Análisis de Chimparty – ¡A hacer el mono con el teléfono!

 

 

La fórmula de Frantics demostró que los party games encajan perfectamente en el concepto de PlayLink. Aunque pensar en utilizar un teléfono como mando en una videoconsola suena a idea disparatada, NapNok dejó claro que en PlayStation 4 hay sitio para ello en aquel juego protagonizado por unos animales de lo más estrafalario, y ahora quieren asentarlo con un título protagonizado por chimpancés muy peculiares.

Chimparty es lo nuevo del estudio danés para esta vertiente más relajada y social de Sony. Un videojuego repleto de monos que quiere ofrecer unos ratos desenfadados entre minijuego y minijuego, con partidas rápidas para pasar veladas agradables con colegas mientras cada uno compite por ser el mejor en cada ronda de pruebas. Otro lanzamiento que viene a engrosar las filas del catálogo de PlayLink con una propuesta que encaja perfectamente con su concepto.

Adiós mandos, hola a los teléfonos. Adiós a las personas, hola a los monos. Chimparty nos ha tenido absorbidos durante unos días en los que hemos aprovechado para juntar a varios amigos frente a la consola y la televisión para ver quién lograba hacer más el mono. Llegábamos con cierta reticencia a él, dado que Frantics, aunque bueno, tenía muchos aristas por pulir; pero con este lanzamiento, NapNok ha conseguido afinar la fórmula y, sobre todo, fomentar aún más la accesibilidad.

El primer punto, y el más importante de todos, es que se necesita contar con un teléfono móvil que disponga de iOS 9 en adelante o de Android 4.4 o superior. El requisito no es demasiado elevado, por lo que garantiza el acceso a una gran gama de smartphones de todo tipo. No hay apenas complicaciones en este plano ya que, además, conectarlos al juego es tan sencillo como descargar la app del mismo nombre, instalarla y ejecutarla, asegurándonos de que tanto el teléfono como la consola están en la misma red Wi-Fi.

A partir de ahí, nos topamos con unos controles bastante intuitivos. Los minijuegos disponibles en Chimparty están planteados para sacar partido al smartphone y reducir la sensación de que es un mando. La idea es que su manejo sea mucho más fácil y muestre cierta relación con la acción a realizar durante la partida. Agitar, mover, girar, desplazar con suavidad o incluso hacer alguna pulsación son lo único que se pide. Un abanico reducido que, a cambio, permite hacer muchas cosas diferentes en cada partida.

Eso le confiere un especial atractivo para prácticamente cualquier jugador. Aunque hay que quitarse las gafas de la exigencia, ya que aquí no se busca una gran profundidad en cuanto a mecánicas y opciones, lo cierto es que lo conseguido por NapNok merece mención. No importa la edad del jugador, los controles y mecánicas de cada minijuego se cogen al vuelo, apenas hay curva de aprendizaje, facilitando ese carácter dinámico e instantáneo que tanto se agraden en juegos de este tipo.

No podemos seguir sin hablar de números. En total, hay 90 niveles diferentes a superar en Chimparty, tanto en solitario como con amigos. Además de esto, encontramos 18 minijuegos distintos que, aunque son bastante diferentes, pueden parecer algo escasos para los que buscan grandes cantidades. Cumplen, pero se echan en falta algunos más para no caer en la repetición rápidamente.

Por otra parte, y siguiendo con esto de los números, existen 5 ambientaciones distintas que van desde castillos hasta junglas o puertos. Además de tener un componente estético y marcar el estilo visual, cada uno de estos entornos provoca determinados cambios en las partidas, alterando cosas como la gravedad, añadiendo elementos a tener en cuenta en los minijuegos que logran dar un poco más de variedad con la que encubrir el reducido número de propuestas que mencionábamos antes.

Además de esto, tampoco podemos dejar atrás los modos disponibles. Hay un total de 4 modalidades distintas a escoger: el juego de mesa, bombardeo, personalizado y supervivencia. Todos ellos, salvo el último que solo es válido para un jugador, permiten acoger a un máximo de cuatro personas para disfrutar de las partidas. Sus planteamientos, como ya podéis imaginar, van desde el típico tablero en el que tirar dados para llegar a una meta acumulando puntos a base de vencer en minijuegos hasta la libertad total para escoger y configurar partidas.

Esta variedad de opciones es un punto muy positivo para el juego. Le da un toque mucho más aleatorio y añade un contexto que nunca está de más para alimentar las ganas de seguir echando partidas.

Todo el conjunto es bastante bueno cuando se observa con cierta perspectiva. De hecho, hasta el apartado visual sorprende de forma positiva. Los chimpancés están completamente mal de la cabeza, y eso queda claro en el momento que llevas un par de minutos de juego por los gestos y animaciones que tienen, como también por esos complementos que puedes equiparles para personalizarlos al máximo (que, por cierto, se guardan en la app móvil para llevar a cualquier consola en la que se juegue).

Es un juego bastante bien cuidado en el apartado técnico, tanto por sonido como por gráficos, lo que deja bien claro que se trata de un lanzamiento revisado hasta el más mínimo detalle por parte de sus responsables, NapNok. La ambientación de cada escenario, la expresividad de los personajes, todo encaja perfectamente y emana un carisma con bastante gancho.

Chimparty conecta rápidamente con el o los jugadores gracias a un tono desenfadado y ligeramente alocado; pero termina de enganchar por su accesibilidad y la frescura que derrocha en cada replanteamiento de sus minijuegos. Fácil a la hora de entender sus mecánicas, fácil de manejar y con un aprovechamiento cada vez más interesante de las funciones del smartphone. Logra que pensar en él con un mando tradicional sea algo casi imposible.

– Jugabilidad: coges tu teléfono, conectas y juegas. La variedad de modos, de escenarios y de minijuegos consigue una fórmula que mantiene la frescura durante un buen tiempo, y el aprovechamiento del smartphone hace que su uso, además de accesible, resulte ingenioso en ocasiones. Perfecto para prácticamente cualquier tipo de jugador.

– Gráficos: el apartado visual de Chimparty sorprende gratamente por lo bien integrados que están todos y cada uno de sus elementos. A NapNok le gusta mucho mimar todo lo que hace, y cada pequeño detalle que alberga suma para conseguir ese empaque que tanto caracteriza al juego.

– Sonido: a nivel sonoro puede que no sea algo especialmente memorable. Las melodías funcionan bien y acompañan a unos efectos de sonido bastante simpáticos; pero no hay mucho más que explorar en este terreno.

– Duración: 18 minijuegos repartidos entre cuatro modos y con 90 niveles diferentes. Las cuentas apuntan a algo realmente duradero, pero la realidad es que todo depende de las ganas de los jugadores. Algunas mecánicas pueden hacerse repetitivas, pero aquí hay mecha para un buen rato.

– Conclusión: Chimparty es un party game de manual, lo que hace que encaje perfectamente con la propuesta de PlayLink. Los controles en el teléfono van bastante bien, es bastante resultón y no pierde en ningún momento esa simpatía que derrocha desde el primer momento. Es la excusa perfecta para hacer el mono con el teléfono en la mano.
 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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