Análisis de Pro Evolution Soccer 2019 – Apuesta firme por el fútbol

 

La temporada de fútbol ha arrancado y como es costumbre, Konami lanza la nueva entrega de Pro Evolution Soccer para el deleite de todos los aficionados del deporte rey. Tras jugar durante horas ya podemos dar una opinión mucho más sólida y dar testimonio del buen hacer del estudio.

Hace años que PES ha encontrado la senda de la victoria. Y no hablamos de la continua pugna entre simuladores de fútbol, sino del reto personal de volver a la fórmula del éxito. Una satisfacción  de la que, en estos 2-3 años, Konami puede sacar pecho por el resultado final. PES 2019 hace honor a su nombre con una evolución sobre el césped como nunca antes la habíamos visto. 

Esta temporada, los jugadores van a encontrar enfrente una apuesta firme por la jugabilidad como el máximo exponente del fútbol. En ese sentido jugar a PES 2019 es muy satisfactorio porque no se queda en la superficie y el nivel de detalle es sublime. Hacía tiempo que la máquina de Konami estaba oxidada. Eso se traducía en movimientos torpes y unos controles toscos que para nada favorecían la experiencia, pero esto parece cosa del pasado cuando coges el mando y rueda el balón. 

«Si se cree y se trabaja, se puede». Konami hace buena la ya popular frase de Diego Pablo Simeone y ha creído desde un primer momento en lo que estaba haciendo y el resultado en concepto de jugabilidad es inmejorable. Los pilares de un buen simulador de fútbol deben estar fundamentados en su manejo, todo lo demás es parte del decoro. En esta edición los controles son más precisos y el movimiento de los futbolistas es más natural que en anteriores entregas. Hay que tener en cuenta quién dirige el balón, quién da el pase o quién lo recibirá porque ahí radican las principales diferencias. Nos encontramos con distintos gestos y detalles en jugadores diestros y zurdos, con mayor o menor habilidad con el esférico. Por ello, es necesario conocer la plantilla que gestionamos. 

Ahora toma especial importancia la colocación del cuerpo a la hora del golpeo. Hemos visto jugadores acomodar el disparo a su pierna buena y tiros a puerta fallidos por no hacer lo primero. También nos ha sorprendido gratamente el comportamiento de los jugadores sin balón. Como en la vida real, gran parte del fútbol se genera sin controlar el esférico, todo ocurre en torno a él. Y en Pro Evolution Soccer 2019 esto se convierte en una máxima a tener en cuenta. Los futbolistas se desmarcan, luchan para ganar la posición, piden el balón en carrera… Detalles que se agradecen y todo ello mientras pensamos cuál será la mejor opción para llegar al área. 

Esta fórmula consigue dar mayor fluidez a los partidos y favorece el juego al primer toque de forma considerable: más directo y vertical. Han añadido algunas funciones interesantes que suman a ese dinamismo como los cambios rápidos sin necesidad de parar el juego. Un menú pequeño que se puede desplegar en una esquina de la pantalla para sustituir a un jugador de campo. Esto también nos recuerda la inmediatez para dar instrucciones y cambiar la estrategia, más ofensiva o amarrategui.

Hace unos años también empezaron a mejorar el comportamiento de los porteros y por lo general tienen un nivel excepcional. Es más difícil marcarles un gol, también dependiendo de quién sea el guardameta, pero ya no se ven errores de bulto como los de antes. Se acabó dejar balones muertos en el área, los porteros reaccionan rápido para atajar un balón en dos tiempos o despejar hacia los laterales. No les exime del error por supuesto, pero ya no son tan comunes. Sin embargo, les sigue faltando ese punto de atrevimiento para salir del área pequeña a tapar un uno contra uno claro u otras jugadas de peligro. 

Konami ha trabajado para mejorar notablemente las físicas del balón. Ahora es mucho más realista y consecuencia de ello veremos rechaces más verosímiles. La habilidad de cada jugador también influirá en este comportamiento, al hacer un buen o mal control. En definitiva, Konami ha trabajado para conseguir la mejor experiencia hasta que el árbitro pite el final, porque los aspectos negativos se encuentran fuera del rectángulo de juego.

Por todos es conocida la ausencia de licencias, un handicap que arrastra el juego desde siempre. Apenas tienen un par de ligas importantes como la francesa y la Serie A, a excepción de la Vecchia Signora. El actual equipo de Cristiano Ronaldo se suma a una larga lista que incluye casi toda la Premier League, Bundesliga y LaLiga si hablamos de las principales competiciones europeas. 

El FC Barcelona con su Camp Nou es el único equipo español que consta y se han unido ligas menores como la suiza, la belga, la portuguesa o la rusa. Este año el estudio nipón perdió la batalla por la Champions League, el torneo más prestigioso de este noble deporte y tampoco incluye la Segunda División. Por tanto, no es novedad si decimos que las licencias siguen siendo una asignatura pendiente del juego, aunque no la más relevante.

