este tipo de propuestas, pero resulta ser algo plano cuando trata de emocionar al jugador. Se echa muy en falta un multijugador similar al que tenía Journey.

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flOw

Flower


La banda sonora de Abzû corre a cargo del premiado músico Austin Wintory.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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