Análisis de Mega Man 11 – El retorno de una robótica leyenda

 

 

Parecía que nunca volveríamos a poder decirlo, pero finalmente Capcom se lio la manta a la cabeza y decidió dar el gran paso. El pasado 17 de diciembre de 2017, Mega Man cumplía ni más ni menos que 30 años. Una fecha señalada, que nos recuerda cómo esta industria poco a poco va creciendo, pero también que es un terreno muy joven, mucho más que cualquiera de los otros sectores audiovisuales que existen.

Pero lo más importante no son las 30 primaveras del Blue Bomber, es el hecho de que la compañía japonesa se dejara de recopilatorios y de remembers para por fin presentar algo completamente nuevo. Mega Man 11 es el retorno de este personaje tan querido y odiado por los amantes de las plataformas. Un videojuego que aterriza hoy, 2 de octubre, en PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch y PC.

Puede que sea algo completamente nuevo en cuanto al confuso eje cronológico de la franquicia, también que traiga nuevas mecánicas; pero hay algo que hace muy especial a este juego, y es el respeto por el pasado. En Capcom saben que el fan acérrimo no perdona, pero también que los tiempos cambian, y esta nueva entrega de la saga Mega Man es el ejemplo perfecto de ello. Es una entrega que hace un perfecto equilibrio entre la dureza y exigencia de los primeros juegos de la franquicia y una accesibilidad más que necesaria para atraer más al nuevo público, al que está menos familiarizado con el género y con este héroe.

Mega Man 11 es muy fiel a sus orígenes. De hecho, de no ser por el lavado de cara del apartado visual y la inclusión de alguna que otra nueva mecánica, de la que hablaremos más adelante, podríamos decir que estamos ante cualquiera de sus anteriores juegos en cuanto a diseño y planteamiento tanto a nivel jugable como narrativo.

Aunque menos, este último también se ha beneficiado del marco temporal en el que nos encontramos. El Dr. Willy sigue siendo el villano de turno y, esta vez, vuelve a encontrar su enésima (¿o undécima?) excusa para reclutar a una serie de robots y convertirlos en villanos, con la diferencia de que esta vez eran autómatas que no fueron creados con fines malignos, sino convertidos.

Todo esto se explica en la primera secuencia del juego, una breve presentación del problema y de la solución, con un pequeño guiño al pasado en común del Dr. Light, padre de Mega Man, Roll, Rush y compañía; y el Dr. Wily, padre de Proto Man, Bass y un Zero clave para el lore de la franquicia y su conexión con la rama X.

En Mega Man la historia nunca ha importado; de hecho es fácil predecir el comienzo, el nudo y el final de cada juego si has jugado a cualquiera de los anteriores. Aquí, sin entrar en demasiados detalles, no vamos a decir que se hayan devanado los sesos por diferenciarse del pasado; de hecho respetamos que hayan respetado tanto la fórmula (valga la redundancia). Sin embargo, puestos a pedir, sí que echamos en falta algún cambio o novedad más allá del doblaje y unas secuencias tan planas.

Pero esta exigencia se nos olvidó en el momento en el que empezamos a recorrer el nivel de Block Man, el mismo de la demo, y descubrimos que los años no han hecho a este robot más débil, ni tampoco a su juego. Mega Man 11 es muy exigente con el jugador que no saca partido a todos y cada uno de los mecanismos nuevos que incorpora; de hecho, jugarlo en el sentido más tradicional trae la misma experiencia, en cuanto a dificultad, que podríamos encontrar en Mega Man 1, 2, 3, 4, 5…

De hecho, la movilidad de nuestro robot azul es la misma de siempre. Dispara con su Mega Buster, que se puede cargar y que esta vez atraviesa las paredes con suma facilidad para llegar a todos los enemigos que pille en su camino; se desliza por el suelo y por supuesto puede adquirir los ataques de los jefes a los que derrote, una mecánica totalmente identificativa de la saga y que se convierte en uno de los principales pilares de la jugabilidad.

El otro gran pilar, en este caso, lo compone el sistema de Doble Mega. La nueva mecánica introducida en esta entrega dista de ser algo anecdótico y se convierte en uno de los elementos más importantes del juego. Con pulsar un botón, puedes hacer que el tiempo se ralentice o que tu potencia de fuego se incremente, tanto con tu arma natural como con las adquiridas de enemigos. Dos nuevas habilidades que, insistimos, son absolutamente fundamentales si de verdad quieres completar el juego sin necesidad de renovar tu mando.

