Análisis de Astro Bot Rescue Mission – Pequeños en un mundo de gigantes

 

 

Nos ponemos las gafas de realidad virtual de PlayStation y viajamos al espacio para conocer los mundos de Astro Bot, uno de los videojuegos que ha conquistado a los jugadores con su particular manera de jugar. Astro Bot es un plataformas 3D protagonizado por unos pequeños robots que son atacados por una nave alienígena, haciendo pedazos su hogar. El objetivo del jugador será restaurar la nave y rescatar los bots que han caído en diferentes planetas.

Así que visitamos una serie de mundos, cinco en concreto, con sus propios ecosistemas. Cada mundo está compuesto por 5 niveles con los que desbloquearemos un jefe final en cada fase para conseguir las partes de la nave. Es muy gratificante explorar cada nivel con nuestro bot protagonista, que será el encargado de recuperar a todos sus compañeros. Es un entorno inmersivo muy vivo con alguna que otra sorpresa para cogernos desprevenidos utilizando elementos básicos como enemigos, fuego o plataformas que caen tras nuestro paso. En cada escenario encontraremos 8 bots escondidos y un camaleón que estará camuflado. Este último será la llave para desbloquear niveles de desafío que nos proponen retos a contrarreloj muy ágiles y peculiares.

También recogemos monedas durante los niveles que servirán para comprar contenidos estéticos para decorar nuestra nave. Al margen de esto, Japan Studio podría haber sacado más partido a las monedas con skins para nuestro bot, algún arma nueva que potencie nuestro ataque o movimiento para los desafíos, por ejemplo. Pasan de puntillas en este aspecto, así que no profundizan con más contenido disponible.

Lo más interesante de Astro Bot es el uso de los objetos que nos proporcionan para superar algunos obstáculos. Según el nivel podemos requerir una pistola de balines, un gancho con cuerda o una manguera para disparar agua. Cada uno de estos objetos está muy bien aprovechado con distintas mecánicas. Es decir, el gancho puede usarse para derribar paredes u otras plataformas, pero también puede servir como puente y entonces tendremos que hacer equilibrios sobre la cuerda para poder pasar. Este aspecto tan trabajado evita que sea un juego monótono, porque siempre tiene una sorpresa guardada.

El formato para el que está concebido no podría sentarle mejor. El juego de Japan Studio obliga al jugador a recorrer con la mirada cada rincón del escenario para buscar todos los robots perdidos, así como el camaleón, que solo se recogerá si se mira fijamente al reptil. De esta forma, le saca mucho partido al dispositivo PlayStation VR y también permite interacturar constantemente con el mando, más allá de los controles de dirección o salto. Cuando encontramos un compañero, este se guarda en el mando con una adorable animación mientras se abre el panel táctil a modo de puerta. Astro Bot tiene multitud de detalles que gustan a los jugadores y consiguen así una experiencia muy completa.

Del mismo modo, con el mando podemos abrir los cofres que nos proporcionan los objetos, integrando a la perfección este elemento en nuestra aventura sin que resulte extraño. Hay que recordar que podemos ver constantemente el mando en pantalla, pero no molesta en la visión en primera persona del jugador. De una forma muy natural Astro Bot aúna esta vista con la tercera persona de nuestro bot, una dualidad que suma enteros a la experiencia.

El personaje al que controlamos tiene dos acciones principales, saltar y atacar, aunque ambas pueden convertirse en cuatro. El doble salto activa un jetpack temporal para impulsarse más alto y la habilidad de ataque puede ser cargada para conseguir un giro letal sobre sí mismo. Y esto nos lleva a la variedad de enemigos. Quizás no sea el punto fuerte del juego, ya que la mayoría de enemigos se pueden matar con el jetpack para evitar un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Pero lo que propone el juego una vez más nos parece muy divertido.

