Análisis de Necromunda: Hired Gun – Quien mucho abarca poco aprieta

Analizamos Necromunda: Hired Gun, un juego frenético en primera persona de disparos.

Necromunda: Hired Gun se anunció por sorpresa hace unos meses y sobre el papel parecía que estábamos ante un juego vibrante, divertido y rompedor dentro del subgénero de los FPS frenéticos que encabeza DOOM. El resultado, por otro lado, no podría ser más decepcionante, ya que lo que nos hemos podido encontrar es un juego que quiere abarcar más de lo que puede, con mecánicas confusas, un gameplay con mucho margen de mejora y una trama irrelevante. Si quieres saber el porqué de esto, os dejamos con nuestro análisis de Necromunda: Hired Gun.

Lo primero que se debería comentar es que Necromunda: Hired Gun es un juego que sin su parche Day One (por decir algo) es bastante difícil disfrutar, ya que en lo poco que pudimos jugar antes de que llegase nos topamos con un juego con un rendimiento muy inestable en Xbox Series X y con una gran cantidad de bugs. Tras prometernos que el parche llegaría en los primeros días de Necromunda en el mercado tuvimos que esperar unas dos semanas para que, finalmente, llegase a nuestra consola.

14 días después parecía que ya se podía jugar bien a Necromunda: Hired Gun y la verdad es que al principio las sensaciones que daba es que era un juego resultón en lo gráfico, sobre todo en el apartado de la iluminación, con escenarios de lo más interesantes. Por otro lado, también es verdad que los diseños de dichos escenarios, así como de los diferentes personajes y enemigos impactan al principio, con un aspecto “sucio” e industrial.

Una copia de DOOM que podría haber sido mucho mejor

Y la verdad es que, en cuanto al gameplay, Hired Gun resulta bastante entretenido. Obviamente queda claro que lo que quiere hacer es copiar a DOOM y, pese a la enorme distancia con el juego de id Software, no se puede decir que jugablemente Necromunda: Hired Gun sea malo. De hecho, si nos limitamos a hablar del gunplay se podría decir que el juego cumple bastante bien. Cuando se comienza a derrumbar la sensación es cuando comenzamos a incluir poderes o combinar diferentes armas. Estos poderes los obtenemos mejorando a nuestro personaje, que resultarán clave para dar caza a los objetivos que nuestros “jefes” nos indiquen. El problema con estos poderes es que aparecen en una rueda enorme que no ralentiza el juego mientras seleccionamos el poder a utilizar, por lo que –estando ante un juego frenético lleno de enemigos- nos vemos obligados a casi escoger el poder a ciegas, la mayoría de veces errando por el camino.

Análisis de Necromunda: Hired Gun
El diseño y los escenarios son, de lejos, lo mejor del juego

Por otro lado, no queda claro que dichos poderes sean de demasiada utilidad, ya que en los primeros compases del juego son más una mera anécdota que otra cosa, siendo como versiones de prueba de lo que podemos conseguir si jugamos más. Algo que no debería ser así, ya que una cosa es mejorar un poder y otra es sentir que simplemente conseguimos al principio una versión mínima que dura medio segundo y tenemos que acceder al poder final a base de farmear.

Un confuso e infinito inventario para un shooter looter

Otra cosa que llama la atención es la enorme cantidad de ranuras de inventario, que luego no son parte de tu inventario. Sí, la cosa es que contamos con dos inventarios. Uno de ellos mucho más grande y que organizamos al final de cada misión al añadir el loot que encontramos y luego otro que definimos al comenzar la misión. La cosa es que el problema reside en el hecho de estar a medio camino. Hired Gun no sabe si quiere ser un RPG o un shooter looter, ya que mezcla el looteo de armas e infinitos objetos con el hecho de limitar un inventario, algo propio de los RPG en el que cada objeto es único.

Análisis de Necromunda: Hired Gun
Las misiones principales nos llevarán por todo tipo de situaciones

A este fallo se le suma que objetos que nos sirven para rendir mejor en batalla se quedan escondidos en el inventario y nos tenemos que dar cuenta que el hecho de que estén ahí no sirve para nada, sino que son útiles si se añaden a armas. No es que sea muy fan de los juegos que son pesados con los tutoriales, pero viendo lo mal que está explicado todo el sistema de objetos e inventario de Necromunda comienzo a valorar los juegos que son unos turras con explicarte cómo va todo.

La profundidad del equipo sigue creciendo si tenemos en cuenta las habilidades anteriormente mencionadas, que se dividen en varios menús y que cuentan con varios niveles de mejora, todo a cambio de un dinero que a menos que farmeemos misiones principales y secundarias no abundará. Por si esto fuese poco hay que sumar nuestro Mastín, un perro guardián que resulta –sin reparo alguno- inútil.

¿El mejor amigo del hombre?

