Análisis de Atomega – Crece y evoluciona

Ubisoft es una de las compañías que más ha ido creciendo, y ha conseguido abarcar parte de la industria del videojuego con sagas como Assassin’s Creed o Far Cry. Dos tipos de videojuegos completamente diferentes entre sí, que demuestran lo capaces que son dentro de la compañía de dedicarse a todo tipo de proyectos de distinta índole.

No obstante, al final, a pesar de contar con distintos proyectos, los títulos pertenecientes a cada una de sus sagas terminan por variar bastante poco entre sí. Y por ello, para evitar acabar cansando a los jugadores, la compañía francesa se dedica, de vez en cuando, a sorprender a sus fans con proyectos completamente distintos a lo que están acostumbrados, a la par que muy divertidos.

Este es el caso de Atomega, un título que ha pillado a muchos por sorpresa y que ha sido desarrollado por Ubisoft Reflections, el estudio subsidiario de la compañía francesa, afincado en Inglaterra y responsable de otras interesantes propuestas como Grow Home o su secuela, Grow Up.

Pero que sobre todo destacan por ser los responsables de grandes juegos como The Crew, la saga Watch Dogs, Driver y un largo etcétera. Por eso es bastante grato ver que por lo menos en una ocasión, Ubisoft ha buscado una propuesta mucho más minimalista pero que al mismo tiempo continúa rebosando calidad.

Atomega es un título que llega con una sola intención, reunir a todo tipo de jugadores alrededor de un shooter de todos contra todos en enfrentamientos muy cortos. Una idea que se presenta, sobre todo con la intención de evitar que sus usuarios acaben aburridos después de partidas infinitas. Porque este título de Ubisoft deja muy clara su inspiración. Tanto, que muchas de sus mecánicas son calcadas a las de títulos del estilo de Agar.io, aquel juego que buscaba reunir al mayor número de jugadores posible, y hacerles recolectar todas las bolas que pudieran para ir aumentando cada vez más su tamaño.

Y en este sentido, Atomega es muy similar. Porque su mecánica principal no será otra que reunir cuanto antes la mayor cantidad de cubos posible, que irán apareciendo por el escenario. Unos cubos de distinto tamaño, que en lugar de hacernos crecer, nos ayudarán a ir avanzando entre las distintas fases que presenta nuestro personaje, a modo de una curiosa evolución. Algo que llevará al jugador a avanzar desde una minúscula pelota luminosa, a una titánica criatura, también de luz, capaz de disparar un rayo continuo para acabar con todo lo que se le ponga por delante.

Porque, básicamente, Atomega se centra en estos pocos conceptos, recolectar cubos para poder evolucionar, y que de esta forma, el jugador consiga volverse más poderoso y difícil de derrotar. No obstante, y aunque estas sencillas mecánicas buscan simplificar la partida para que todos los jugadores sean capaces de adaptarse rápidamente a un estilo de juego de lo más dinámico, Atomega también busca ofrecer un punto más estratégico; algo que no convierta cada enfrentamiento tan solo en un shooter. Y por ello, ademas de cubos para evolucionar, también encontraremos diseminados por el escenario otros cubículos de diferente color, que proporcionarán distintas ventajas a distintas situaciones.

Unas ventajas que llevan el nombre de hacks y que solo estarán activas durante un tiempo limitado. Algo que proporcionará desde un escudo gracias al cual los disparos no surtirán efecto en nuestro personaje, pasando por la recuperación automática de la salud, un disparo más poderoso, otro que haga retroceder a nuestros adversarios, un impulso extra a nuestra velocidad, un mayor salto y hasta la capacidad de robar energía a nuestros enemigos con nuestros disparos o, incluso, hacer que los cubos que recojamos aporten el doble de energía.

Desgraciadamente, y para hacer la partida más interesante, solo podremos contar con uno de estos hacks cada vez. Incluso aunque no los estemos utilizando. Otro punto a favor de esta mecánica, que permitirá al jugador planear su estrategia, buscar la ventaja que le sea más útil descartando aquellas de las que pueda prescindir, ya que estas se obtienen de forma aleatoria, y usándolas en el momento justo. Por ejemplo, puede que, mientras nuestros adversarios han logrado alcanzar una etapa evolutiva más avanzada, nosotros todavía estemos en las primeras. Por ello, contar con un escudo puede salvarnos la vida en un momento determinante.

Y aquí es donde gana importancia la mecánica evolutiva del juego, que obligará al jugador a ir adaptándose a medida que avanza en la partida. Nada más empezar, nuestro objetivo será hacernos con, al menos, un cubo, para avanzar de ser una simple esfera luminosa vista en tercera persona y cambiar a esta forma. Posteriormente, evolucionaremos a una especie de renacuajo; para más adelante, convertirnos en un saurio similar a un velociraptor. En cuarto lugar el jugador alcanzará la forma de primordial, una especie de gorila, que evolucionará a superior, un homínido que avanza sobre dos piernas, y que podría considerarse la última etapa de evolución. Porque, aunque todavía quedaría la forma Omega, situada por encima del resto, en este estado el jugador ve alteradas completamente la mayoría de mecánicas de Atomega.

