Análisis de Destiny 2: El Estratega – Planeta rojo, futuro oscuro

 

 

En la segunda mitad del pasado año 2017 llegó Destiny 2, la segunda entrega de una de las sagas de acción multijugador más exitosas de los últimos tiempos. Bungie tenía la misión de mantener los pilares que hicieron grande a la primera parte e introducir las suficientes novedades como para que Destiny 2 resultara un juego fresco. La parte de la diversión quedó más que conseguida, pero todavía nos faltaba algo para ver evolucionar de una vez por todas una serie que parecía haber quedado estancada.

Con La maldición de Osiris, la primera expansión del juego lanzada en diciembre del año pasado, tampoco se consiguió, aunque pudimos tener acceso a nuevos contenidos interesantes, eso sí, a un precio elevado. Ahora, en el mes de mayo, llega El Estratega, la segunda expansión de Destiny 2. Nosotros ya hemos podido jugarla en su versión de PlayStation 4 y ahora te contamos qué nos ha parecido y si es lo que el videojuego de Bungie necesitaba en estos momentos.

La principal misión de la segunda expansión de Destiny 2 es seguir dándonos a conocer los entresijos del rico lore de la saga de Bungie. En esta ocasión viajamos a la cuenca Hellas, una nueva región del planeta Marte. En esa nueva zona conoceremos a una nueva guardiana legendaria, Ana Bray, que se encuentra en el lugar investigando su propio pasado, una tarea en la que tendremos que echar una mano, pues hay mucho en juego.

Y es que una nueva facción de la colmena está creciendo a un ritmo desmesurado y el Estratega Rasputín, una poderosa IA militar de la Edad de Oro de la que ya habíamos oído hablar en el primer Destiny, parece estar directamente relacionado con ese auge. La intención de este nuevo grupo de la colmena es invocar al malvado Nokris, uno de los lacayos del dios Oryx, al que también tuvimos el “placer” de conocer en el pasado.

Las novedades más importantes de El Estratega a nivel jugable son que ahora podemos llegar hasta el nivel 30 y tenemos un límite de poder de 380, por lo que se nos dan nuevos motivos para buscar equipo legendario que haga de nuestro Guardián un ser de Luz absolutamente invencible. Pero vamos a lo que probablemente más interese a los jugadores de Destiny 2 de esta nueva expansión: la campaña y las misiones principales.

Ana Bray sería un personaje interesante de no ser porque Bungie vuelve a darle el mismo tratamiento que a todos los otros personajes de la saga. Comienza la historia con ella como eje central, pero cuando pasamos a la acción se convierte en una mera tienda a la que podemos visitar para concluir alguna que otra misión, recoger recompensas y comprar determinados ítems. Una vez más nos encontramos con un desaprovechamiento narrativo sangrante ya a estas alturas.

Los enemigos no están a mucho mejor nivel. Es cierto que se introduce a Nokris como nuevo villano, pero todos los enemigos que nos encontraremos a lo largo de la campaña son los que llevamos viendo durante los últimos cuatro años, aunque con alguna skin cambiada. Son los seres de la Colmena, los Cabal de la Legión Roja o incluso ogros. A todos ellos les hemos visto y, por lo tanto, seguiremos cruzando los dedos y rezando para que Bungie nos deleite con algún nuevo enemigo raso en próximas expansiones.

Así las cosas, nos encontramos nuevamente con una historia que no sorprende lo más mínimo, aunque en defensa de El Estratega diremos que sigue siendo tan divertido como siempre. La inclusión del arma valquiria (una lanza de energía que podemos usar en determinadas ocasiones) aporta variedad a una acción que, por desgracia, también reduce al mínimo exponente la presencia del personaje que da nombre a la expansión: Rasputín, el Estratega de la Edad de Oro.

La campaña y las actividades en el nuevo mapa en Marte no nos llevarán mucho tiempo, pero afortunadamente aún tenemos algo más de contenido en esta expansión. La nueva zona de patrulla es interesante, aunque tampoco inventa nada nuevo. Tenemos tareas, misiones y eventos públicos que no dejan de ser lo siempre, pero que entretienen, sobre todo en compañía de amigos. Eso sí, la zona de Marte es estéticamente espectacular y da verdadero gusto recorrerla en busca de todas las actividades disponibles.

La mayor novedad de El Estratega (y una de mucho acierto, de hecho) es el Protocolo de Escalamiento, un nuevo tipo de misión que nos permite adentrarnos en un modo horda la mar de divertido. En total son siete rondas las que debemos superar en esta modalidad de juego. El Destiny 2 original también se ha actualizado con un modo hora de este estilo y que, supuestamente, irá actualizándose semanalmente con nuevos desafíos en cada una de las oleadas, de modo que es una buena noticia para los fans.

La expansión se completó la semana pasada con la nueva raid o incursión llamada Espira de estrellas, que tiene una duración ligeramente inferior a la de otras incursiones pasadas pero que, igualmente, resulta divertida. Ahora solo queda disfrutar de todo este nuevo contenido y esperar que a Bungie le dé por ofrecernos las verdaderas novedades que todos esperamos en la tercera expansión, que supuestamente será mucho más grande.

Joel Castillo

Jugabilidad: Todos los conceptos jugables de Destiny 2 se mantienen intactos en El Estratega, cuya principal novedad es el aumento de nivel y poder máximos. A ello hay que añadir el nuevo modo hordas, que nos propone el desafío de superar siete oleadas de enemigos que se irán actualizando cada semana para que el reto nunca deje de ser divertido y siempre tengamos algo nuevo a lo que enfrentarnos.

Gráficos: El apartado gráfico no dista con respecto a la anterior expansión o al videojuego original lanzado el pasado año, pero sí hay que destacar (como siempre, por otra parte) el delicioso trabajo artístico, que vuelve a deleitarnos con unos paisajes maravillosos y una localización (la cuenca Hellas en Marte, en este caso) impecable.

Sonido: La banda sonora de la expansión sigue estando a tan buen nivel como la del juego original, aunque no hay piezas excesivamente memorables y recordables que se hayan hecho especialmente para este nuevo DLC. El doblaje al castellano sigue rayando a un gran nivel, de modo que en ese sentido debemos estar muy satisfechos.

Historia: La premisa inicial es interesante, pero ni el Estratega ni Ana Bray tienen el profundo desarrollo que nos hubiera gustado para entender mejor el lore de Destiny. Una vez más todo queda desaprovechado en una campaña corta, repetitiva en lo jugable y poco emocionante a nivel narrativo. Otra oportunidad perdida.

Duración: La campaña y las actividades de Marte pueden completarse en unas cuatro horas, pero a ello hay que añadir la nueva incursión, el modo hordas y la patrulla por la nueva zona de Marte. No es demasiado contenido para el precio que tiene (unos 20 euros), pero alargará la vida útil de tu Destiny 2 hasta la próxima expansión.

Conclusión: Da la sensación de que Bungie ya había comenzado a trabajar en esta segunda expansión antes de lanzar el Destiny 2 original, pues aunque mejora algunas de las prestaciones ofrecidas por La maldición de Osiris, El Estratega sigue sin dar a los fans lo que quieren. El giro de tuerca que haga de Destiny nuevamente un videojuego sorprendente sigue sin llegar. Seguimos divirtiéndonos mucho con él, pero ni la campaña ni las nuevas modalidades llegan a ser lo que estamos esperando.

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