Análisis de Cris Tales – El pasado y el futuro de los RPG en un videojuego

Cris Tales es un juego que destaca por su bello apartado artístico y que impresiona por sus mecánicas de combate.

Los RPG son uno de los géneros más exitosos y frecuentes de la industria del videojuego. Bajo la tutela de grandes compañías del sector, franquicias como Final Fantasy o Dragon Quest llevan décadas destacando en este sentido, aunque hay otras muchas propuestas de corte menor que se adentran en el género en cuestión para intentar sorprender en diferentes aspectos. Es bajo esta premisa de la que nace Cris Tales, el videojuego de Dreams Uncorporated que nos ensombreció desde el primer momento con su bellísimo apartado artístico y que, tras haberlo probado para realizar su análisis, sorprende a través de sus fantásticas mecánicas de combate.

Crisbell, hora de la acción

La historia de Cris Tales nos pone en la piel de Crisbell, una joven huérfana que se ve envuelta en una historia típica de los RPG: una heroína emergente que se topa con un cristal que le permite controlar el pasado y el futuro para intentar salvar el mundo de un terrible amenaza. Para ello, contará con aliados que se irán uniendo poco a poco a la aventura para prestar su ayuda y sus habilidades en la impronta que se presenta. Más allá de contar con una línea argumental bastante típica, Cris Tales cuenta con argumentos suficientes para impresionar a todos los amantes del género de rol.

El pasado y el futuro en su máxima expresión

cris tales pasado futuro

Una de las cosas que más me ha impresionado de Cris Tales es cómo es capaz de conjuntar su línea argumental con las mecánicas jugables en combate. Y es que lo comentado anteriormente del control que ejerce Crisbell sobre el pasado y el futuro también se traduce así en los combates. Y es que la protagonista puede utilizar el cristal del futuro contra los enemigos si se encuentran a su izquierda y el del pasado si se sitúan a su derecha. ¿Qué significa esto? Pues que puedes mandar a los enemigos al pasado o al futuro con todas sus consecuencias. Así, cada uno de ellos puede tener hasta tres estados diferentes: pasado, presente y futuro. Si usas el cristal del pasado les puedes enviar a un punto más temprano de su vida y si haces uso del cristal del futuro, lo harás a un punto más tardío.

Una mecánica de lo más interesante que incluso se traduce en la acción de algunas habilidades. Imagina que utilizas una habilidad acuática y adelantas el futuro: con ello podrás oxidar los escudos de los enemeigos. Del mismo modo, también puedes plantar una semilla venenosa que puede germinar en el futuro para intoxicar a todos los enemigos de esa zona, o hacer lo propio con una curativa para tu grupo. El ensayo y el error es una constante en este aspecto para aprender cómo se pueden combinar las habilidades de cada uno de los personajes, ya que pueden aportar una enorme ventaja en combate si se utilizan del modo correcto. De hecho, en muchas ocasiones son necesarias, por lo que tendrás que familiarizarte a la fuerza con esta fórmula.

Esto nos lleva a advertir que el juego es exigente en sus primeros compases. Las primeras horas probablemente sufrirás bastante mientras te vas acostumbrando a esta dinámica de combate tan innovadora. La lástima es que ese efecto se va diluyendo con el paso de las horas, pues el título va perdiendo fuelle con una dificultad constante, sin ser progresiva, por lo que una vez que se familiariza con el sistema de combate y sus particularidades, todo va rodado y sin excesivos problemas, incluso con los jefes. Algo que no empaña en exceso la experiencia, pero sí que provoca cierta decepción en la segunda mitad del juego.

Un RPG eficaz, aunque con menor profundidad de la esperada

cris tales escenarios

Si bien las mecánicas de combate son excepcionales, el resto de aspectos que deben destacar de un RPG son algo desangelados. Es cierto que al tratarse de un título indie no se puede esperar tanto en su propuesta como lo haría un videojuego Triple A, pero las misiones secundarias son tediosas y siempre recurren a la particularidad del recadero, aunque tengan cierta relación con la aventura principal. Además, la recolección de materiales es más que simple, así como la de farmeo de dinero para poder mejorar las armas, comprar nuevo equipo o incluso adquirir nuevas habilidades. Durante la veintena de horas que dura Cris Tales, aproximadamente, hay poco interés más allá de la propuesta principal, a pesar de que no es nada del otro mundo en este sentido, como se ha comentado anteriormente.

No quiero decir con esto que me haya aburrido jugando a Cris Tales, ni mucho menos. De hecho, me he entretenido bastante entre sus distintos escenarios y con las fantásticas mecánicas de combate, pero sí que me hubiera gustado disfrutar de su universo de un modo mucho más intenso y que me aportara algo más que ir del punto A al punto B para recoger ciertos materiales o buscar algún que otro objeto. Si tiene el éxito deseado, ojalá pueda existir un segundo título de esta saga para poder ampliar sus horizontes y desafiar a los grandes RPG del sector. Lo disfrutaría tanto como maravillándome con sus parajes, de los que hablaré ahora mismo.

Uno de los videojuegos más bonitos que puedas disfrutar

cris tales vidriera

Si te gustaron videojuegos como Child of Light o GRIS, te quedarás totalmente encadilado ante lo que verás en Cris Tales. Con diseños que parecen sacados de cartulina en los entornos exteriores del mapa y un diseño muy marcado por colores vivos y de acuarela en los entornos interiores, principalmente mazmorras y ciudades. Sin duda, es uno de los videojuegos más bonitos que he podido ver últimamente y es una absoluta delicia pasearse por sus diferentes paisajes, cada uno cuidado hasta el más mínimo detalle y jugando siempre entre las tres dimensiones y las dos, que son las más habituales.

Además, la visión del pasado, del presente y del futuro se contemplan en todo momento mediante la cualidad de Crisbell, por lo que puedes apreciar cómo eran los escenarios en un tiempo pasado y cómo serán en el futuro. Esto, además, influyen en la jugabilidad, por lo que resulta un aditivo de lo más interesante y que impresiona por la capacidad del estudio para elaborar tres escenarios diferentes en un mismo lugar. Este preocisismo también se traslada a la banda sonora, con temas preciosos y que te trasportan hasta el mágico mundo que propone Cris Tales. Sin duda, un acierto en todas sus vertientes.

La leyenda de los cristales, como nunca la habías jugado

cris tales crisbell

En resumidas cuentas, Cris Tales es un videojuego más que notable. Sus mecánicas de combate y el uso del pasado y el futuro en ellos, así como en los escenarios, es una absoluta delicia tanto a nivel visual como de entretenimiento. La falta de profundidad en su mundo y la constante aparición de enemeigos en las mazmorras empañan ligeramente la experiencia e invitan a pensar en lo que podría ser una secuela con un mayor presupuesto, pero todos aquellos que se adentren en su propuesta se quedarán atrapados por un juego que rinde homenaje a los clásicos del RPG y que, además, es capaz de innovar en su propuesta para ganar personalidad. Desde luego, una sorpresa de lo más agradable.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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