Dominar estas dos mecánicas es esencial, como también sacar partido de la tienda que hay disponible en el laboratorio de Light. Esta opción es la que brinda la accesibilidad de la que hablábamos antes. Permite comprar mejoras para Mega Man, cargadores de energía, de armas o de ambas cosas; así como otros añadidos pensados para conseguir más tornillos (moneda de pago) o para invocar a personajes que nos ayuden. Son todo facilidades que permiten ver con menos frecuencia la pantalla de Game Over y hacer que la experiencia sea algo más fácil.

Sin embargo, el diseño de niveles y el comportamiento de los enemigos está ahí para evitar que esto sea un paseo. Podemos decir de Mega Man 11 que cuenta con algunos de los niveles más inspirados de toda la franquicia, pero también que tiene otros escenarios que son una auténtica tortura. Cada jefe tiene un escenario inspirado tanto por su elemento como por su forma, afectando a todo el diseño del nivel e incluso a los enemigos presentes.

El problema, además de la elevada dificultad que suele primar en todo momento, es que hay algunas fases que son horriblemente difíciles y largas a rabiar. Son el tipo de niveles que pueden hacerte desistir y dejar la partida para otro día, o para otra semana, por muchas ayudas que tengas. Sea por la necesidad de incluir algún punto de control más o por rebajar el tono de ciertas secciones, sobre todo esas con pinchos (que matan con tan solo tocarlos) o barrancos por doquier; una manita de equilibrio no vendría nada mal.

Pero en el fondo, estas zancadillas al jugador son algo que siempre ha estado en la saga. Esto no es más que el reflejo de lo que ha sido Mega Man siempre, aunque esta vez el exceso de fidelidad a la franquicia pasa factura de cara a la accesibilidad. En ese sentido, recuerda a algunas de las entregas más duras de la saga.

Lo mejor de todo es que lo realmente difícil no se encuentra en la campaña principal, sino en los desafíos. Llegar a lo más alto de los rankings mundiales es una tarea apta solo para los que se han criado saltando y disparando con este personaje durante toda su existencia, y tienen una paciencia y habilidad descomunales con los mandos.

Este modo, junto con una extensa galería de imágenes y otras alternativas son lo que termina de dar empaque a un conjunto bastante sólido. Por otro lado, podríamos hablar de su apartado técnico y visual, pero no se lanza a lo sobrecargado ni al fotorrealismo. Si hemos visto a un Mega Man 10 puramente pixelado en una época en la que primaba el 3D, Mega Man 11 da un notable salto para abrazar unos gráficos más modernos, pero deja su alma al diseño en lugar de al exceso de efectos y definiciones abrumadoras.

Se busca fluidez y claridad en cada situación para poder estar atento a cada detalle y a cada posible amenaza. Por eso mismo, se ha apostado por algo que para muchos puede ser bastante escueto, pero que refleja perfectamente la esencia del personaje y la personalidad de su universo. Un acierto total para facilitar el desarrollo de las partidas y transmitir el espíritu de este universo.

– Jugabilidad: Mega Man 11 recoge la más pura esencia de la franquicia y la condensa en una entrega que mantiene el desafío y abre la puerta a nuevos jugadores. La tienda disponible permite comprar objetos que hacen la tarea de frenar al Dr. Wily algo más sencilla, y la implementación del sistema Doble Mega da un giro de tuerca realmente bueno, hasta el punto de convertirse en necesario.

– Gráficos: Se da el salto al 3D, pero conservando un diseño puramente bidimensional para escenarios y movimiento. A nivel visual no es demasiado ambicioso, pero esta humildad técnica sirve para reflejar con mucha fidelidad la esencia de la franquicia y, sobre todo, evitar que nos despistemos y cometamos errores que, por lo general, pueden ser letales.

– Sonido: Ritmos repetitivos y pegadizos, con una capa adicional de doblaje. Recomendamos sobre todo jugar con las voces en japonés en lugar de inglés, como también prestar atención a algunas de las melodías que hay. En la banda sonora se esconden algunos temas bastante buenos.

– Duración: La campaña principal puede superarse en menos de diez horas, siempre y cuando se compren toneladas de objetos y se logre pasar por los niveles sin demasiadas complicaciones. De lo contrario, puede que la cosa se alargue mucho más. Si eres completista y vas a por los desafíos, vas a tener Mega Man para rato.

– Conclusión: Mega Man 11 es una entrega digna de la saga a la que pertenece. El 30, o 31, aniversario de este icónico personaje no podría contar con un juego mejor para reflejar todo lo que ha llevado a esta franquicia a ser un referente del género. Es encantador a primera vista, pero todo un desafío una vez te colocas el casco del Blue Bomber. Además, pone sobre la mesa una mecánica tan sencilla como efectiva, de la que no queremos desprendernos de cara a futuras entregas.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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