Análisis de Fe – El poder de la naturaleza

 

 

En los últimos tiempos la compañía norteamericana Electronic Arts está queriendo apostar por las experiencias de corte más alternativo a través de su programa conocido como EA Originals. El delicioso Unravel inauguró esta sección hace ya unos años y ahora es Fe quien viene a recoger el relevo. Se trata del nuevo trabajo del estudio sueco Zoink, que en esta ocasión ha optado por salirse de su zona de confort y ofrecer algo completamente distinto a lo que nos tiene acostumbrados.

Stick it to the Man, Flipping Death o Zombie Vikings son algunos de sus juegos anteriores, pero ahora con Fe han querido optar por una experiencia mucho más artística, aunque sin descuidar la innovación jugable. Ahora hemos podido probar Fe en profundidad (concretamente su versión de Xbox One) y te contamos qué nos ha parecido esta propuesta que entra directamente por los ojos con un peculiar estilo visual.

No cabe duda de que lo que más llama la atención de Fe, y con motivo, es su apartado artístico. Nos encontramos ante una decisión creativa de lo más peculiar, pues el videojuego de Zoink y Electronic Arts apuesta deliberadamente por un estilo gráfico conocido como low-polish, en el que la resolución parece no estar en su mayor potencial. A ello cabe añadir una paleta de colores dominada por los tonos azulados, rosados y morados.

Todo en Fe desde el primer vistazo consigue enganchar, pero Zoink también ha querido hacer lo propio con el apartado jugable. ¿Lo habrá conseguido? A nuestro juicio lo ha hecho a media. La mecánica más interesante de Fe (en el que controlamos a un zorro que debe adentrarse en un bosque e interactuar con sus habitantes para detener a las fuerzas del mal o silentes) es la que permite que nuestro protagonista emita sonidos o incluso llegue a canturrear a gran volumen.

Es algo similar a lo que podíamos hacer en Journey, emitir sonidos que nos permitían interactuar con todo lo que nos rodeaba. Lo más curioso de esta mecánica en Fe es que dependiendo de la intensidad de nuestro grito (fácilmente regulable presionando con mayor o menor fuerza el gatillo derecho) podremos interactuar con algunas criaturas o espantarlas si nos pasamos de la raya o nos quedamos cortos. Probar es la clave de ello.

Así las cosas, con este grito podemos “hablar” con animales que se pondrán de nuestra parte. Podemos domar a un ciervo para montarnos en él o llamar a un pájaro para que nos señale el camino en el caso de que nos perdamos. Sin embargo eso no es lo único que podemos hacer emitiendo sonidos, pues nuestro zorro también es capaz de interactuar con plantas e incluso rocas en determinadas circunstancias para seguir avanzando. En ocasiones interactuar con algunos de estos elementos nos abrirá caminos alternativos para descubrir interesantes secretos.

Es por ello que desviarse del camino principal e investigar es una mecánica interesante en Fe, aunque lo principal es lo más atractivo. Desde los comienzos de la aventura nuestra mayor inquietud será saber qué son esos Silentes que dominan el bosque y que parecen estar molestando y secuestrando a los animales. Solo avanzando en la historia principal conseguiremos desentrañar una trama que, aun así, no resulta tan atractiva como nos hubiera gustado.

Precisamente estos Silentes serán nuestra mayor amenaza en el videojuego, pues si nos detectan vendrán rápidamente en nuestra dirección para detenernos de forma definitiva. Pero no te confíes, pues algunos animales salvajes tampoco se alegrarán de nuestra presencia, de modo que en ocasiones el sigilo y buscar caminos alternativos podrían ser nuestros mejores aliados. Pese a ello, Fe es un videojuego que apuesta por el reto en forma de puzles más que por la acción directa.

Para resolver estos acertijos (que la mayoría de las veces tan solo tienen que ver con hallar la forma de seguir avanzando o llegar hasta uno de los múltiples coleccionables) tendremos que interactuar con elementos de nuestro entorno gracias al grito/cántico del zorro protagonista o, en otras ocasiones, hacer uso de mecánicas como el salto o trepar árboles para llegar a salientes elevados. Nada demasiado innovador, pero igualmente efectivo.

Lamentablemente debemos reseñar que los movimientos del personaje protagonista en ocasiones no son tan precisos ni continuos como nos gustarían y presentan algunas irregularidades que si bien no entorpecen en absoluto la acción sí que ralentizan y pueden llegar a molestar en momentos peliagudos. Sin embargo el peor de los errores de Fe tiene que ver con el apartado técnico, que a pesar de no ser nada especialmente exagerado sí que hace gala de algunas ralentizaciones en momentos concretos, al menos en la versión en Xbox One estándar que hemos podido probar nosotros.

Como comentábamos al inicio, lo mejor de Fe es todo lo relacionado con su apartado audiovisual. Ya habíamos hablado del exquisito apartado artístico, que no obstante puede echar atrás a un determinado sector de público que pueda considerarlo demasiado oscuro. A nuestro juicio es precioso, lo que combina a la perfección con una banda sonora elegante y deliciosa que nos da momentos verdaderamente únicos. Se trata de algo importante, pues al no haber narración ni ninguna indicación concreta de qué debemos hacer en nuestro viaje la música cobra una relevancia todavía mayor.

Joel Castillo

Jugabilidad: La combinación entre los cánticos de nuestro protagonista, las secciones plataformeras y las partes de sigilo hacen de Fe un título muy divertido, aunque es cierto que en algunas ocasiones desearíamos que la precisión en el movimiento de nuestro personaje fuera más milimétrica.

Gráficos: El apartado artístico que imita una resolución baja entra por los ojos desde el primer momento (para bien o para mal), a lo que hay que sumar una arriesgada y exquisita paleta de colores que combina los azules con los morados y rosados. Eso sí, en algunos momentos (en la versión de Xbox One) nos hemos topado con ralentizaciones que pueden llegar a molestar.

Sonido: Fe goza de una estupenda banda sonora, fundamental para redondear el que a nuestro juicio es uno de los apartados audiovisuales más personales de los últimos meses. El juego llega completamente traducido al castellano, aunque no hace gala de ningún tipo de voz.

Duración: La historia principal puede completarse en unas seis ó siete horas, pero podríamos alcanzar la decena si nos engancha la propuesta y queremos conseguir todos y cada uno de los múltiples coleccionables que se reparten por todo el mapeado.

Conclusión: Puede que Fe no sea todo lo innovador ni imaginativo que hubiéramos querido (tampoco sorprende su historia, aunque sí genera interés), pero la obra de Zoink enmarcada en el programa EA Originals tiene una enorme personalidad gracias a su peculiar apartado artístico. Lo jugable no se queda atrás y nos encontramos con una propuesta muy divertida, aunque lejana de aquello tan diferente y rompedor que esperábamos encontrar, mayormente relacionado con la interacción con los elementos de nuestro entorno.

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