Análisis de Crossing Souls – Homenaje a los 80

 

 

El desarrollo español de videojuegos está empeñado en demostrar, pese a todos los impedimentos que tiene en su contra, que tiene un talento estupendo y que no tiene nada que envidiar al de otros países con mayores recursos. El último estudio en hacerlo patente ha sido Fourattic, una pequeña compañía sevillana que tras financiar su proyecto a través de Kickstarter ha conseguido lanzarlo en PlayStation 4, PC, Linux y Mac.

La importante compañía Devolver Digital es la que ha distribuido este videojuego, que nos cuenta una peculiar historia. En ella tomamos el control de un grupo de jóvenes amigos que estaban disfrutando de sus vacaciones veraniegas en la California del año 1986, cuando de repente se ven obligados a luchar contra unas fuerzas malignas y sobrenaturales que quieren acabar con todo lo existente. ¿Nuestra misión? Salvar el mundo. Acompáñanos en nuestro análisis para descubrir cómo hacerlo.

La nostalgia es uno de los ingredientes principales de Crossing Souls. La época (la década de los ochenta) es la principal baza, pero lo cierto es que desde Fourattic han intentado que la magia ochentera se impregne también en las mecánicas jugables y no se quede en algo meramente estético. Sin embargo es imposible no comparar al instante este Crossing Souls con Stranger Things: años ochenta, un grupo de amigos, fuerzas sobrenaturales. Todo recuerda a la obra de Netflix.

Todo comienza con nuestro grupo de héroes encontrando una gema llamada Duat, un artefacto egipcio capaz de conectar este plano existencial con la Duat, donde descansan las almas de los muertos a la espera de enfrentarse al juicio de Osiris. Ese no será nuestro único problema, pues un villano y su organización querrán hacerse con esa misma Duat por motivos muy diferentes a los nuestros: desatar el caos en el mundo.

El quinteto protagonista (al que controla en su totalidad el jugador) está compuesto por los clásicos caracteres de las películas de aventuras ochenteras. Tenemos un protagonista que lidera con mano firme y que se encuentra en buena forma física, de modo que es el más adecuado de todos para atacar con su bate a los peligros a los que deba enfrentarse el grupo. Pero hay mucho más en este interesantísimo Crossing Souls.

También tenemos al clásico estudioso, manitas y con conocimientos científicos que, al contrario que el protagonista principal, no es ni valiente ni fuerte. Como es habitual, el grupo también cuenta con un personaje femenino que volverá a demostrar que no necesita ser protegido por nadie más, pues esta joven es más rápida que nadie y puede utilizar su látigo para golpear con presteza, además de catapultarse a lo alto de edificios.

¿Creías que no habría un miembro del grupo con sobrepeso y que siempre está pensando en comida? Pues te equivocabas. Este joven será el más fuerte de todos, capaz de mover grandes objetos y de golpear con gran fuerza. El último de los personajes que forma parte del grupo es el hermano pequeño del protagonista, que quiere recuperar a su recientemente fallecido perrito y cuya principal habilidad es sernos de utilidad a través de sus bromas pueriles y escatológicas.

Como ya habrás podido comprobar con todo lo que hemos dicho hasta ahora, Crossing Souls hace gala de un guion mordaz, repleto de bromas y de referencias a la cultura popular de aquellas que siempre apetece oír (o leer, en este caso). De hecho el videojuego también está lleno de chistes y referencias humorísticas a todo tipo de aspectos de la cultura española, como la mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona, Naranjito.

Sin embargo, lejos de ser una obra exclusivamente humorística, Crossing Souls es una aventura adolescente con toques paranormales, pero sabe cuándo debe tocar temas serios como la muerte o la depresión. La historia cuenta con giros argumentales que nos cogen por sorpresa y, por lo tanto, siempre estamos deseosos de seguir avanzando para conocer por qué derroteros se va a mover en cada instante, siempre de forma sorprendente.

