Análisis de Chivalry II – Acero y sangre en batallas multitudinarias

Las luchas dan un salto cualitativo y cuantitativo en este nuevo título de Chivalry.

Han pasado casi diez años desde que nació esta franquicia. En aquel momento, un título que aunara combates medievales con un multijugador online supuso algo extremadamente popular. Sin embargo, como es lógico, el paso de los años acabó afectando a este título, si bien no destacaba gráficamente y no estaba del todo pulido en cuanto a jugabilidad. Chivalry II, de este modo, aparece para fortalecer los puntos débiles de su predecesor, y mejorar aún más los puntos fuertes que ya poseía.

Chivalry II salió a la venta el pasado 8 de junio y hemos podido realizar un exhaustivo análisis del videojuego creado por Torn Banner Studios y distribuido por Deep Silver y Tripwire en su versión de PS4, aunque también cuenta con versiones para PS5, Xbox One, Xbox Series X y PC a través de Epic Games. Este juego tiene muchos detalles a desgranar, así que vamos con ello de inmediato.

Lucha, mata, y álzate con la victoria

La premisa de Chivalry II es bastante clara. Somos soldados entrenados para ir a la guerra, y en nuestra mano estará cambiar las tornas de cualquier combate derramando la sangre de nuestros enemigos. Más adelante detallaremos los distintos modos de juego y los tipos de batalla implementados en este título, pero lo primero es saber que esto es un título de batallas medievales entre los ejércitos de Ágata y Mason.

Cuando entramos por primera vez en la partida, se activará un tutorial que nos enseñará a realizar los movimientos básicos de combate. Lo habremos completado en unos cinco o diez minutos, pero gracias a esto nos adentraremos en nuestras primeras batallas con una barrera de entrada no tan difícil de superar. Básicamente, aprendemos a esquivar golpes, a bloquear ataques y contraatacarlos, y a realizar ataques de estocada, de tajo lateral y de tajo superior, junto a algunos extras como lanzar nuestra arma al rival o abrir la defensa rival de una patada. Sin embargo, para lo que no nos prepara, es para el terrorífico fuego amigo de este título, que nos cuesta más de un disgusto en partida.

Chivalry: Medieval Warfare 2

Una vez dominamos los movimientos esenciales para no ser masacrados en batalla, ya tendremos acceso directo a los tres modos de juego: el multijugador de 64 jugadores en equipos, otro multijugador de 40 jugadores en equipos, un multijugador de todos contra todos. También hay un modo offline para practicar las partidas con el resto de jugadores controlados por la IA, y podemos repetir el tutorial siempre que queramos.

¿Conquistar, defender, o matar a sangre fría?

Todos los modos de juego tienen diferencias palpables entre sí, pero la realidad es que no sabemos qué nos puede tocar en cada partida. Cada uno de los escenarios nos propone una mecánica distinta hasta llegar al punto de que una partida no tiene absolutamente nada que ver con la siguiente o la anterior. Nos podemos encontrar, en líneas generales, con dos tipos de partida, aunque los objetivos secundarios se multiplican entre todos los escenarios.

Un tipo de partida es el de asalto/asedio. En éste, un bando tendrá que defenderse de los ataques del otro equipo. El equipo defensor contará con hasta cinco oportunidades para frenar a los atacantes, teniendo que atrasar sus líneas de combate conforme los enemigos superen barreras o misiones. El atacante, por su parte, deberá ser muy agresivo para ir superando las cinco líneas de defensa que el equipo rival posee en su territorio. Atacar siempre será más fácil que defender, pero el atacante solo ganará si acaba superando las cinco líneas de defensa enemiga. Los defensores, por tanto, si consiguen mantener intacta la última línea de defensa hasta que se acabe la cuenta atrás, ganarán. Las partidas cambian mucho según el escenario y según el bando que nos toque, siendo distintos los objetivos en cada uno de los mapas. Estos objetivos pasan por empujar un ariete, robar oro, liberar prisioneros, etc.

El otro tipo de partida será el de la lucha sin cuartel. Esta sería la típica batalla en la que vence el equipo que mate primero a cierto número de soldados. Este modo de juego puede realizarse por equipos, pero también en todos contra todos. Si lo hacemos por equipos, nuestro objetivo será mermar las filas del ejército enemigo, mientras que en la batalla individual mataremos a cualquiera con el que nos crucemos, aunque no tenga intención de atacarnos. Haber estudiado.

Chivalry 2

Servidores crossover ágiles, un respawn cuestionable

Se agradece bastante que los servidores tengan desde el primer día un sistema de juego cruzado. En los primeros días de salida, todos los juegos multijugador tienen un alto volumen de tráfico, pero al cabo de las semanas y los meses, ese efecto se diluye tras la cresta de popularidad. El crossplay, además de permitirnos jugar con amistades de otras plataformas, ayuda bastante a que las salas se sigan llenando con rapidez. De hecho, aunque hemos analizado Chivalry II en PS4, muchos de los compañeros y enemigos de los combates jugaban desde PC.

La espera para empezar una partida es mínima. En apenas 15 segundos ya nos emparejan en una sala y estamos con nuestra arma, listos para matar. En la versión de PS4 la espera es algo mayor, ya que durante la introducción a la batalla, antes de poder unirnos al combate, vemos cómo van añadiéndose las capas de texturas al escenario. Entendemos que esto suceda en la generación en declive, desde luego. En PC y Next Gen, los mapas cargarán mucho más deprisa.