En este caso nos referimos a enemigos que pueden atacar al jugador y no al robot, limitando en ocasiones nuestra visión. Hay cañones que disparan balas que deberemos esquivar con el movimiento de la cabeza, pero también hay enemigos que disparan proyectiles viscosos y tapan nuestro visor de forma notable. Normalmente estos pueden ser eliminados con nuestro amigo o con el objeto que llevemos en ese momento. Por otra parte hay un enemigo futbolista, literalmente, que nos dispara balonazos al bot o al visor. En cualquiera de los dos casos se debe devolver el balón con la acción de atacar o dando un cabezazo oportunamente.

En referencia a esta última mecánica, es de agradecer que Astro Bot implique al jugador más allá de la vista en tercera persona. Tenemos que utilizar la cabeza para romper algunas estructuras y despejar un camino o encontrar un sitio oculto. Al final, es un plataformas que nos plantea puzles para llegar a un objetivo, el de rescatar a cada uno de los robots extraviados mientras completamos cada nivel. Se pueden terminar los niveles sin recoger todos los robots, pero el boss final de cada mundo exige un mínimo de bots para desbloquearlo. En total son 26 niveles de historia para completar el juego y 26 de desafío. Curiosamente se pueden volver a jugar cada nivel, aunque esté completo, excepto los jefes desde los propios mundos. Pese a ello, Japan Studio ha tenido a bien incluir los niveles de boss como desafíos en esta otra vertiente, en la que en lugar de tiempo, deberemos derrotarlos con uno o dos corazones (vidas).

Todo esto son peculiaridades del juego que se agradecen y convierten un plataformas que podría ser repetitivo, en una experiencia de juego divertidísima y completa. Hay una serie de escenarios temáticos de montaña, agua, cielo o fuego que se van repitiendo en los 5 planetas, pero los diseños no tienen nada que ver unos con otros. Esta característica le permite al estudio jugar con la verticalidad y la profundidad de algunos niveles, así como la perspectiva de sentirse pequeño entre gigantes. En cuanto a la experiencia en realidad virtual, vemos un juego optimizado para ello y muy adecuado para todas las edades. Los controles son muy sencillos, tiene autoapuntado cuando se trata de nuestro bot, aunque seleccionamos nuestro objetivo con la mirada. Los objetos, en cambio, se utilizan con el panel táctil como parte de esa integración que hacen del mando como elemento dentro del juego.   

Raquel Morales

Jugabilidad: Sin duda, lo más acertado de este título. En realidad virtual la jugabilidad tiene que estar muy definida para conseguir una buena experiencia y Japan Studio lo consigue con nota, porque hacen una combinación de mecánicas muy satisfactoria para el jugador. Y lo más importante, son acciones muy sencillas para todos los públicos. La integración del mando en la jugabilidad como un elemento imprescindible en la aventura es sencillamente maravillosa.

Duración: Entre los niveles principales y desafíos, puede extenderse a las 10 horas para completar todo el contenido. Es un tiempo bastante apropiado para ser una experiencia de realidad virtual que quiere ser refrescante y no caer en la monotonía.

Gráficos: Los gráficos son cartoon y le va como anillo al dedo a Astro Bot. Tiene escenarios muy atractivos y consigue la nitidez adecuada para un título que necesita la inmersión total del jugador. El mando y demás elementos son en un 3D muy realista.

Sonido: La banda sonora contiene muchos temas diferentes según el nivel. Hay música que nos evoca miedo, velocidad o calma para disfrutar de los paisajes, pero todo con toques muy arcade que encajan perfectamente con el diseño cartoon del juego.

Conclusiones: Hemos disfrutado de la experiencia de principio a fin. Los niveles se complican según se avanza en el juego y nos propone desafíos cada vez mayores, evitando que sea totalmente lineal y monótono. Se ha puesto mucho esfuerzo en la jugabilidad, que es sencilla pero muy agradecida, combinando de manera excepcional la primera con la tercera persona simultáneamente. Muy interesante cómo integran el mando como un elemento más del juego y los desafíos son un aliciente perfecto para seguir jugando tras terminar la historia. Como nota negativa, podrían haber sacado más potencial a las monedas que se obtiene en cada nivel, pero es un título imprescindible para los usuarios de este dispositivo.

Raquel Morales

Periodista. Me adiestré con Lara Croft en el templo de Karnak mientras buscaba el cubo horádrico entre vacas.

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