Análisis de Fallout 76 – Hecatombe nuclear

Análisis de Fallout 76

Análisis de Fallout 76

 

 

Cambiar de género es algo que Fallout ha sabido hacer perfectamente a lo largo de los años. Desde sus primeros pasos en el 97, con Black Isle e Interplay como progenitores, la franquicia no ha dejado de cambiar de aires con cada nueva entrega que lanzaba. En ocasiones de forma más evidente, en ocasiones con cambios más sutiles, el cambio ha sido lo único constante en la saga.

Por supuesto, hay más elementos que han prevalecido. La idea de un futuro en el que la humanidad se ha visto diezmada por una hecatombe nuclear, el choque entre facciones que tratan de controlar lo que queda del mundo y la libertad para escoger y actuar son algo que, junto con el estilo propio que siempre ha tenido la saga, ha construido una esencia que ha dado siempre en el clavo a la hora de atraer a propios y extraños.

Quizá el salto más importante fuera el de Fallout 2 a Fallout 3, con ese cambio total de perspectiva para adentrarse en la primera persona. Semejante cambio de paradigma podría haber llevado a la franquicia al desastre, pero en Bethesda supieron tocar las notas adecuadas para que todo el mundo bailara al ritmo de su melodía, y vaya si lo hicimos.

Fallout 76 ya ha llegado, y nos hemos querido tomar con calma este análisis para conocer bien a fondo su fórmula y su planteamiento. Debemos reconocer que sus responsables han sido muy valientes al llevarse todos los muebles a un mundo en el que todo transcurre a través de internet. Concebido como un juego puramente online y con la intención de presentarnos las primeras andanzas de una sociedad postapocalíptica que comienza a redescubrir su propio planeta, esta vez la melodía no ha sonado tan bien como esperábamos.

Pensábamos que era cosa de nuestro oído, uno poco amigo de este tipo de experiencias; pero la realidad es que ni la orquesta ni los instrumentos suenan como deberían. Y ahora, dejando símiles musicales a un lado, vamos a desgranar qué hay en esta nueva entrega de Fallout.

Análisis de Fallout 76

Decimos que nos hemos tomado el análisis de Fallout 76 con calma por dos razones. La primera es que, al ser un juego tan grande y con tantas posibilidades, necesitábamos tiempo para asimilar todo lo que pone sobre la mesa y para interactuar mejor con una comunidad de jugadores, de colonos de este nuevo mundo, que poco a poco se iba familiarizando con él.

La segunda es sencilla. Le hemos dado muchas oportunidades, hemos estado siempre al pie del cañón; pero lo que nos hemos encontrado ha sido un juego al que le queda mucho por arreglar, repleto de ilusiones y buenas ideas, pero con una falta de solidez a nivel técnico que puede mermar la paciencia de cualquiera.

El punto de partida en el que nos deja esta entrega es muy potente. La humanidad vuelve a salir al exterior tras una desastrosa guerra nuclear. El Refugio 76 abre sus puertas por primera vez, es la hora de salir ahí fuera a explorar todo lo que este mundo, casi destrozado por las explosiones de un conflicto bélico del que solo quedan cenizas, una humanidad ansiosa por volver a su tierra y restos de ciudades destrozadas.

Análisis de Fallout 76

Una de las grandes claves de toda la saga Fallout era su desarrollo argumental. Todas esas historias que contaban los personajes que ibas encontrando en ese mundo que poco a poco se extendía ante tus ojos tenían algo interesante, te empujaban a tomar decisiones, a empaparte en su atmósfera para hacerte sentir uno más dentro de ese universo. El problema, aquí, es que no hay personajes que asuman ese rol.

Toda la trama recurre al entorno y a las cintas que encuentras y escuchas para desarrollarse frente a ti. Entendemos que, dada la naturaleza de esta entrega y ese afán por dejar al jugador ser el que construya su propia historia a base de interactuar con los demás y el mundo, la idea podría ser bastante buena. Pero la ejecución es pobre, quizá demasiado.

La falta de motivación te empuja a depender de la curiosidad para seguir adelante. No te interesa tener que hacer de recadero por enésima vez o aniquilar a una banda de necrófagos salvajes, sino descubrir cuánto puede dar de sí cada partida cuando te reúnes con amigos. Porque, creednos, en solitario la experiencia es infinitamente menos atractiva.

Análisis de Fallout 76

Y la culpa no es del mundo al que Fallout 76 te lanza con tanta fuerza, es de todo eso que construye para intentar mantenerte en él. Desde un gunplay excesivamente torpe hasta lo anodino de gran parte de las misiones hacen que poco a poco pierdas esa chispa que te hizo abandonar el refugio, aunque peor es cuando notas una horrible caída de frames o, directamente, hay un bloqueo que te obliga a reiniciar.