Sin embargo, encontramos un pequeño problema que puede sacar de sus casillas a más de un jugador. Cuando morimos en combate, solemos tener un tiempo de espera indeterminado, ya que los jugadores reaparecen en tandas de diez segundos. Si tenemos suerte, tendremos que esperar solo dos o tres segundos para estar luchando de nuevo. Si no la tenemos, nos tocará comernos los diez segundos de espera sin ninguna piedad. Esto a veces desespera un poco, cuando una batalla en su recta final está muy igualada, o cuando en un «todos contra todos» perdemos el liderato de bajas por una espera prolongada tras morir. Esto no es un juego.

Cuatro clases de soldado con multitud de variantes

Se agradece mucho el mimo que hay en esta sección. Durante las batallas, podremos escoger la clase que queramos y cambiarla las veces que nos apetezca (aunque a veces se penaliza en una reaparición más larga). Las cuatro clases de base son: el arquero, la vanguardia, el lacayo y el caballero. Cada uno de ellos cuenta con una forma de jugar muy particular, por lo que vamos a explicar cada uno de ellos.

El arquero es el encargado de atacar a distancia. Es un activo muy importante a la hora de atacar y defender en partidas de asedio, pero son débiles cuerpo a cuerpo. Su número suele estar limitado en las partidas para que no se llene el equipo de arqueros, algo que pondría las cosas muy fáciles a los rivales. Sin embargo, bien utilizado, puede frenar por completo las acometidas enemigas o causar estragos en las defensas rivales. Entre sus variantes de armas encontramos distintos arcos y ballestas, e incluso una jabalina.

El vanguardista es el soldado que mejor funciona en los ataques frontales. Sus ataques suelen ser veloces y letales con el uso de hachas de mano, pero cuenta con cierta desventaja en su rango de ataque. Tendrá que acercarse más a los enemigos para asestarles golpes, lo que puede exponerlo a recibir más ataques que a otras clases. El vanguardista desbloqueará otros tipos de arma que varían tanto en rango de ataque como en daño.

Chivalry II

El lacayo es el tipo de soldado que mejor maneja las distancias. Es la clase más lenta de todas, pero sus ataques de amplio rango ayudan a mantener a raya a muchos enemigos. Su arma básica es la alabarda, que no es la más letal de su arsenal, pero posee un rango que dejará a pocos enemigos sin herir. El lacayo desbloquea más armas de rango amplio y cuenta con otras variantes que incluyen hasta un escudo o un martillo.

El caballero es la clase de soldado estándar. Es la más fácil de utilizar porque cuenta con la mayor parte de estadísticas muy equilibradas. No destaca en ningún aspecto especial, pero tampoco cojea de nada. Su arma básica es la espada larga, y le hace ser más veloz que el lacayo y tiene más rango que la vanguardia, aunque el lacayo le supera en rango y la vanguardia en daño. Entre sus variantes podemos optar por armas más pesadas u otras más veloces, siempre a gusto del jugador.

Un título muy divertido, pero con pequeños descuidos

En líneas generales, estamos ante un juego al que podemos echarle horas y horas sin parar. Ante el reto de ganar, y la duración de las partidas, que suelen rondar entre los 15 y 30 minutos, el tiempo pasa sin apenas darnos cuenta. Solo reparamos en el lento paso del tiempo cuando estamos esperando a reaparecer tras una muerte y nos toca esperar 10 segundos o más.

Respecto a las interfaces. Generalmente funcionan bien, pero hay veces que algunos errores de traducción sacan a relucir las costuras de los traductores automáticos, ya sea por el ahorro de contratar a un intérprete o porque, simplemente, los textos sean considerados bastante secundarios en un multijugador en el que el único diálogo tiene lugar con violencia de por medio.

Chivalry

Aunque bueno, la realidad es que tenemos opciones de diálogo, y muy bien implementadas para usarlas con mando. la variedad de comunicaciones en combate pueden ser bastante útiles si estamos con compañeros que sepan escuchar. Podemos utilizar líneas de diálogos personales que van desde el clásico grito de guerra hasta a mofarte de tu enemigo, pero los verdaderamente útiles son los diálogos tácticos. Podemos pedir a compañeros que nos sigan, que nos hagan cobertura, o incluso avisarles de que llega una emboscada.

Como es lógico en un juego tan nuevo, a veces pueden salir pequeños bugs o glitches, como que a un enemigo no se le renderice la cabeza, o que un rival nos empiece a atacar nada más reaparecer, y todavía nos salga invisible en nuestra pantalla. Sin embargo, no son fallos que hagan sentir injugable a este título, sino que se trata de problemas solucionables con parches y que resultan testimoniales en las partidas, siempre que tengamos buen internet.

De este modo, con Chivalry II nos adentramos en un videojuego que conserva totalmente la esencia de su primera entrega, mejorando todo lo que había anteriormente. Además, incluso en la Old Gen se nota una importante mejora gráfica respecto a su precuela. También somos conscientes de que en Next Gen este apartado es más atractivo y destacable. Junto a esto, sus versátiles mecánicas y su variedad de enfrentamientos, estamos ante un videojuego que le encantará a cualquier amante de los juegos de acción multijugador medievales.

Daniel García

Creo en la cultura como medio constructivo, de evasión, o simplemente, de entretenimiento. Libros, series, películas, videojuegos, todos valen para seguir creciendo.
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