Análisis de Hamsterdam – Un yo contra el barrio de roedores

Pequeño pero matón.

Hamsterdam

Hamsterdam nace como un proyecto independiente en Kickstarter de la mano de Muse Games. Un proyecto arriesgado teniendo en cuenta la ola de obras que están apareciendo a día de hoy. Arriesgado porque es extremadamente sencillo que pase desapercibido debido a la naturaleza de su nacimiento y al funcionamiento de publicidad y redes por el que se vende el ochenta, o quizá noventa, por ciento de productos.

Las aventuras de un hámster que debe purgar su ciudad de maleantes y rescatar a su familia de los malos. Hamsterdam parte de una premisa llamativa para los que nos lo pasamos en grande con videojuegos que son absolutas locuras -como Goat Simulator-. Sin embargo, el título de Muse Games se estructura en base a un diseño de niveles algo añejo para la profundidad que le podría haber dado al personaje principal y a la historia.

Es algo que se intenta solucionar con dar al jugador un sistema de combate dinámico, dentro de lo estático que es, donde influyan diversos factores al mismo tiempo y tenga que estar en constante atención con su partida. Su inmersión, en ese sentido, es bastante satisfactoria gracias al grado de diversión que proporciona.

Lavar cera, pulir cera

Muse Games apuesta por lo clásico. Hamsterdam se compone por un intuitivo sistema de combate basado en los reflejos. Atacar a los rivales se limita a un solo botón mientras que el esquive depende de la dirección en la que estamos siendo atacados. El combate se plantea en el escenario a modo de 2D, es decir, tan solo podemos golpear a un único enemigo que, siempre, está enfrente de nosotros. Ahora bien, cuando entra en juego la mecánica de evasión, el escenario aprovecha su profundidad 3D para que podamos contrarrestar los ataques que otros rivales que esperan turno en primera línea nos han intentado asestar.

Lo que automáticamente hace que el enemigo al que hemos esquivado sea arrastrado hasta nuestro “ring” rotando a los rivales por el escenario según se desarrolle el combate. Cosa que le da a Hamsterdam un dinamismo necesario como para no convertirlo en algo demasiado monótono y debamos estar atentos a, no solo el contrincante que tenemos enfrente, si no también a los que nos rodean para que nuestra salud se mantenga siempre lo más alta posible.

Además, los enemigos pueden variar dependiendo del distrito por el que avancemos. Algunos llevan armadura, construida en base a cubos de basura y otros son mas sencillos para no sobrecargar de dificultad las fases del juego. Ahora bien, lo que no nos quita nadie es el jefe final de cada distrito. No es que sean especialmente complicados pero sí que requerirán nuestra máxima atención, dado que el sistema para vencerles se basa en esquivar sus golpes y asestar golpes cuando quedan aturdidos por nuestros compañeros roedores. Que en estos casos nos echaran una mano para derrotar a las alimañas.

Hamsterdam

Brawl moderno con estructura clásica

El sistema de niveles es sencillo. Sigue cualquier esquema planteado en un Super Mario Bros. en los que debemos pasar de pantalla en pantalla seleccionando las misiones en un panel general. No podemos avanzar si no completamos todos y cada uno de los niveles que componen los distritos. Aquí es donde flojea más el videojuego de Muse Games, puesto que todos los niveles son exacta o prácticamente iguales: nos enfrentamos a un grupo pequeño de enemigos y pasamos pantalla. Lo único que podemos hacer para intentar darle un poco de gracia es cumplir lo desafíos de cada uno de ellos, aunque tampoco suponen un gran reto.

No hay que pedirle peras al olmo, por supuesto, somos consciente de cómo ha nacido el proyecto y lo que busca, que no es más que un entretenimiento brawl clásico con algunos añadidos contemporáneos como la detección de movimientos. Pero se echa en falta algo de variedad en sus escenarios o incluso más enemigos que supongan un reto. No obstante, sus referencias y contenido puede ir un pasito más allá si rebuscamos fuentes en las que se inspira.

Hamsterdam

Un hámster de película

Que no os engañen los prejuicios. Es cierto que a primera vista, Hamsterdam no es el típico videojuego que comprarías o descargarías. No obstante, si se le da una oportunidad puede ser que cambiéis de opinión rápidamente. Muse Games ha elaborado un sencillo “yo contra el barrio” para todos los públicos que en realidad está lleno de referencias a productos audiovisuales de gánsteres de todo tipo. Desde Pulp Fiction hasta The Wire, pasando por el cine de acción de kung fu de los ochenta.

En otras palabras, si Hamsterdam tuviera una estética más adulta y un sistema de juego más complejo en el que la violencia fuera más explícita, puede que Quentin Tarantino fuera el primero en descargarlo y empezar a echar unas horas repartiendo patadas y puñetazos a alimañas karatekas.

Su historia no requiere de diálogos ni de secuencias extremadamente largas. Es un guion que ya habla por sí solo puedo que lo hemos visto en múltiples ocasiones, y lo único que diferencia esta del resto es que el que busca “venganza” o limpiar las calles de basura a lo Taxi Driver, es un hámster maestro en artes marciales que quiere rescatar a su abuelo y devolver la paz y belleza a su hogar.

Hamsterdam

Hamsterdam es un entretenimiento un tanto monótono que puede salvar alguna tarde muerta. Con el contenido que hay actualmente a nivel de videojuegos, incluso los de móvil, Muse Games se ha quedado un poco atrás. Sin embargo, y como comentábamos anteriormente, tampoco se busca nada más que ese pasatiempo agradable en el que no debamos machacarnos mucho la cabeza y disfrutemos, ni que sea mínimamente, de un cómodo sistema de combate y unos mamporros.

Además, Muse Games ha sobrepasado con éxito los mínimos que solicitaban en Kickstarter para financiar el desarrollo de Hamsterdam. Así que, los que os quedéis con ganas de más solo deberéis esperar algún tiempo hasta que la compañía lance nuevos contenidos para proseguir con el vicio.

Hamsterdam está disponible para dispositivos móviles, PC y Nintendo Switch -sistema que hemos probado para realizar este análisis- a un precio de 6,99 euros.

Xavi Mogrovejo

Junto letras sobre videojuegos, cine y TV.
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