Guerra inteligente

Esta conocida serie, que ya es todo un clásico de las portátiles de Nintendo, vuelve a Nintendo DS manteniendo intactas sus principales características. La guerra desde un punto de vista táctico.

En primer lugar, conviene aclarar que Advance Wars Dark Conflict y Days of Ruin es el mismo juego, solo que en América ha sido bautizado con este segundo título. Una nueva entrega de la conocida serie de Nintendo e Intelligent Systems, que en esta ocasión nos lleva hasta un inhóspito mundo en ruinas.

Cenizas a las cenizas

El planeta ha sido arrasado por una lluvia de meteoritos que no ha dejado títere con cabeza. La gente intenta sobrevivir, pero parece que esto no va a ser lo que se dice fácil. El futuro pinta muy oscuro, nunca mejor dicho, y para colmo la guerra sigue adelante. ¿Aún hay lugar para la esperanza? Eso es lo que nos pregunta el prólogo del videojuego nada más encender la portátil. Vamos a decir que sí.

Aunque este Advance Wars ofrece una estética evolucionada y más adulta que los títulos anteriores (al menos que los primeros), su esencia es la de siempre: batallas estratégicas o tácticas y que se llevan a cabo por turnos. A lo largo de los niveles contamos con distintos tipos de unidades, también aéreas y navales, con las que combatir a los enemigos. Todas tienen sus propias características -como es habitual en este tipo de juegos- y utilizarlas con acierto y oportunismo es básico.

Durante el juego, no solo tenemos que prestar atención a nuestras tropas y a las enemigas, sino también a otros elementos que influyen en gran medida en la jugabilidad del título. Por ejemplo, resulta importante tener en cuenta los accidentes del terreno, que condicionan nuestros pasos, o la situación de nuestros comandantes, que por primera vez forman parte directamente de la lucha.

En cualquier caso, la oferta del juego es bastante generosa. Su modo principal cuenta con veintiséis misiones, más de treinta retos adicionales, a lo que hay que sumar un editor de mapas y, por si fuera poco, la posibilidad de jugar con hasta tres amigos en distintos escenarios. Gracias a ello el número de horas que le podemos dedicar es altísimo.

Por último, hay que reseñar que audiovisualmente el juego no ha cambiado apenas. Seguimos encontrando un acabado en dos dimensiones sencillo, colorido y suficientemente detallado, aunque sin demasiados alardes. El sonido se compone de agradables melodías que cumplen con su papel acompañante, si bien es cierto que después de unas cuantas horas de juego empiezan a hacerse algo repetitivas.

En definitiva, una entrega más que, pese a no revolucionar la serie, seguro que gusta a sus seguidores, especialmente por su historia y profunda jugabilidad.

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