Análisis de Catherine: Full Body – Esta vez con más cuerpo y aroma

Catherine vuelve con un remaster que añade nuevo contenido tanto en la historia como en el gameplay.

Análisis de Catherine: Full Body

Sin saber lo que el futuro le deparaba al juego, en 2018 decidí comprar por 4 euros (pagar menos de 10 euros por un juego debería ser delito) la versión de Catherine en Xbox 360 para aprovechar la retrocompatibilidad de Xbox One con esa consola y jugarlo tranquilamente. Aconsejado por mi novia y con su inestimable ayuda para superar ciertos puzzles, me vi envuelto en un juego que para nada esperaba como me lo imaginaba. Catherine es un juego adulto, muy adulto, no solo por hablar de sexo sino por la manera en que enfoca el momento en que un hombre decide asentar su cabeza y dar un paso extra en una relación. Acompañadnos en nuestro análisis de Catherine: Full Body, un remaster que da una nueva dimensión al juego.

Atlus lanzó en 2011 un juego polémico que mucha gente redujo a los tópicos sexuales, que sí, están presentes, pero hay mucha más «chicha» en el título. Con Catherine: Full Body, sus desarrolladores no nos han traído un remaster 1:1 del juego original, sino que tenemos una obra completa, reformada, con añadidos que hacen que sea más completo y que apuntalan el tema principal del juego, aunque pecan de errores muy graves en algunas de sus novedades.

Más allá del amor

Comenzamos a entender las relaciones sentimentales cuando ya hemos superado la veintena. Sí, durante nuestra adolescencia e incluso un poco antes tenemos nuestros amoríos, relaciones que pensamos que van a durar toda la vida, pero creo que a partir de la mayoría de edad -e incluso un par de años más- se madura la idea y entendemos qué significa de verdad el amor. Al amor va ligada una característica inseparable, la fidelidad. Fidelidad a nuestra pareja. Como sociedad monógama hemos crecido educados en esos dogmas y en que una infidelidad implica el romper una promesa con nuestra pareja, romper un contrato no escrito, una muestra de respeto que se ve mutilada por un acto que implica que ya no la queremos.

En Catherine: Full Body tomamos el control de Vincent Brooks, un treintañero que lleva varios años de relación con Katherine (sí, con K) pero que se siente cómodo en su actual situación. Cada uno vive a lo suyo, en pisos separados, centrados en su trabajo, reuniéndose con sus amigos… así que Katherine quiere dar el paso y casarse con Vincent, al que le deja caer en una cita que sus padres le estaban presionando para que lo hiciese, dada su edad y situación. A la noche siguiente, Vincent se despierta al lado de una mujer desnuda.

Análisis de Catherine: Full Body

Anonadado y superado por la situación, Vincent no sabe cómo reaccionar. La chica, llamada Catherine (sí, con C), es el prototipo de mujer que todos adoran: rubia, ojos azules, voluptuosa, simpática y pasional. Claro que Vincent se estaba pensando lo de casarse con Katherine. ¿Cómo es que ha despertado con otra mujer a su lado? ¿Por qué no recuerda nada?

A través de decisiones morales, nosotros nos convertiremos en Vincent y plasmaremos en el juego qué es lo que buscamos en la vida. Katherine y Catherine representan dos polos opuestos y a lo largo del juego tendremos que decidir qué haremos con nuestra vida.

Por si fuese poco, Vincent no para de sufrir unas pesadillas en las que si cae al vacío muere, o al menos eso dicen. Al igual que él, otros hombres de su edad se ven envueltos en esas pesadillas, donde ven a los demás como carneros que deben pasar por un purgatorio y demostrar su valía. Así que, con pesadillas por la noche y dilemas morales por el día, nos encontramos con un juego con el que vamos a sufrir de lo lindo.

Análisis de Catherine: Full Body

Ahora con más cuerpo

Al comenzar Catherine: Full Body se nos cuenta el por qué del título de este remaster. Se dice que el vino y las mujeres comparten varios rasgos y que un «buen vino» tiene cuerpo, por lo que como un buen vino, esta entrega de Catherine viene con más cuerpo. ¿Y cuáles son esos añadidos?

Para comenzar, si nunca habéis jugado a Catherine no vais a notar nada extraño. Lo que se ha hecho ha sido reforzar la trama principal y hacer que los añadidos casen a la perfección con el contenido original. Si sois de los que jugaron en su día a Catherine seguramente jugaréis a ver las 7 diferencias en cada escena, algo que si no tenéis fresco el juego seguramente haga que todo os parezca nuevo.

Análisis de Catherine: Full Body

Sorprendentemente todo en Catherine: Full Body está bien hilado y la inclusión de Qatherine (sí, con Q) no se siente como algo extra… al principio. Y digo esto porque al inicio del juego y hasta casi el tramo final del mismo estaba encantado con todas las novedades y en como influían en la historia, algo que prefiero no contaros para que lo descubráis vosotros mismos. Qatherine tiene una historia que transcurre a la vez que la original y se relaciona con ellas. Tras ser perseguida por un extraño acosador, Rin da con Vincent y este la ayuda, ofreciendo el piso de al lado y llevándola al icónico bar Stray Sheep.