Ya que, una vez que alcancemos la forma Omega, no solo nos volveremos mucho más grande, sino que ahora nuestros disparos, que serán continuos, consumirán nuestra propia energía, que deberemos ir recargando a base de recoger cubos. Por otra parte, una vez alcanzada esta etapa, el juego retará al jugador a permanecer en ella el máximo de tiempo posible. Algo que si a priori no parece demasiado complicado, acabará siéndolo ya que, a pesar de nuestro gran poder, nos convertiremos también en el mayor objetivo. Una diana que todos los jugadores localizarán gracias a un símbolo que indicará nuestra posición y mostrará la vida que nos queda. Además, aunque el hecho de que el juego sea en primera persona no permitirá enseñar directamente las diferencias propias de cada evolución, el jugador será plenamente consciente de estas etapas gracias a distintos aspectos.

Por una parte, al evolucionar aumentará su tamaño, y por tanto, ya no podrá atravesar determinadas puertas, aberturas o pasillos, y de la misma forma, comenzará a observar desde una posición más elevada. Por otro lado, sus movimientos se harán cada vez más lentos y la distancia a recorrer con su doble salto irá viéndose reducida. Además, también se irán experimentando una serie de cambios en pantalla, ya que la interfaz cambiará para mostrar distintos objetivos de disparo. Algo que servirá también para ayudar al jugador ya que, de la misma forma que los movimientos, saltos y altura van variando con cada evolución, también lo hace el sistema de disparo. Y si este comienza permitiendo una ráfaga casi continua de fuego, poco a poco irá limitando los disparos, presentando un pequeño espacio entre cada uno de ellos. Eso sí, el daño a causar será mucho mayor cada vez.

Y por último, Atomega presenta una mecánica que busca dar la vuelta completamente al combate. Una mecánica que puede traducirse en una segunda oportunidad para el jugador porque si en cierto momento uno nota un peligro del que no va a poder sobrevivir, puede teletransportarse lejos de ese lugar y acabar en un rincón sin enemigos, donde poder recuperarnos antes de volver a la carga. No obstante, esta estrategia tiene también sus consecuencias negativas, ya que hará que el jugador pierda determinada cantidad de su energía, pudiendo regresar a etapas evolutivas anteriores. Por último, después de cada combate y en función de nuestra actuación, tanto a la hora de eliminar enemigos, como a la hora de resistir o de recoger energía, seremos recompensados, pudiendo subir de rango. Y esto habilitará una serie de nuevas opciones de personalización consistentes en un nuevo color para nuestro personaje, y en distintos patrones de dibujo. Unas opciones meramente estéticas pero que pueden servir para identificarnos ante otros de los hasta siete jugadores que pueden formar parte de cada partida.

Hugo Muñoz

Jugabilidad: Atomega destaca por tratarse de un juego muy sencillo de entender. Un título que, incluso aquellos que no estén demasiado acostumbrados a los shooters en primera consola, podrán dominar sin prácticamente ningún problema. Por lo tanto, después de unas pocas partidas de práctica, uno será capaz de destacar tanto como el resto de jugadores.

Gráficos: Dejando de lado los gráficos de última generación, Atomega desprende un estilo bastante clásico, e incluso retro. Eso sí, debido a su simplicidad las formas y colores del juego destacan todavía más, proporcionando una experiencia futurista muy parecida a la que proporcionan las luces de neón de obras como TRON.

Sonido: De nuevo la música que envuelve al jugador pretende crear la atmósfera de juego futurista retro, desde los disparos de láser que realicemos, hasta las sinfonías que envuelven las distintas partes del juego y que abarcan desde la partida de carga hasta los últimos tensos minutos de cada juego.

Duración: A pesar de contar solo con un escenario, Atomega promete horas de diversión gracias a sus partidas de no más de 10 minutos en las que, una vez memorizado el recorrido, podremos utilizar todo tipo de pasillos, rincones e incluso aprovechar el movimiento de algunas pasarelas y paredes para jugar con ventaja frente a nuestros rivales.

Conclusión: A pesar de que el juego no llegue a innovar realmente, su logro se encuentra en haber sido capaz de unir una gran idea, como puedan ser los títulos multijugador del estilo Agar.io o Slither.io, con los shooters tradicionales. Pero, sobre todo, ha conseguido, con un planteamiento de lo más simple, crear un juego competitivo de lo más adictivo. Porque a la sencillez de ir recogiendo cubos para aumentar nuestro nivel, se le suman dos puntos importantes, el primero, la necesidad de evolucionar para poder superar cuanto antes al resto de jugadores. Y el segundo, recoger también distintos hacks que nos darán una ventaja momentánea. Desgraciadamente, al final lo simple de esta propuesta significa también algo de cansancio. Ya que, y a pesar de que vaya cambiando, contar con un solo campo de batalla se antoja como algo muy limitado.

 

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Grow Up
Grow Home
Un shooter de lo más novedoso, con unas mecánicas muy familiares.

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