AlfaBetaRETRO: The Incredible Machine – Máquina total

Cuando empresas como LucasArts o Sierra se hacen un nombre gracias a las aventuras gráficas, resulta un poco raro verlas fuera del que se supone que es su elemento, pero así sucedió algunas veces. El propio estudio del rancho Skywalker hizo algunos juegos de acción, así como Sierra editó algún que otro título de otros estudios que no se ajustaba a lo que el público conocía por sagas como Leisure Suit Larry o King’s Quest. Es el caso de un título de puzzles como pocos ha habido y que fue bastante llamativo.

Desarrollado en 1993 por Jeff Tunnell Productions y creado por la mente genial de Kevin Ryan, The Incredible Machine es como el cúlmen de un corto animado del Coyote intentando cazar al correcaminos, o más exactamente como uno de los disparatados inventos del profesor Franz de Copenhague. Pero si algo consigue es recalcar la profunda emoción y diversión que le provoca a cualquier ser humano el desencadenar una serie de reacciones basadas en la física que incluyen poleas, bolas y hasta seres vivos para conseguir fines no especialmente relevantes. Y hay pistolas, qué más se puede pedir.

The Incredible Machine no tiene argumento como tal. Simplemente, un tal Profesor Q nos plantea una serie de retos para “aprender a inventar” por los que tenemos que lograr un objetivo en cada pantalla, como conseguir encestar una pelota de baloncesto o cortar todas las cuerdas que sujetan unos cubos. Algo que tenemos que conseguir de la forma más extravagante posible, usando artilugios variados y creando una maquinaria digna de cualquier científico chiflado o de Homer Simpson.

Un shooter es un shooter. Un RPG es un RPG. Un juego de puzzles puede ser cualquier cosa, y esa es su gracia. Puede ser desde un comecocos o un Tetris a un juego más elaborado como el reciente RiME. Puede incorporar reflejos y capacidad de reacción o dejarlo todo a la lógica. O puede dejarnos toques de clase como el incluir a un explorador bigotón y victoriano en una parte de plataformas como en el genial Henry Hatsworth. Y el tener que resolver rompecabezas a golpe de una combinación rocambolesca es sin duda algo que va dirigido a los paladares más selectos.

The Incredible Machine es un juego que se plantea como una serie de desafíos para la inventiva, porque la solución no es solamente cómo ir del punto A al punto B, sino que pasa por diseñador cuidadosamente todos y cada uno de los pasos. Algo a lo que ayudaba bastante una selección de niveles de tutorial que explicaban sobre todo los elementos de los que disponemos. Así pues, podremos familiarizarnos con el uso de jaulas de hámsters vigoréxicos para hacer rodar engranajes conectados por gomas elásticas, de camas elásticas para hacer rebotar bolas de bolos o lo que se tercie, molinos y ventiladores eléctricos para hacer desplazar globos, o sistemas de poleas para disparar pistolas. Todo con tal de conseguir una meta en concreto especificada al principio del nivel.

Una vez descrito el objetivo, las pantallas de The Incredible Machine son como un lienzo si no en blanco a medio llenar, y es que los elementos presentes se tienen que combinar con los que tenemos en un inventario a la izquierda en cantidades estipuladas. Estos objetos los tenemos que colocar, girar y cambiar de tamaño si es posible para que cumplan su cometido, y todo esto se hace a golpe de clic, de una manera bastante simple. Cuando nuestra increíble máquina está completa, podemos ponerla en marcha y ver si funciona. Y si no, habrá que corregir e intentarlo de nuevo.

The Incredible Machine cuenta con un extenso repertorio de niveles de dificultad creciente para poner a prueba nuestro ingenio y ver si somos un profesor Frink en ciernes o si mejor vamos practicando desde lo más fácil. No hay posibilidad de guardar partidas, pero podemos acceder al último nivel superado gracias a la contraseña que se nos proporciona tras completar cada uno de ellos, y que el propio juego nos recuerda en un detalle al salir al sistema operativo. Pero si queremos jugar a ser dioses y poner a prueba nuestra materia gris, podemos afrontar un modo libre en el que diseñaremos nuestro aparataje con condiciones físicas ajustables, por ejemplo, de gravedad. Solo por la diversión de ver qué pasa. Por la ciencia.

El resultado es uno de los juegos de inteligencia más originales que han pasado por los PC y que dió pie a varias secuelas, y es que su planteamiento es irresistible si eres de los que pedían para Reyes un mecano. Y además, quién se resiste a disparar un revolver para reventar un globo haciendo que una pelota caiga en un cubo y tire de una polea. Este es uno de los pequeño placeres que da la vida y que podemos hacer en casa. No a menudo..

Juan Elías Fernández

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Canción: Oingo Boingo – Weird Science

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