Análisis de Code Vein, acción al estilo «souls» de los creadores de God Eater

¿Más que un Dark Souls de anime?

Code Vein

Es difícil cuantificar la influencia que han tenido Dark Souls y Demon’s Souls en el mundo de los videojuegos. Su importancia es tal que hasta se habla de los soulslike, o «juegos a lo Dark Souls», para referirse a un subgénero de los RPGs de acción que intenta asimilar las cualidades de la obra de Miyazaki. Pero para emular una obra no basta con tomar sus piezas y juntarlas sin más, hay que entender cómo encaja cada una, qué les hace funcionar, y en esto, Code Vein es una propuesta que se queda corta de su promesa.

De la mano de los creadores de God Eater, como parte de Bandai Namco Studios, llega esta aventura de estilo Anime ambientada en un futuro pos-apocalíptico en el que la sociedad se colapsa tras una catástrofe a gran escala, y los resucitados, humanos devueltos a la vida tras la catástrofe, luchan por la supervivencia entre las ruinas de la civilización. Como podéis asumir ya, se trata de un RPG de acción en la línea de los souls, aunque con un estilo muy diferenciado, y a continuación os contamos lo que nos ha parecido con nuestro análisis de Code Vein en su versión de PS4 (sale también en Xbox One y PC).

Waifu Souls

En Code Vein nos ponemos en la piel de un renacido, un ser inmortal que requiere de sangre humana para no sucumbir a la sed y convertirse en un monstruo Perdido. Tras despertarnos sin recuerdos en medio de las ruinas de una ciudad, tendremos que adentrarnos en Vein para recordar nuestro pasado y desentrañar los misterios de un mundo decadente lleno de peligros.

Análisis de Code Vein

Nada más comenzar la partida podemos crear a nuestro renacido con un completo editor de personajes que permite modificar desde la cara y la envergadura del personaje hasta su peinado y extensiones, los complementos, los rasgos faciales y cicatrices, el maquillaje, el diseño de los ojos y su color… En definitiva, un montón de opciones que permiten crear toda una miríada de personajes al gusto de cada uno.

De hecho, es tal la atención al detalle en este editor que cada complemento puede ser re-posicionado y re-escalado al milímetro para ajustarlo a la perfección. Y también se puede modificar la textura de la ropa con todo tipo de diseños y patrones. Las posibilidades creativas de este editor son inmensas, y seguro que más de uno se tira su buena hora en la pantalla de creación antes de dar un solo espadazo.

Análisis de Code Vein

Aquí cabe destacar que no hemos dicho nada acerca de las habilidades o los atributos del personaje en la creación. Y es que Code Vein emplea un sistema de clases equipables, denominadas Códigos de Sangre, que determinan nuestra build y los poderes(Dones) que podemos equipar. Es un sistema que está muy bien planteado, con un número de clases creciente según las vamos encontrando por el mundo, que tienen cualidades muy variadas, y que se pueden cambiar desde el inventario en cualquier momento.

También podemos equipar dos armas — no a la vez — intercambiables en cualquier momento, así como un Velo de Sangre que actúa como armadura, además de potenciar atributos concretos: fuerza, resistencia, vitalidad… El sistema de combate es lo esperado en un juego de su género, con ataques rápidos o fuertes, esquivas, parrys y bloqueos, backstabs, Dones (que actúan como habilidades y magias), etc… Que cumplen correctamente con su cometido.

Análisis de Code Vein

Por supuesto, los atributos del personaje van ligados a nuestro nivel, el cual se puede aumentar gastando neblina (almas) en los muérdagos (hogueras) que se encuentran por los niveles. Así mismo, al morir perderemos toda la neblina que llevemos encima, haciendo que tengamos que volver a por ella para recuperarla. Algo que no ocurre muy a menudo, todo sea dicho.

Un diseño poco inspirado

Y es que el nivel de dificultad de Code Vein queda por debajo de otros exponentes de su género. Esto no quiere decir que sea un juego sencillo, claro, pero sí que peca de simpleza en el diseño de los enemigos, jefes incluidos, y de monotonía en el planteamiento de los niveles. Empezando por los primeros, los enemigos «de a pie» no muestran una gran variedad a lo largo de la aventura, se reutiliza mucho a los mismos enemigos, y estos tampoco cuentan con una gran complejidad de por sí.

Análisis de Code Vein

Los jefes sí que son algo más variados, pero tampoco suponen un reto desmesurado. La dificultad de los jefes de Code Vein reside más en las grandes cantidades de vida que quitan con algunos golpes que en sus patrones de ataque o su planteamiento. Y aún así suelen sucumbir con pocos intentos, cuando no les matamos a la primera, claro. Pero donde más flaquea Code Vein sin duda es en el diseño de los niveles.

Más allá de un par de escenarios más comprimidos y llevaderos, los niveles de Code Vein se hacen eternos tanto por su sobrado tamaño como por un diseño previsible y repetitivo, en ocasiones innecesariamente enrevesado, que nunca llega a atreverse a hacer algo nuevo que no hayas vivido antes. Hay zonas que no terminan de arrancar, otras que no aprovechan del todo sus mecánicas, y algunas que parecen copias de las de otra saga antes citada tanto en lo visual como en sus mecánicas, pero muy inferiores en su ejecución.

