Análisis de Fable Fortune – Otra ronda

 

 

Cuando las cartas dejaron de ser algo únicamente físico y saltaron al mundo de los videojuegos, Hearthstone: Heroes of Warcraft tomó la delantera al resto de propuestas. En los últimos meses, sin embargo, hemos podido disfrutar de otras experiencias tales como The Elder Scrolls: Legends, Gwent: The Witcher Card Game o Hand of the Gods. Ahora ha llegado el turno de otra popular franquicia que quiere probar fortuna (nunca mejor dicho) en el mundo de las cartas estratégicas.

Nos estamos refiriendo a la mítica saga de Xbox Fable, que tras la extinción del estudio Lionhead ha pasado a manos de Flaming Fowl Studios, una compañía que ha cuajado este primer juego de Fable tras la dolorosa cancelación de Fable Legends. Ahora hemos podido probar el videojuego en su versión ya definitiva (tras salir del Early Acces) y te contamos qué nos ha parecido, al menos en PC (el juego está disponible en Xbox One, Steam y Windows 10). Acompáñanos para descubrirlo.

El mayor problema de Fable Fortune es tener que enfrentarse a los otros videojuegos de cartas ya existentes y anteriormente mencionados, pues crear una comunidad de usuarios fieles cuando otros títulos ya la tienen es una tarea harto complicada. El otro reto era ofrecer una experiencia de juego diferente, pero al adentrarnos en su propuesta y jugar varias partidas nos daremos cuenta de que la obra de Flaming Fowl no es más que un batiburrillo de ideas ya vistas en Hearthstone, Gwent o TES Legends.

La base del juego es ya conocida y no sorprende. Cada jugador tiene 30 vidas, comienza con tres manás disponibles para sacar cartas al campo de batalla y, con cada nuevo turno que transcurre, roba otra carta y suma un nuevo maná a su reserva. Una vez que la partida ya ha comenzado a rodar no notamos demasiadas diferencias con respecto a otros títulos, aunque en ocasiones sí nos topamos con algunas animaciones que parecen ralentizar en exceso (y de forma innecesaria, a nuestro parecer) el ritmo de juego.

Tampoco sorprenden (ni demandábamos que lo hiciera) las habilidades que pueden tener nuestras cartas, que tienen la capacidad de hacer daño, hacernos robar cartas o proteger a otras cartas cuando entran o salen del campo de batalla. El único juego que en realidad se ha alejado de este tipo de mecánicas es Gwent por ofrecer una experiencia muy distinta al resto, aunque siguen siendo dos ejércitos enfrentándose.

Como en Hearthstone, el héroe al que encarnamos también tiene una habilidad única que podemos utilizar una vez por turno, aunque también podemos blindar a alguna de nuestras unidades para que el rival se vea obligado a atacar a esa unidad en lugar de hacerlo contra nuestros treinta puntos de vida. Y, como en cualquier otro juego de cartas que puedas conocer, Fable Fortune tiene un estilo de cartas relacionado con cada héroe, de modo que cada uno de los estilos tiene sus propias características únicas.

Algo de Fable debíamos encontrar en un título que, aunque alejado del género en el que nació la franquicia, comparte título con la obra de Peter Moulyneux. Se trata de una suerte de sistema de moralidad que, dependiendo del escenario en el que se esté disputando la partida, nos permitirá cumplir una serie de misiones concretas. También dependiendo de cómo completemos cada una de ellas podremos irnos hacia el terreno de los buenos o de los malos.

Lejos de ser una característica meramente anecdótica este sistema de moralidad también tiene funciones en nuestro juego. Durante las partidas ser buenos o malos puede hacer que nuestro juego se convierta en más ofensivo o defensivo, mientras que fuera de ella puede hacer que los atributos de algunas de las cartas que tengamos en nuestra posesión cambien (aunque siempre a nuestro favor y adaptándose a nuestra forma de jugar al videojuego).

Si no te gusta lo que está ocurriendo en tus partidas o en tus cartas siempre tienes la opción de empezar a completar misiones del otro estilo de moralidad para que todo cambie por completo. Este es, no obstante, el único punto diferencial que podemos encontrar en Fable Fortune con respecto a otros videojuegos de cartas ya existentes y que han tenido un éxito contrastado a lo largo de los últimos años en la industria.

El gran problema de Fable Fortune, como ya hemos comentado anteriormente, podría ser encontrar apoyo de la comunidad tras su salida del Early Access y su llegada a otras plataformas. Steam probablemente se quedará fuera del cross-play entre Xbox One y la versión de la tienda de Windows 10, lo que parece una pésima noticia para los pocos jugadores simultáneos que ha tenido la obra de Flaming Fowl en las últimas semanas en la plataforma de Valve.

A ello hay que añadir algunos problemas de rendimiento y conexión que todavía no han sido solventados (al menos en la versión de Steam que hemos probado) a pesar de que Fable Fortune ya ha abandonado oficialmente la fase de acceso anticipado. Todavía queda mucho margen de mejora y, sinceramente, esperamos que Flaming Fowl Studios siga trabajando en su videojuego de cartas para ofrecer algo diferencial y que los fans de este género puedan encontrar una motivación para adentrarse en el universo Fable.

Joel Castillo

Jugabilidad: A pesar de la lentitud que produce en las partidas algunas de las animaciones de las cartas, Fable Fortune es un videojuego divertido, aunque más allá del sistema de moralidad (que podría aprovecharse mucho más) todo recuerda demasiado a otros títulos del género que han triunfado en los últimos tiempos.

Gráficos: Los escenarios en los que jugamos y las ilustraciones de las cartas son atractivos, por lo que no hay pegas que poner en ese aspecto. Las ya mencionadas lentas animaciones son quizá uno de los mayores problemas jugables y visuales del juego.

Sonido: Los temas clásicos de la saga Fable regresan (con nuevas piezas también) que nos acompañan a la perfección durante las partidas y que los fans de la franquicia de Lionhead agradecerán. Sin embargo, tanto las voces como los textos se encuentran íntegramente en inglés, lo que podría ser un impedimento importante para aquellos jugadores españoles que no dominen la lengua de Shakespeare.

Duración: Como cualquier otro videojuego de cartas las horas que dure dependerá de cómo consiga engancharte, aunque en este caso debemos tener en consideración el número de jugadores que consiga atrapar Flaming Fowl Studios. Si el número de usuarios simultáneos cae rápidamente se volverá todavía más difícil encontrar partida.

Conclusión: Nadie pensaba que Fable Fortune fuera a ser una revolución dentro del género de las cartas y la estrategia, pero lo cierto es que tiene demasiados elementos que recuerdan a otros exitosos videojuegos, especialmente a Hearthstone. A pesar de un interesante y desaprovechado sistema de moralidad que nos recuerda al espíritu clásico de la franquicia Fable, todo es demasiado recurrente en el género, de modo que el mayor atractivo del videojuego es su nombre, al menos para los fans de la saga. Si no es así, la falta de originalidad, la no traducción y los problemas de rendimiento pueden suponer un lastre demasiado grande para ti, incluso aunque estemos ante un free-to-play.

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