Análisis de Final Fantasy VIII Remastered – El regreso de Squall

20 años después de su lanzamiento, Square Enix recupera uno de sus clásicos.

Final Fantasy VIII Remastered

La fiebre Final Fantasy está en auge. A pesar de que la generación actual esté dando videojuegos realmente extraordinarios, parece que no son suficiente para hacernos olvidar títulos que nos llegaron al corazón en su momento. Final Fantasy es una de esas series que no se pueden reemplazar así como así. Square Enix ha optado por devolver algunos de los títulos de su saga que más impacto han tenido en la cultura popular y en al ámbito de los videojuegos. Puede que la apuesta que más resuene sea el remake que se prepara de Final Fantasy VII, el que es considerado como la obra magna de Final Fantasy.

Sin embargo, más allá de esa delicia que queremos catar ya mismo, también se ha atrevido a dar la posibilidad a jugadores actuales de ponerse manos a la obra con la octava entrega, la que, hasta el momento, es la que más polémica ha traído consigo. Final Fantasy VIII fue una obra atemporal en su momento. Odiada o amada. Sin término medio. No por ser un Final Fantasy menor, sino por pretender romper o innovar lo que Final Fantasy VII hizo tan bien. Y eso, en realidad, no es malo. La octava entrega fue una adelantada a su tiempo que quiso dar un paso más allá en las fórmulas de concepción de su estilo de juego y pasar a centrarse en otras cosas.

Es por ello por lo que poder jugar por primera vez, o rejugarlo, actualmente es una maravilla. Porque con perspectiva y ojo de historiador se pueden comprender mejor las intenciones que Final Fantasy VIII tenía en los noventa y cómo muchos jugadores ningunearon al videojuego de Squall y compañía.

¿Qué tal luce este remaster?

Final Fantasy VIII Remastered

Final Fantasy VIII Remastered presenta una mejora gráfica considerable. Retocando los rostros pixelados de los protagonistas y dejando una definición física de los mismos mucho más clara. Además de perfilar a los enemigos y pulir algún que otro escenario. Ahora bien, tampoco es que estemos frente a la madre de las remasterizaciones. Final Fantasy VIII opta por lo fácil y le da un lavabo de cara general a la obra per se. Pero tampoco se esmera en querer sacar a la luz pequeños detalles borrosos que la primera Playstation dejó como sello del videojuego. Es decir, los escenarios siguen siendo de una calidad bastante mejorable. Es quizá el punto menos retocado y al que menos atención se ha prestado dentro del ámbito técnico. Una lástima teniendo en cuenta que hubiera sido genial poder ver una puesta en escena totalmente nueva.

Un lujazo, por otro lado, poder ver a las criaturas en su máximo esplendor. Sobre todo a Ifrit, que os recomendamos fervientemente analizar detenidamente en cada una de las invocaciones que realicéis. Por lo demás, en lo que se refiere a apartado técnico, Final Fantasy VIII refresca su vestuario para no ir malos trapos en la generación actual. Pero el verdadero esmero de Square Enix está focalizado en el remake de la séptima entrega de la serie, donde sí veremos una obra totalmente rompedora.

El sistema de combate

Final Fantasy VIII Remastered

El sistema de combate fue precisamente el apartado que más división creó entre los seguidores de la saga, puesto que basa sus luchas por turnos en la cantidad de invocaciones que hagamos durante el curso de las mismas y la cantidad de magias que recolectemos del escenario.

Sí, aquí las magias no se regeneran en cada combate, sino que necesitamos encontrar ítems que nos permitan realizar cada magia que nosotros queramos en cada enfrentamiento. Lo que, evidentemente, hace que enfrentarse a enemigos, en ocasiones, sea una cuesta arriba que nos obligue constantemente a repetir ataques una y otra vez y recurrir a las invocaciones de los G.F. (Guardianes de la Fuerza).

No obstante, Square Enix es consciente de que el tipo de jugabilidad que plantea Final Fantasy VIII es un tanto añeja y puede ser el motivo por el que muchos jugadores no quieran acercarse de nuevo, o por primera vez, a la obra. Es por ello por lo que implementa un sistema de velocidad que hace que los combates pasen tres veces más deprisa. Lo que agiliza mucho el ritmo de los mismos y permite avanzar más rápidamente en la historia. Además, también existe la posibilidad de poder evadir las peleas aleatorias, facilitando así que el jugador decida cuándo quiere enfrentarse a un grupo de enemigos y cuándo, simplemente, quiere seguir adelante en la trama o explorar su entorno con calma.

Claro que, el esquivar situaciones de conflicto puede repercutir en cómo ascendemos de nivel y proseguimos con la historia, dado que esta cada vez traerá a la palestra jefes más complicados y enemigos de mayor nivel a los que abatir.

Víctima de la censura

Final Fantasy VIII Remastered

Algunos de los cambios que también ha recibido esta edición han sido modificaciones en los atuendos de los personajes. Puede que la mejor forma de traer un clásico de vuelta no era de la mano de la polémica. Square Enix, para evitar posibles discusiones y curarse en salud, ha optado por cambiar el aspecto de algunos personajes, tapando sus partes más íntimas o añadiendo prendas para ocultar partes de su cuerpo.

El caso que más ha resonado por las redes sociales ha sido el de Sirena, una invocación a la que se ha reconfigurado de cintura para abajo para no levantar ningún tipo de ofensa hacia ningún sector. Sin embargo, Square Enix se ha metido de lleno en la boca del lobo, puesto que esas modificaciones son las que han hecho que se hable todavía más de esos cambios. Poco ha gustado a los seguidores más acérrimos que se toque el más mínimo detalle a la caracterización de personajes míticos de la entrega. Y es que pasamos por tiempos complicados en los que cualquier tipo de opinión es digna de lanzarse al terreno de juego para abrir debate. Y no precisamente para bien.

De modo que quizá, el aterrizaje de Final Fantasy VIII Remastered no ha sido la más adecuada. Empero, es mejor pasar por alto este tipo de modificaciones, debido a que tampoco es que afecten en demasía a la experiencia de juego o al apartado visual en general -solo en determinados casos, tal y como hemos comentado-.

A nuestro juicio, aun siendo una edición remasterizada que podría haber tenido un cuidado mucho mayor, Final Fantasy VIII Remastered es la mejor de las opciones para hincarle el diente por primera vez a a esta octava entrega. Con facilidades para los novatos en el género y con un apartado visual mejorado aunque no pulido del todo. Actualmente el videojuego de Square Enix puede adquirirse de manera digital para Playtation 4, Xbox One, PC y Nintendo Switch a un precio de 19,99 euros. Una ganga teniendo en cuenta que es una joya que ha pasado a formar parte de la historia de los videojuegos. Lo mejor de volver con Squall, sin duda, ha sido la de escuchar la banda sonora de Nobuo Uematsu. Mágica, vibrante y absolutamente hipnotizante.

Xavi Mogrovejo

Junto letras sobre videojuegos, cine y TV.

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