Si uno de los alicientes de Necromunda era combinar el gunplay de DOOM y las diferentes habilidades con un compañero canino que despiece a los enemigos el resultado es que nuestro compañero es un añadido inútil que no aporta nada al gameplay, ya que después de invertir bastante dinero en él (cuenta con un sistema de mejora de habilidades como nuestro personaje) sigue durando poco en combate, y eliminando –como mucho- dos o tres enemigos cada vez que aparece. Si tenemos en cuenta que otra cosa no, pero enemigos hay a puñados… nos encontramos con un añadido que solo sirve para quitarte dinero de tus propias mejoras y gastarlo en algo que no aporta nada con una IA espantosa.

Análisis de Necromunda: Hired Gun
La trama principal no suscita demasiado interés debido a su narrativa

De hecho, Necromunda: Hired Gun ganaría mucho más si se hubiese tomado el juego como un shooter al uso, con menos habilidades pero más trabajadas y eliminando el Mastín, o haciendo que su progresión no entorpezca directamente a la nuestra. El hecho de que cualquier mejora u objeto que queramos durante todo el juego se consiga con la misma moneda es un error de novato y un ejemplo de cómo hacer mal un sistema de progresión en un juego.

Dejando de lado el apartado jugable, hablar de la trama es complicado, ya que al igual que la forma de introducir las mecánicas es torpe y apresurada, la forma de narrar también. Es imposible jugar a Necromunda enterándote de lo que sucede, de por qué peleas y quiénes son los enemigos o por qué se enfrentan entre ellos. La estructura de las misiones es lineal y las seleccionamos por una pantalla, con la excusa de ser un contrato de un objetivo al que debemos eliminar. Al final, todo se resume en avanzar por un mapa a través de infinitas batallas que concluyen con una batalla más difícil.

Análisis de Necromunda: Hired Gun
Las facciones en Necromunda pasarán de amigos a enemigos y viceversa con gran facilidad

Si la forma de llevar las misiones principales es mala, lo que han hecho con las secundarias es para tirarse de los pelos. Nos toparemos con diferentes misiones repartidas según su dificultad pero que en realidad consisten en unos 3-4 tipos diferentes: mata a enemigos especiales, defiende una posición, recolecta cadáveres… Estas misiones se llevan a cabo en partes de mapas que ya hemos jugado y el esfuerzo de los desarrolladores es tan nefasto que, al tratarse de mapas más pequeños, debemos limpiar una zona del mapa, ir a la otra y luego volver a la primera para que los enemigos hagan respawn, volver a la segunda para que vuelvan a aparecer… Más allá de la necesidad de ganar créditos para obtener mejoras o equipo, son misiones que no aportan nada y que resultan en una pesadilla jugable debido a su nula inspiración y formato obsoleto.

Para cerrar toca comentar el apartado técnico, una de las cosas que más me ha sorprendido, ya que en Xbox Series X el juego luce bastante bien, con efectos de luz muy buenos. Tras el parche también se han conseguido solucionar ciertos problemas de framerate, manteniendo la tasa en 60 en casi todo momento, aunque de vez en cuando el juego acusa ciertos problemas de framepacing, dando la sensación de que el framerate decae.

Análisis de Necromunda: Hired Gun
En lo técnico, el juego cumple con creces

Como ya se ha indicado antes, el juego cuenta con un diseño muy bueno y de lo más elaborado, algo que ayuda a que los entornos destaquen y convirtiéndolo en lo mejor del juego. Por otro lado, el doblaje (en inglés) es muy mejorable, con momentos que parecen amateurs. En cuanto a la localización al castellano nos hemos encontrado con algunos elementos sin traducir en objetos, pero por lo demás cumple bastante bien. Finalmente, la música tiene sus momentos, intentando copiar –una vez más- a DOOM, pero quedando muy lejos del resultado.

Buenas intenciones, pero poca habilidad para materializarlas

Como conclusión, Necromunda: Hired Gun es un juego muy mejorable y que quizás debería haber apuntado más bajo y no querer hacer tantas cosas, ya que al final el resultado es un batiburrillo en el que nada destaca y que confunde al jugador. La pena es que si nos centramos puramente en el gunplay, Hired Gun divierte y entretiene y el desarrollo de niveles no está mal. Pero si buscamos una trama interesante nos vamos a llevar una decepción bastante grande.

Análisis de Necromunda: Hired Gun
Necromunda: Hired Gun podría haber sido mucho mejor juego

Hablando de decepciones, el Mastín, nuestro fiel compañero, resulta un estorbo en la progresión y en combate aporta casi nada, otra demostración del querer abarcar demasiado. Quizás, si sus creadores hubiesen pensado en un juego más enfocado a la experiencia FPS y se hubiesen decidido entre RPG o shooter-looter, así como la eliminación del Mastín o un reenfoque del sistema de progresión, el resultado habría sido uno mucho más satisfactorio.

Necromunda: Hired Gun seguramente pasará sin pena ni gloria este 2021 y, posiblemente, tan solo los fans más acérrimos del universo Warhammer encuentren algún tipo de interés (y quizás diversión) en él.

Daniel Villagrasa

Xboxer para unos, sonyer para otros, pero no veas lo que me gusta disfrutar de ambas plataformas. Jugando desde que tengo memoria y aprovechando a la mínima para deciros lo mucho que quiero a Hideo Kojima.
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