Decíamos, cuando hablábamos de la B.E.T.A., que había multitud de ideas en este Fallout con un potencial inmenso, e insistimos en ello. El sistema de C.A.M.P., que te permite llevar un campamento sobre tu espalda para desplegarlo en cualquier terreno compatible para comer, mejorar tu equipo y hacer muchas más tareas, es bastante bueno y da una versatilidad obligatoria para un juego de este tipo.

También nos ha gustado lo fácil que es interactuar y unir a otros jugadores a tu “party” para comenzar a cooperar. Quizá se nos ha hecho demasiado escaso el rango de acciones posibles a realizar con otros, pero lo básico está (hay chat de voz, respirad con calma) y sirve para tener un mínimo de comunicación más que suficiente para coordinarse debidamente en este mundo repleto de criaturas mutantes y humanos con malas pulgas.

Análisis de Fallout 76

Nos deja un sabor demasiado amargo todo lo que hemos jugado hasta el momento, porque sabemos que detrás de esto hay un equipo con ganas de explorar un horizonte completamente nuevo y demostrar que Fallout es una franquicia que siempre tiene lugar para sorpresas. Pero esta vez las cosas no han salido como debieran, este lanzamiento parece el fruto por adelantarse a una campaña navideña que tenía demasiadas bombas cerca.

Se ven atisbos de brillantez en la cantidad de mecánicas que hay disponibles, en sistemas como las mutaciones por la radiación, el genial planteamiento de cartas para distribuir las habilidades de tu personaje y la cantidad casi obscena de objetos y equipamiento que hay. Para los amantes del “looteo” es casi como una droga todo lo que Virginia Occidental esconde, pero incluso para ellos hay lugar para frustraciones por un sistema de inventario que necesita cierto reequilibrio.

Y por otro lado, toda Appalachia permite disfrutar de entornos muy diferentes. Puede que no sean realmente impactantes, que ese acabado gráfico tan tosco en esta versión actual de Fallout 76 no de pie a ninguna estampa que invite a pararse a observar, pero no podemos quitarle mérito al trabajo por conseguir una buena variedad. Hay muchos territorios y muy diferentes, hay mucho por descubrir en toda esta región que se abre ante nosotros.

Análisis de Fallout 76

Análisis de Fallout 76

– Jugabilidad: a nivel jugable, Fallout 76 es un brebaje de ideas buenas, malas y nefastas. Pica un poco de cada para ofrecer al jugador una experiencia online que puede dar pie a momentos geniales en compañía, pero que se hace especialmente árida cuando no tienes con quién compartirla. Un comportamiento de los enemigos bastante deficiente, un gunplay que deja que desear y una constante inconsistencia empañan este apartado.

– Gráficos: sabemos que reutilizar un mismo motor no tiene por qué ser malo, pero Bethesda no ha conseguido reflejar las mejoras implementadas en este de cara a la entrega que tratamos. La tasa de fotogramas es bastante irregular en la versión que hemos jugado, y lo peor es que no se debe precisamente a una calidad visual apabullante. Falta mucho por pulir a nivel técnico.

– Sonido: uno de los puntos que más nos han calado jugando a Fallout 76. Dejando las melodías de la radio aparte, la banda sonora pensada para sumergir en el ambiente funciona realmente bien, además, el doblaje al castellano es bastante bueno. Es una pena que lo demás no acompañe al mismo nivel.

– Duración: en el caso de que su fórmula conecte contigo, tienes ante ti a un Fallout infinito. Lanzarse al ruedo puramente online es toda una virtud de cara a la duración, ya que da pie a situaciones totalmente dispares con cada partida. Sin embargo, que las misiones del juego no logren ser el combustible para seguir adelante es algo que le quita muchos enteros a este aspecto. Si te gusta pasar el rato con amigos aquí, sí tendrás para muchísimas horas.

– Conclusión: si fuera otra compañía, podríamos pensar que Fallout 76 es el fruto de los típicos errores de novato que hacen agachar la cabeza para recapacitar; pero no es el caso. Sabemos que hay ilusión, que puede haber mucho por llegar, y precisamente vamos a quedarnos con eso, con la esperanza de que poco a poco este yermo sea más habitable. Bethesda también acaba de salir del Refugio 76, y esperamos que que logre deshacerse de la torpeza con la que está dando sus primeros pasos, porque hay potencial de sobra aquí.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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