Es más preocupante encontrarse el menú inicial y descubrir que apenas hay cambios con respecto a otros años. La nota discordante de esta excelencia la pone el racanismo de modos de juego, en el que nos encontramos el ya conocido MyClub, donde pasaremos más tiempo diseñando y gestionando nuestro equipo. Apenas se han mejorado un par de cosas en este modo como una mayor accesibilidad a jugadores de nivel (empezamos temporada con Coutinho, Griezmann y Beckham con sus 43 años). Otro aspecto ligeramente modificado es el sistema de fichajes en la Liga Máster con el que fichamos a Lemar y Rodri para el KB Red White (Atlético de Madrid) ya que aún no estaban actualizadas las plantillas. Si bien sigue siendo un factor aleatorio, el juego te da más pistas sobre las posibilidades reales para que una negociación llegue a buen puerto

Pero por lo general y como decíamos al principio, Konami no ha arriesgado ni un ápice en los contenidos para implementar algún nuevo modo de juego que sorprenda a los usuarios. 

En el apartado gráfico han mejorado sustancialmente las impresiones. Una gran cantidad de nuevas animaciones aderezan un escenario de ensueño que presume de una impresionante iluminación. Los estadios lucen como nunca en PES 2019 gracias al nuevo motor y contribuye a hacer del simulador de fútbol una experiencia total. Se ha mejorado el aspecto del verde, que ya no parece un triste tapiz y el modelado de los jugadores de forma notable. Por último se ha añadido en la climatología la nieve, que afecta también en la jugabilidad, porque los jugadores pueden tener dificultades para controlar, conducir el balón o incluso resbalar.

En el audio nos encontramos nuevamente con las sombras del juego, ya que todo lo real que supone esta entrega, los comentarios empañan la atmósfera. Un año más el juego en castellano cuenta con la narración de Carlos Martínez y Julio Maldonado ‘Maldini’ con frases artificiales, a veces fuera de lugar y llena de chascarrillos en modo automático. Después de varios partidos querrás mutear los comentarios para no volver a escuchar el repetitivo “Insisto, gracias a ti Carlos”.

– Jugabilidad: De 10. Konami ha puesto toda la carne en el asador para devolver a la franquicia a la Champions de los simuladores de fútbol. Paradójicamente pierde la licencia de la orejona y la ausencia de muchos equipos es el talón de Aquiles de PES 2019. Una debilidad que se puede subsanar con el conocido Option Files de la comunidad de jugadores. Lo que no tiene solución es la falta de novedades en los modos de juego. Muy conservador en ese aspecto, Konami ha decidido no aportar nada nuevo. Por supuesto ninguno de estos factores influyen en la jugabilidad, pero sí en la experiencia.

– Gráficos: El apartado gráfico luce mejor que nunca. Los escenarios están recreados al detalle, destacable sobre todo en los estadios reales como el Camp Nou. Durante la salida de los 22 futbolistas se puede apreciar este nivel de realismo en sus expresiones, gestos, la forma de caminar de cada uno… Todo para complementar la experiencia que rodea al partido. A esto hay que sumarle el nuevo sistema de iluminación que consigue un resultado brillante en diferentes horas del día. El césped ha sido remodelado y deja de parecer una alfombra totalmente artificial y plana.

– Audio: La banda sonora es bastante correcta con una veintena de temas pegadizos en la línea de lo que estamos acostumbrados, pero los comentaristas en castellano no aportan nada a la experiencia. Carlos Martínez y Maldini se limitan a decir frases preparadas que a veces no concuerdan con las jugadas. Un ejemplo de ello es un tiro a las manos que narran como si hubiera sido la parada del siglo. Por tanto, la narración es totalmente olvidable.

– Conclusión: Konami ha hecho los deberes y ha apostado fuerte por la jugabilidad y sin duda es la mejor noticia, porque los controles, el manejo y todo lo que lo rodea es muy satisfactorio. PES 2019 es el resultado de un trabajo de 2-3 años en el que el estudio nipón ha encontrado la fórmula en detrimento de otros aspectos del juego. Los menús son confusos y es bastante conservador en los modos de juego, aunque suponemos que este será el próximo escalón que superar. Las licencias son otro asunto peliagudo que emborrona el buen hacer de Konami en esta entrega, aunque no interfiere directamente en la experiencia jugable. No obstante sería una gran noticia que Konami trabajase para resolver este aspecto. En definitiva, en PES 2019 se respira fútbol por los cuatro costados y es la carta de presentación definitiva para optar al Balón de Oro de los simuladores.  

Raquel Morales

Raquel Morales

Periodista. No puedo dejar NADA sin explorar. Me adiestré con Lara Croft en el templo de Karnak mientras buscaba el cubo horádrico entre vacas. Camino de Grand Line.

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