Cada una de las fases a las que debemos hacer frente tiene diferentes componentes, entre los que destacan la exploración, el plataformeo o la acción. Con solo pulsar un botón cambiaremos de héroe en cualquier momento. Debía ser algo ágil, pues es una de las mecánicas más importantes del título. Cada situación requiere habilidades diferentes que solo puede darnos uno de nuestros cinco protagonistas, de modo que elegir sabiamente es fundamental para avanzar con rapidez en la aventura.

En la parte de acción debemos tener en cuenta la barra de salud (compuesta por clásicos corazones) y también la de aguante, que se consume al realizar varios ataques seguidos. Acabar dominando cada una de las técnicas ofensivas de cada personaje es vital para resolver los combates con facilidad. A pesar de que hay un camino principal que podemos seguir cuando queramos, Crossing Souls cuenta con otros tantos secundarios que nos permiten acceder a easter eggs, referencias e ítems alternativos.

Dado que la aventura principal no es excesivamente extensa (unas seis o siete horas), explorar los caminos alternativos y secundarios es una opción más que recomendable no solo para extender la duración de Crossing Souls hasta la decena de horas, sino también porque es verdaderamente satisfactorio ver cómo desde Fourattic han cuidado hasta el más mínimo detalle con la intención de que cada referencia esté en el lugar adecuado.

Una de las mecánicas más interesantes de Crossing Souls es la que ofrece la piedra Duat. Cuando la tenemos en nuestro poder podemos activarla para pasar a dicho plano alternativo. Gracias a ello podremos encontrar caminos y rutas que no se encuentran disponibles en el plano “normal” (el de la Tierra tal y como lo conocemos), de modo que alternan entre ambos en el momento justo también es importante para resolver los acertijos que se nos irán planteando.

Los jefes finales, por supuesto, también se unirán a la fiesta y cada uno de ellos ofrecerá mecánicas únicas y diferenciales que deberemos aprender a memorizar para derrotarles. Finalmente, en lo audiovisual cabe destacar el maravilloso apartado artístico y gráfico de estilo pixel art y una banda sonora completa, repleta de temas electrónicos, además de contar con unos textos completamente traducidos al castellano para que no perdamos detalle de lo que ocurre en la aventura.

Joel Castillo

Jugabilidad: La necesidad de cambiar entre los cinco personajes protagonistas según lo requiera la situación y el uso de la piedra Duat ofrecen un atractivo muy interesante a Crossing Souls, que sin embargo palidece en algunas secuencias de acción o plataformeo por un control que en ocasiones se nos antoja excesivamente quisquilloso.

Gráficos: La estética pixel art concuerda perfectamente con esta nostalgia por la década de los ochenta que los chicos de Fourattic han querido conseguir. A ello hay que añadir unas cinemáticas de corte animado y con aroma a clásico que le sientan de lujo al juego.

Sonido: La banda sonora tiene temas de todo tipo, pero los electrónicos son los que más destacan. Son los que mejor le vienen a Crossing Souls dada su ambientación ochentera. No hay que olvidarse de que el videojuego viene completamente traducido al castellano, por lo que es una fantástica noticia para aquellos que no dominan el inglés.

Duración: La aventura principal puede completarse en poco más de seis horas, pero podemos extender la duración del videojuego si nos enganchamos a él y buscamos caminos alternativos, todos los easter eggs ocultos o interesantes coleccionables.

Historia: Aunque el argumento pueda parecer estereotípico en un primer momento lo cierto es que el título trata una gran variedad de temas en los que no profundizaremos por los spoilers. Avanzar en la historia es todo un placer, pues siempre estamos deseosos de conocer con qué se nos va a sorprender en el siguiente giro argumental.

Conclusión: Crossing Souls es la enésima demostración del talento que hay en España en materia de desarrollo de videojuegos. Con un fabuloso aroma a la década de los ochenta, una estética pixel art que enamora desde el primer vistazo y una historia que te va atrapando, Crossing Souls tiene todos los ingredientes de juego de aventuras que homenajea a las recreativas que nadie debería perderse. Ni siquiera algunos problemas en el control ni ciertos inconvenientes técnicos (al menos en la versión de PlayStation 4) ensombrecen a un videojuego que merece muchísimo la pena.

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