AlfaBetaRETRO de Tomb Raider: Aventuras poligonales de alto riesgo

Publicado por el

Corre, salta, dispara, busca, encuentra, explora, descubre, empuja y disfruta. Estas fueron las claves de un juego clásico de acción-aventura que inspiró a toda una industria. Ah, y Lara Croft, of course.

Lara Croft es Lara Croft. Una frase que podría parecer ilógica, obvia y aparente en pleno 2018, pero si nos retrotraemos hasta el 25 de octubre de 1996, fecha de estreno del primer Tomb Raider, Lara Croft era una perfecta desconocida.

Esto, lejos de jugar en su contra, y dispuesta a mostrar su personalidad más arrolladora, llevó a que Tomb Raider y, por tanto, Lara Croft se convirtieran en iconos absolutos del mundo de los videojuegos.

No contenta con esto, Lara se convirtió (y aún sigue siendo) en un referente socio-cultural de gran calado, llegando a superar en popularidad al mismísimo héroe del que partía su concepto: el intrépido Indiana Jones. Esto es todo un hito, y más sabiendo de la inmensa fama que tiene el personaje creado por George Lucas.

Pero ¿cómo se forjó la leyenda de Tomb Raider? Pues con un primer título homónimo que apareció en 1996 de la mano de Core Design y Eidos, con una Lara Croft diseñada y pensada por Toby Gard que, después de muchos bocetos y nombres, terminó por "nacer" con sus ya icónicos pantalones cortos, bañador verde, mochila y la compañía de sus inseparables pistolas gemelas.

Aunque eso no fue todo, no. Core Design hizo gala de un plan maestro a la hora de construir toda una serie de niveles abiertos a la exploración, al descubrimiento, a la resolución de puzles y, por supuesto, a la supervivencia. No sólo era de vital importancia explorar cada recodo para encontrar armas, munición, paquetes de salud y secretos. También había que saltar constantemente para evitar una muerte segura, tanto a manos de la jauría de enemigos tras nuestros talones, como a manos de saltos casi imposibles de realizar.

Podríamos decir que, en este caso, Tomb Raider fue una oda a la destreza y a la agilidad mental, midiendo nuestra capacidad para buscar el camino correcto sin perdernos, completar los puzles más complejos sin enloquecer y eliminar a nuestros enemigos sin perder ni gota de salud.

Esta mecánica de juego, ya de sobra explorada hoy en día por la saga de Tomb Raider y otras “de la competencia”, era toda una novedad en la era pre-PlayStation (salió primero para la SEGA Saturn), nunca se había visto nada igual. Y el éxito no se hizo esperar, convirtiendo a Tomb Raider en un fenómeno mundial a nivel de ventas (7 millones de copias) y a nivel de crítica.

Y aunque podrías pensar que el estilo de juego de Tomb Raider fue influenciado por el todopoderoso Super Mario 64, medios como Electronic Gaming Monthly aseguraban que su desarrollo había comenzado mucho antes de que el juego de Nintendo se enseñara al público.

Lo cierto es que tanto su aproximación cinematográfica y poligonalmente potente, como los intrincados niveles y puzles que ofrecía en una dificultad vertiginosamente ascendente, lograron convertir a un juego recién estrenado en todo un clásico fundacional de la industria del videojuego 3D.

Aún se pueden saborear los niveles tras la malvada Natla, en los que toda clase de criaturas deformes y repugnantes querían eliminarnos en un par de golpes. Y ¿quién no recuerda el complicado rompecabezas para “desactivar” a nuestra doble “hecha de carne”? ¿O la preciosa estatua de oro en la que nos convertíamos si osábamos subirnos a la mano de la estatua del Rey Midas?

Momentos que se quedan grabados en la retina, pálpitos en el corazón al ver un enorme oso por sorpresa, sustos que se transformaban en sonrisas y en algún que otro suspiro de alivio.

Si hay algo que caracteriza al primer Tomb Raider (y por extensión a los tres siguientes) es su increíble capacidad para obligarnos a pensar y repensar si estaremos haciendo lo correcto, sembrando la duda en nuestra mente. ¿Me falta una llave? ¿Será por esta cornisa, o por este pasillo?

¿Quién no se ha perdido explorando su mundo cuadrangularmente poligonal? O peor, ¿quién no ha sufrido una horrible muerte por una pequeña equivocación? Esa era la magia de un juego que invitaba a jugar muy despierto, bebiéndose la pantalla, reparando en pequeños detalles, cambios de texturas o de colores que nos indicaban en voz muy baja: “es por aquí”.

Todo esto ayudó a que, junto con una protagonista femenina de armas tomar que no se detenía ante nada para conseguir las tres partes del Scion, el primer Tomb Raider fuera (y siga siendo) el juego más exitoso de la saga. Muchos podrán opinar que no es el mejor, pero su legado demuestra que sus errores fueron muy pocos y sus aciertos “muy muchos”, puesto que ha creado una “escuela” que ha perdurado hasta hoy en día.

Lo bueno de ser el primero en algo es que, de hacerlo bien, eres un referente, pero de hacerlo con excelencia, te convierte en un icono de la noche a la mañana sin temor a desaparecer de la memoria colectiva en la que has impactado como casi nadie antes. Y Lara Croft es Lara Croft, ya nadie lo duda y a nadie le sorprende.

Y para que no suspires demasiado recordando viejos tiempos y puedas rememorarlos como se merece, te invitamos a comprar el Tomb Raider original a un precio muy especial en el link que puedes encontrar más abajo. ¡Y a disfrutar aventurero!

Compra ya Tomb Raider para PC por sólo 3,97 euros

Mario Arias