Análisis de A Total War Saga: Thrones of Britannia – Sajones contra vikingos

 

Iniciada en el año 200, la saga Total War ha conseguido convertirse en una de las más importantes de la historia de los videojuegos en el género de estrategia. Civilization, Age of Empires o Warcraft ya lo habían conseguido en el pasado, de modo que consolidarse tras estos auténticos monstruos del género era una tarea muy complicada. Total War lo ha logrado con constancia, tenacidad y buen hacer, lo que nos ha proporcionado grandes aventuras a lo largo de estas casi dos décadas.

Dieciocho años dan para mucho y durante ellos Total War nos ha llegado a todo tipo de ambientaciones y épocas: medieval, japonesa, Imperio Romano o incluso en una fantasía ficticia en su crossover con Warhammer. Ahora la franquicia desarrollada por Creative Assembly (creadores de Alien Isolation) y distribuida por Sega regresa con A Total War Saga: Thrones of Britannia, algo diferente a lo que nos tienen acostumbrados y que precisamente por ello podría ser de tu interés.

Lo primero que debes saber de A Total War Saga: Thrones of Britannia es que Creative Assembly ha decidido llevarnos a lugares y épocas que ya habíamos experimentado en anteriores entregas de la saga, pero en esta ocasión han optado por otorgar todo el protagonismo a figuras históricas y momentos clave que nunca habían podido tener cabida en la franquicia. Así las cosas, el punto de partida es el año 878 después de Cristo.

El rey inglés Alfredo el Grande ha conseguido una dura victoria frente a los invasores vikingos, que han acabado retirándose tras la derrota en la batalla de Edington. Eso sí, los señores de la guerra nórdicos se han asentado por toda Britannia en un momento de frágil paz que no se sabe cuánto puede durar. Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda. Todos perciben que vienen tiempos de cambio y de guerra y deben estar preparados para ello.

Los hechos ya han acontecido y todos sabemos que acabó con la victoria anglosajona (si no, no existiría la Gran Bretaña que hoy conocemos), pero en A Total War Saga: Thrones of Britannia podemos escoger entre diez facciones diferentes para reescribir la historia a nuestro gusto y hacer que quienes acaben mandando en Britania sean fuerzas completamente diferentes y opuestas a las que lo lograron en la historia de la humanidad.

Lo mejor del videojuego de Creative Assembly (además de la gran variedad de facciones disponibles) es, como siempre, los diversos modos que tenemos de completar una brutal campaña principal. Y es que no solo los combates, las victorias y la fuerza bruta pueden ayudarnos a conseguir los objetivos, sino que la construcción de asentamientos, la mejora de nuestra tecnología y completar las tareas específicas de la facción que hayamos elegido pueden ser aspectos determinantes a la hora de salir victoriosos.

Explorar es otro de esos elementos clave a la hora de tener éxito. Y es que al hacerlo no solo encontraremos recursos útiles para nuestra facción, sino que también podremos hacer cosas como destruir las rutas comerciales de nuestros enemigos para constreñirles y dificultarles la expansión. Las mecánicas clásicas de la saga, por su parte (como la política, las provincias, las tecnologías, el reclutamiento o los dilemas) vuelven a estar presentes, por lo que en este sentido tampoco existe demasiada novedad.

La verdadera chicha de A Total War Saga: Thrones of Britannia está en poder escoger entre diez facciones diferentes de cinco culturas distintas. Sin explayarnos en exceso vamos a hablar de todas y cada una de ellas para que sepas hasta qué punto pueden ofrecer variedad a las diferentes campañas del juego. En el terreno de los anglosajones tenemos a los Wessex y a los Mercia. La primera de estas facciones está liderada por el ya mencionado rey Alfredo y dominan el sur de Inglaterra, al tiempo que son la principal resistencia contra el ejército pagano.

El líder de Mercia, por su parte, es Ceowulf. Esta facción domina lo que ahora conocemos como las Tierras Medias, por lo que se encuentra al norte de la de los Wessex. Las dos facciones gaélicas conforman el segundo grupo. Son Mide y Circinn. La primera de ellas está liderada por el rey Flann Sinna y se encuentra en el corazón de Irlanda, por lo que tiene el poder (y la responsabilidad) de unir a todos los clanes de Irlanda.

Circinn está liderada por Áed mac Cináeda y, a pesar de ser un asentamiento picto está muy influido por lo gaélico y también por los vinkingos. Las leyendas cuentan que en Circinn hay una piedra mágica que confiere un gran poder al pueblo, por lo que si alguien la encontrara… En un tercer grupo de facciones nos encontramos a los galeses, entre los que se encuentran las facciones de Gwined y Strat Clut.

Gwined tiene en el rey Anaraut a su líder y es considerada como una de las facciones con más derecho a ser consideradas como los verdaderos herederos de Britania. Por su parte, Strat Clut está liderada por Run y es un viejo reino norteño que procede de los britanos celtas. Con el siguiente grupo de facciones ya nos metemos de lleno en terreno vikingo. Se trata del gran ejército vikingo, conformado por Northumbria y Anglia Oriental.

El líder de Northumbria es Guthfrid. Los vikingos llegaron a esta localidad y la tomaron por la fuerza. Ahora se aprovechan de las murallas romanas que rodean la ciudad para proteger su auténtico baluarte. Anglia Oriental está liderada por Guthrum, y está situada en el sudeste britano, por lo que es el punto de entrada a Britania para la mayoría de vikingos, especialmente tras la batalla de Edington con la que comienza la aventura.

Finalmente, el quinto grupo de facciones se denomina reyes del mar vikingos y está compuesto por Dublín y Sudreyar. Bardr dirige la facción de Dublín, que obviamente está situada en Irlanda. Es el epicentro del comercio de esclavos. Por último tenemos a Sudreyar, facción liderada por Eirik que cuenta con poca población y con un despiadado clima, pero como punto a favor es que quienes viven allí son muy resistentes y poderosos.

Joel Castillo

Jugabilidad: Como cualquier otro juego de la saga, este nuevo Total War está repleto de cosas que hacer. Política, guerra, comercio, expansión, exploración. Se trata de un sinfín de complejas mecánicas que debemos aprender a dominar si queremos llevar a nuestra facción hasta la gloria para cambiar la historia a nuestro favor.

Gráficos: La potencia gráfica nunca ha sido el punto fuerte de ninguna saga de estrategia, pero el punto positivo de ello es que muchos ordenadores de diferentes tipos pueden mover el videojuego en distintas configuraciones gráficas. Pese a ello, la interfaz y los combates lucen perfectamente, como tienen que hacerlo.

Sonido: La banda sonora acompaña a la perfección a todos los momentos, ya sean cinemáticas, acción o fases de exploración más pausada. A ello hay que añadir un buen elenco de voces en inglés y un subtitulado estupendo en castellano para que todo fan de la franquicia pueda seguir la historia.

Duración: Las campañas del juego no son precisamente cortas, pero la posibilidad de jugarla con diez facciones diferentes hace que la duración se multiplique de forma exponencial. Tienes Total War para rato con este Thrones of Britannia.

Conclusión: La ambientación, la época histórica y las facciones escogidas le han sentado de lujo a la fórmula tradicional de Total War. Thrones of Britannia es otro éxito de la franquicia de estrategia comandada por Creative Assembly y es un auténtico imprescindible para todos los amantes del género. Estamos ante un videojuego extenso, divertido, complejo, difícil de dominar, pero apto para cualquier tipo de público.

 

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