Análisis de House of Ashes – Una historia de terror entre militares

Analizamos la tercera entrega de The Dark Pictures Anthology, desarrollada por Supermassive Games.

Justo a tiempo para Halloween, Bandai Namco ha estrenado House of Ashes, el tercer título de la antología de terror The Dark Pictures. Tras Man of Medan y Little Hope, la editora nos presenta una nueva historia de terror interactiva que, basada en eventos del mundo real ya sean hechos, ficción o leyenda, ofrece un argumento a través de una ambientación y personajes totalmente nuevos, sin requerir haber experimentado las entregas anteriores.

House of Ashes, que ya está disponible para PS5, PS4, Xbox Series, Xbox One y PC, tiene un planteamiento argumental bien distinto a las dos entregas, que si estaban protagonizadas por un grupo de jovenzuelos, ahora cuenta con miembros de las Fuerzas Especiales como protagonistas a la caza de armas de destrucción masiva tras el final de la Guerra de Irak. Promocionado como «un shooter de terror», el juego vuelve a ofrecer una historia interactiva repleta de sustos en la que cualquier decisión puede cambiar el destino de sus protagonistas.

Terror en un entorno bien distinto

El prólogo de House of Ashes viaja al pasado hasta el año 2231 a. C. Allí Balathu, un general acadio, vive la llegada de una extraña serie de criaturas que podrían estar relacionadas con cualquier clase de ritual. En cambio, la historia principal del juego se desarrolla hasta hace unos solos años, cuando las Fuerzas Especiales buscaban armas tras el final de la Guerra de Irak. Sin embargo, los cinco protagonistas descubren un templo sumergido en el que acaban bloqueados bajo tierra. Allí les espera un nido de ancestrales criaturas sobrenaturales que darán más de un susto al jugador apareciendo por sorpresa.

El toque de frescura del juego reside precisamente en su ambientación y personajes. En esta ocasión no nos encontramos en un barco o en un pueblo perdido, si no en un templo abandonado bajo tierra. Además, el jugador no maneja unos chavales que salen a correr ante cualquier peligro, si no a unos militares cargados de armas. De esta manera, aunque House of Ashes también se plantea como un juego cargado de cinemáticas con ligeros momentos de exploración o QTE, destaca poder ver situaciones de acción cargadas de tiroteos.

Nada más empezar la aventura, el jugador es consciente de que aquí no hay un ritmo pausado como en entregas anteriores, pues el contar con armas desde primeras cambia la manera de reaccionar ante una serie de criaturas peligrosas: la acción es predominante. No obstante, la estructura de juego se mantiene intacta a las anteriores entregas y lo que podemos encontrar cuando exploramos son imágenes que desbloquean predicciones del futuro y secretos que desvelan el misterio que envuelve a los personajes. Así mismo, las decisiones que los jugadores toman van quedado registradas en un menú llamado rumbos.

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Rachel, una de las protagonistas de House of Ashes
En definitiva, el mayor cambio de House of Ashes reside en que los QTE están basado en disparar con las armas. Al fin y al cabo, fallar estos momentos son los que pueden llevar a la muerte. Obviamente, la toma de decisiones también cambia bastante el rumbo de la historia, una historia cuyo desarrollo varía de manera notable y presenta hasta 60 diferentes para los personajes. Desde luego, Supermassive Games continúa logrando crear un juego en el que las decisiones verdaderamente importan y existen diferentes caminos hasta llegar a un final con diferentes variantes.

Terror en solitario o con amigos

House of Ashes se puede jugar en solitario o con amigos. Ambas opciones son totalmente válidas, la historia tiene una duración de 5-6 horas y se disfruta por igual en ambos modos. De manera individual, plantearse jugar a oscuras no causa tanto terror como Little Hope, pero continúa siendo una experiencia satisfactoria para los amantes del género. Con amigos offline acaba siendo prácticamente igual, pero online se disfruta de situaciones diferentes, pues se muestran escenas con personajes que de manera individual no se muestran. También existe la posibilidad de disfrutar del Director’s Cut, que presenta estas situaciones diferentes. En definitiva, se trata de un juego que puede volver a disfrutarse pasado un tiempo para vivirlo de una manera diferente.

Lo que sí sucede por primera vez es que un juego de The Dark Pictures llegue a PS5 y Xbox Series. Con tiempos de descarga anecdóticos, el juego llega con dos modos gráficos: rendimiento (que prioriza los gráficos) y calidad (en el que se alcanzan los 60 frames por segundo). No obstante, como ya sucedía con los anteriores juegos, House of Ashes destaca audiovisualmente en cualquier plataforma. Con cinemáticas de los más realistas y una banda sonora perfecta para meternos de llenos en el terrorífico templo culmina con un sobresaliente doblaje al castellano, que respeta hasta a la actriz de doblaje de Ashley Tisdale, chica Disney conocida por su participación eh High School Musical y Hotel dulce hotel.

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House of Ashes está repleta de acción

House of Ashes… y lo que está por llegar

House of Ashes volverá a conquistar a los jugadores de The Dark Pictures e incluso a aquellos que desconocían la antología pero que aman el género de las historias interactivas y el terror. No obstante, el poder de los personajes con sus armas y valentía hace que la acción deje al terror en un segundo plano a veces… Es un juego corto que se puede rejugar y puede que peque en no presentar novedades mayores, pues al fin y al cabo sigue la línea de las anteriores entregas como tercer capítulo de la primera temporada de una antología que finalizará esta primera tanda de juegos el próximo año con The Devil in Me. Puede que no sea hasta incluso después cuando Supermassive Games renueve sus historias de terror, pero de momento seguimos quedando encantados de poder llevarnos sustos en una historia con misterio que logra querer llegar al final para descubrir la verdad.

Ruben Lopez

Custodio de la luz y amante de los videojuegos en general. Seriéfilo unos días y cinéfilo otros. Apasionado por los libros de Stephen King y colchonero desde bien pequeño.
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