Todo mal, todo mal

La trama de Rin cae en los tópicos posibles, comenzando por la excusa de perder la memoria y no recordar sus orígenes. Lo bueno es que a medida que avanza nos va interesando y se convierte en un soplo de aire fresco por la manera en la que está incluida en la historia, sus capacidades y su personalidad, por lo que se convierte en una tercera opción amorosa para Vincent. Si Catherine y Katherine representan dos polos opuestos, Qatherine representa una personalidad espejo de la de Vincent, algo neutral y que mezcla en su vida tanto control como caos.

La pena es que el desenlace de la historia de Rin solo es posible si contestamos correctamente todas las preguntas especiales que se nos plantean durante las pesadillas de Vincent. Si no abrimos su ruta, Rin se desvanece y nos encontramos con un tramo final calcado al original.

Análisis de Catherine: Full Body

Por otro lado… hay algo que está muy mal llevado y que hace que te eches las manos a la cabeza. Estamos en 2019 y el género de una persona no debería ser un impedimento en una relación o un cliché humorístico. Sí, es Japón, pero si han demostrado tratar de manera tan adulta la complejidad de la madurez del hombre, no es mucho pedir que no se produzcan escenas bochornosas con comentarios transfobos que, desde luego, harán que muchos echen el grito al cielo.

El género de Rin y su «revelación» es un momento vergonzoso del juego que además supone el punto final de su historia si no es tu interés amoroso (que según tus respuestas ya demuestras que te da igual este hecho). La pena es que incluso una pregunta mal contestada te penaliza y te hace presenciar una escena horrible, seguida de varias conversaciones con amigos que siguen la mala dinámica y que solo salva Erica, un personaje transexual y que demuestra que Studio 0 y Atlus podrían haber llevado bien el tema si se lo hubiesen propuesto.

Un ascenso interminable

El gameplay de Catherine: Full Body se divide en dos facetas, primero tenemos el de las charlas con los amigos, contestar correos electrónicos, tomar cervezas y en general, interactuar; luego tenemos los puzzles, presentes durante la noche gracias a las pesadillas que sufre Vincent y tendremos que escalar. En estas pesadillas debemos escalar a través de varias etapas según la noche, llegando a un punto intermedio donde podemos hablar con otros carneros e intentar adivinar a quien representan en el Stray Sheep. Si aconsejamos bien a los personajes tanto en el bar como en las pesadillas podemos conseguir que sobrevivan al final, algo que podremos observar en el tramo final del juego.

Vincent en torre de pesadilla

Pues bien, las fases de puzzle son la gran baza de Catherine: Full Body ya que recoge lo que propuso el Catherine original y lo eleva a un nuevo nivel con nuevas piezas y sobre todo mayor profundidad en dificultad y posibilidades. Una de las grandes quejas iniciales de Catherine fue su excesiva dificultad, ya que había que escalar, resolviendo puzzles mientras tenemos en cuenta el tiempo, ya que bajo nuestros pies van cayendo los bloques de apoyo. Más tarde se añadió un modo fácil, que ralentizaba el tiempo de caída de esos bloques y ofrecía la opción de deshacer nuestros errores. En Catherine: Full Body se ha incluido el modo seguridad, un modo de los más útil para aquellos a los que solo les importa la historia principal pero también quieren disfrutar de los puzzles, aunque sin mucha complicación, ya que no habrá piezas especiales y no podremos morir.

Por último, si no queremos complicarnos la vida, podemos activar un botón automático que nos convierte en espectadores mientras la máquina sube sola por el puzzle. Todas estas medidas son bien recibidas, sobre todo si queremos conocer todos los finales disponibles y pasar por encima de estos desafíos una vez ya los hemos superado. Desde luego vale la pena intentarlo en dificultades más normales para así entender la dinámica de juego, pero el modo seguridad será bienvenido para todos los completistas.

Moral, fidelidad y sexualidad

Como decía al principio de este análisis de Catherine: Full Body, estamos ante un juego adulto que trata temas que no son comunes en esta industria. Cuando se lo propone, Catherine: Full Body nos pone ante decisiones que si trasladamos a nuestra propia vida nos pueden hacer pensar de lo lindo. Las decisiones importantes de este juego las tomamos en un confesionario situado entre los niveles de las pesadillas que sufrimos cada noche. Ahí, una extraña voz nos planteará una pregunta y solo tendremos dos respuestas disponibles, cada una de ellas perteneciendo a un extremo de la «barra de moralidad» que se nos presenta. Hasta el final del juego, eso sí, no sabremos qué representan cada uno de esos extremos.

catherine

Durante el tramo final no podremos hacer trampa, ya que no veremos las consecuencias de nuestras respuestas, debido a que no se mostrará esa barra. Justamente será el indicador de la barra lo que decante cual de los múltiples finales veremos. Por si eso fuese poco, en el confesionario se nos plantearán preguntas especiales, que si contestamos de cierta forma desbloquearán la ruta con Rin, conociendo de esa forma qué es lo que sucede con ella tras desvelarse su secreto.

