Sigue al Conejo Loco

5928

Casi diez años después de American MgGee’s Alice, llega a las tiendas la segunda parte del original lanzamiento. Un título que mantiene el estilo tétrico y decididamente psicótico de la primera entrega. Embárcate de nuevo en un viaje hacia la locura.

Aunque durante un tiempo daba la impresión de que Alice estaba curada de sus problemas mentales, nada más lejos de la realidad (y nunca mejor dicho). Nada más empezar esta secuela, nos encontramos con que la chica vuelve a internarse en el peculiar El País de las Maravillas de la serie, un lugar tan imaginativo como oscuro, siniestro y lleno de peligros. Posiblemente la visión más particular que hasta ahora se haya hecho del universo creado por el escritor Lewis Carroll.

Plataformas clásicas

Alice Madness Returns podría definirse como un juego de contrastes. Por un lado, su propuesta sigue siendo adulta, inquietante y en muchos momentos (como durante las introducciones en 2D) el juego incluso coquetea con el miedo. Vamos, que no es un título para paladares sensibles. Pero contrariamente su desarrollo no deja de ser el de un plataformas clásico, por así decirlo. De hecho recuerda bastante a muchos lanzamientos de la época de la primera PlayStation.

No obstante los diseños de los escenarios son, una vez más, variados e imaginativos, por lo que el lanzamiento no se hace demasiado repetitivo. Además existe una buena variedad de enemigos y cada uno requiere de habilidades distintas para ser derrotado, no resulta tarea fácil hacerlo. En cualquier caso, la aventura se compone principalmente de plataformas, combates y algo de exploración, siguiendo los cánones tradicionales en el género.

Al otro lado del espejo
El título, cuya experiencia se basa íntegramente en una campaña individual, ronda las ocho o diez horas de juego, si bien es cierto que cuenta con diversos extras y secretos que tal vez nos tienten con volver a jugarlo.

En lo concerniente a lo gráficos, el título nos da una de cal y otra de arena. Por un lado cuenta con diseños barrocos, coloridos y muy llamativos, así como con personajes y escenarios tan surrealistas como uno podría esperar tratándose del El País de las Maravillas. Y eso por no hablar de que, afortunadamente, llega perfectamente localizado a nuestro idioma. Pero por el contrario, el apartado técnico muestra frecuentes fallos y, en algún que otro momento, la cámara nos puede dejar demasiado “vendidos” durante los saltos o los enfrentamientos contra los enemigos. Lo dicho, como en los tiempos de los 32 bits.

 

Publicaciones relacionadas

Cerrar