Análisis de Code Vein

El posicionamiento de los objetos y de los enemigos también es de lo más previsible, y sin demasiados incentivos para la exploración más allá del mero coleccionismo de objetos, uno acaba queriendo completar los niveles cuanto antes por puro desgaste. Además, la mayoría de las veces en las que se requiere de una llave o similar para poder avanzar, esta se encuentra a tan solo unos metros en la posesión de un enemigo cercano, lo cual hace que te preguntes por qué han metido esa obstrucción siquiera. En general se trata de un diseño insípido, poco inspirado, que puede que entretenga durante las primeras horas de juego, pero que pronto se torna en la rutina y el tedio mientras sigues avanzando.

Aquí cabe hacer una mención a los mapas de las Profundidades. Son zonas opcionales desbloqueables durante la aventura a las que se accede desde la base, pensadas para farmear recursos y niveles, pero que no llegan a aportar nada a la experiencia. Su diseño consiste generalmente en dos pasillos largos con un par de recodos, dos mini-jefes y uno de los jefes de la aventura principal (con una pequeña variante si eso). Todo elementos ya vividos y en un mapa excesivamente simplificado, que no motivan demasiado para querer repetirlos.

Análisis de Code Vein

Por supuesto, la mayoría de los niveles se pueden completar en modo cooperativo en línea. Y remarcamos lo de «cooperativo» porque el multijugador de Code Vein no cuenta con opciones PvP. Solo se nos permite conectarnos a otros jugadores para ayudarles a superar la zona en la que se encuentren, y el progreso únicamente se guarda en el mundo del host. Así mismo, el único incentivo por ayudar a alguien es recibir una medalla de recompensa con la que desbloquear nuevas insignias y títulos para el multijugador.

Historia para aburrir

Donde Code Vein sí se distancia más de otros juegos de su género es en la historia, con una vertiente narrativa muy marcada desde el comienzo, que desarrolla su trama mediante escenas cinemáticas y los llamados Vestigios, pequeños fragmentos con los recuerdos de otra persona que ofrecen una ventana al pasado del mundo del juego.

Aquí se aprecian dos facetas muy diferenciadas. Y es que donde el lore del mundo genera verdadero interés al desentrañar sus misterios, la trama general de la historia tira mucho de clichés y de un dramatismo forzado en cada escena que se hace muy cargante. Hay elementos de la historia que se introducen solo por el efecto emocional para luego olvidarlos por completo, o personajes que no se desarrollan lo suficiente como para dejar un impacto.

Análisis de Code Vein

Así mismo, la gran carga de cinemáticas y Vestigios cortan el ritmo de juego con frecuencia, algo que se hace muy cansino durante las treinta y algo horas de duración que tiene el juego. Por supuesto, habrá quienes disfruten con su historia y habrá aquellos a los que no les convenza demasiado, aunque se hubiera agradecido una carga de escenas más ligera en pos del flujo de la aventura.

Una propuesta entretenida, pero con flaquezas

Antes de terminar cabe hablar del apartado técnico del juego — lo hemos analizado en una PS4 Pro — donde hay un par de detalles que señalar. Por una parte está el clipping, no solo en las prendas del personaje sino también en nuestras armas y las de los enemigos, que son capaces de atravesar paredes, escombros y cualquier cosa cercana al atacar.

También se aprecia algo de popping en las cinemáticas, y los fps se resienten en los cambios de nivel, aunque estos dos problemas no afectan a la experiencia general. Y en una ocasión se nos ha congelado el juego para luego cerrarse y echarnos a la interfaz de la consola, aunque solo ha ocurrido una vez y no supuso una pérdida de progreso. Fuera de estos casos, Code Vein logra ofrecer un rendimiento estable tanto en la exploración como en el combate contra varios enemigos.

En cuanto al apartado artístico, hay algunos escenarios visualmente muy atractivos y otros mucho más insulsos, pero por lo general el juego cumple decentemente en el apartado visual. Y los personajes, temas narrativos aparte, cuentan con unos diseños muy llamativos y bien cuidados, que seguro que contentan a los fans de la estética del juego.

Análisis de Code Vein

Aunque lo que más destaca en este apartado es la música. La banda sonora cuenta con algunas composiciones verdaderamente fantásticas de la mano de Go Shiina, quien ha trabajado en sagas como God Eater o Tales of, e incluso en animes tan populares como Kimetsu no Yaiba (sí, hablamos de ESA canción del episodio 19). Y a excepción de una canción que está sobreutilizada en el juego, el apartado musical es una de sus fortalezas.

Pero esto no tapa el resto de flaquezas que tiene el juego, que no son pocas. Code Vein es un juego que trastabilla en su diseño, que no aporta nada nuevo al género ni llega a aprovechar bien sus propias cualidades. E incluso si logra entretener durante sus primeras horas, la aventura se torna pesada antes de llegar a la mitad de su desarrollo, por todos los motivos que os hemos ido explicando. Hay opciones mejores en el género, pero aún así, aquellos que disfruten con este tipo de juegos, con la estética anime, y que estén dispuestos a ver más allá de sus taras, se verán contentados con esta propuesta.

Martín Amechazurra

Periodista de videojuegos con varios años de experiencia en el sector. Apasionado de los RPGs, las aventuras de acción y las películas de serie B con tiburones. Fan número 1 de Travis Touchdown.

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