A medida que avanza el juego veremos como nuestras decisiones cambian o como se ven afectadas por confesiones de uno u otro personaje, de manera que no estaremos ante una ruta de un RPG donde siempre escogeremos la respuesta azul porque es de ese color y nos interesa ser buenos en el juego, sino que lo suyo es que en una primera pasada contestemos de manera sincera, viendo como a veces nuestras respuestas se decantan más de un lado y otras lo llevan al lado contrario.

Un estilo único

El reciente creado Studio 0 (con los nombres clave de Atlus) tiene un estilo propio que heredan de la saga Persona y Shin Megami Tensei. En Catherine: Full Body tenemos un cuidado estilo artístico que con el motor gráfico aporta un resultado vistoso, con buena calidad en las texturas pero que se queda corto para la actual generación. Por otro lado tenemos unas escenas cinemáticas que están creadas como secuencias de anime, con una gran calidad y que añaden un estilo único al título.

Atlus ha creado un remaster que vale la pena, pero no por sus mejoras técnicas, que se quedan cortas, sino por el nuevo contenido. Tampoco creo que alguien fan del trabajo de Atlus busque un monstruo técnico. El gameplay es fluido y rara es la vez que te encuentras un bug, algo que sí que hay que agradecer.

katherine

Catherine: Full Body también ha recibido una nueva banda sonora así como grabaciones de voz. Hacer grabar a los personajes nuevas frases para luego incluirlas de manera artificial a escenas ya grabadas no era una buena idea, así que veremos como las escenas antiguas se han rehecho y cuentan con nuevo doblaje, aunque con los mismos actores. Todo para que casen las nuevas conversaciones sobre Rin. En la gramola del Stray Sheep podremos escuchar los temas de la nueva banda sonora de Catherine: Full Body así como del juego original, varias entregas de Persona, Shin Megami Tensei y del nuevo proyecto que Studio 0 tiene entre manos, Project Re Fantasy. El juego llega completamente localizado al castellano, con voces en inglés.

Una experiencia única

Catherine: Full Body es una experiencia única, un juego distinto a todo lo disponible en el mercado y algo que todo el mundo debería probar. Lo que Atlus trata aquí va más allá de contar una historia, sino de reflexionar sobre uno mismo y ver más allá en las relaciones sentimentales, la madurez de las personas y como el paso de los años influyen en que nos veamos forzados a formar parte de costumbres y obligaciones que muchos de nosotros podemos querer aludir.

Por otro lado tenemos el tema de la fidelidad y de como las dudas y la monotonía pueden acabar rompiendo una pareja… pero generando una nueva. ¿Te mantendrás fiel a lo de siempre y sus cadenas o caerás rendido a la novedad y su libertad? al final esto va más allá de las parejas, sino de la mentalidad de la persona y su madurez o de su habilidad por entablar una relación con alguien que sea a su manera y que, a la larga, no se puedan producir estos problemas. Ahí es cuando entra en juego Rin, un añadido que nos enamora durante dos tercios del juego, antes de esfumarse por decisiones de diseño incomprensibles.

La manera en la que está tratado el personaje de Rin es una montaña rusa, con muy buenas sensaciones en ciertos momentos, pero en otros provocando hasta repulsa a de la mentalidad de los guionistas. Hay una parte del juego que está, directamente, mal y que no podemos perdonar. Si obviamos eso, este remaster nos genera un sabor agridulce, ya que lo que hace bien lo hace muy bien, pero lo que hace mal lo hace rematadamente mal.

Eso sí, los que esperen un lavado de cara espectacular y con gráficos mejorados se van a decepcionar. Teniendo reciente su versión de Xbox 360 (habría que entender por qué esta vez Catherine: Full Body no aparece en la consola de Microsoft) no he notado grandes mejoras más allá de mejores texturas en modelados, menores tiempos de carga y mayor fluidez. Eso sí, a nivel narrativo y de contenido jugable, Catherine: Full Body cuenta con añadidos que lo hacen la versión definitiva y que valga la pena jugarlo tanto si ya conocías la entrega original como si esta es tu primera vez. Su extremadamente atractiva rejugabilidad y los modos fáciles hacen que esas 7 horas por partida valgan la pena para conocer las diferentes rutas y finales a nuestra disposición.

Daniel Villagrasa

Xboxer para unos, sonyer para otros, pero no veas lo que me gusta disfrutar de ambas plataformas. Jugando desde que tengo memoria y aprovechando a la mínima para deciros lo mucho que quiero a Hideo Kojima.

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