Análisis de Ride 4 – La potencia sin control no sirve de nada

La cuarta entrega del simulador de motos ofrece adrenalina y mucho detalle en un ambiente sin alma.

Cuando uno siente pasión por las carreras deja de ver los vehículos como un medio de transporte. Da igual si son coches o motos, los seguidores de estas disciplinas disfrutamos con cada apurada de frenada y sentimos como aumenta la adrenalina con el acelerador.

Ir en moto es sinónimo de libertad, de luchar contra el viento con el cuerpo y notar la vibración en el asiento. Pero estas sensaciones y el olor a gasolina y aceite son difíciles de transmitir en un videojuego. Sin embargo, el equipo italiano de Milestone consigue acercarse gratamente con Ride 4, su último simulador de carreras de motos.

Los amantes de las dos ruedas ya conocerán a Milestone, que lleva desde 2013 desarrollando todos los MotoGP incluyendo el de 2020, MotoGP 20. Y probablemente también la franquicia Ride, que nació hace cinco años enfocada a llevar las motos de calle más destacadas a los circuitos. En otras palabras, Ride quiere ser el Gran Turismo de motos. Ahora, presentan nueva entrega con Ride 4, que sale a la venta el 8 de octubre para PS4, Xbox One y PC.

Motos muy detalladas en un ambiente sin alma

En Ride 4 es evidente que lo más importante son las motos y Milestone lo sabe. Por eso dejan claro que todas las motos se han modelado desde cero para ofrecer los mejores resultados de toda la franquicia. Desde luego, no seré yo quien se oponga a esta afirmación porque el nivel de detalle de cada moto —más de 170— es impresionante.

El estudio italiano también ha pensado en los que prefieren jugar con la cámara en primera persona, ofreciendo tres variaciones de esta y recreando la instrumentación de cada moto para representar fielmente la del modelo de la vida real.

Por supuesto, los datos del tablero ofrecen toda la información que cabría esperar (la velocidad, revoluciones por minuto…) en tiempo real. El interés por recrear cada detalle es tal que incluso el pequeño depósito del líquido de frenos responde a los movimientos de la moto, por lo que se puede ver el fluido yendo de un lado a otro.

Esta pasión también se aplica a todos los circuitos que ofrece Ride 4, un total de 30 a lo largo de todo el mundo, reproducidos mediante escaneado láser y uso de drones. Sin embargo, al conjunto le falta algo: alma.

Yamaha Ride 4

El modo carrera es muy completo, pero no aprovecha todo su potencial

Puede que sea algo trivial para unos e imprescindible para otros, pero lo que no se puede negar es que a Ride 4 carece de ambiente, algo que se nota en el modo Carrera. Personalizamos nuestro piloto, le ponemos cara (realmente solo vemos la parte de los ojos) y escogemos los colores del casco y el mono.

Estamos decididos a llevar a la gloria nuestro avatar virtual, pero ganemos o perdamos el resultado es similar salvo el dinero que obtenemos. Y lo cierto es que el modo Carrera está lleno de campeonatos, desafíos y exhibiciones, pero no hay una narrativa que la una. Por ejemplo, me cuesta poco imaginar a mi piloto virtual teniendo una rivalidad con alguno de los que controla la inteligencia artificial.

Al modo Carrera de Ride 4 le hace falta aplicar todo lo que hace bien y empacarlo en una especie de historia, como hizo en su día el Pro Race Driver y que incluso contaba con cinemáticas. La cantidad de categorías y eventos con las que cuenta este modo son demenciales, pero no hay nada que empuje a completarlos más allá del interés de uno mismo. ¿Quizás en Ride 5? Ya veremos.

Tipos de motos en Ride 4

Aprender la diferencia entre conocer el circuito y respetarlo

Dejando a un lado esa pequeña decepción, o más bien una oportunidad desaprovechada, la gran sorpresa de Ride 4 es lo bien que simula —y convierte en videojuego— la conducción de cada motocicleta. En la vida real es evidente que no es lo mismo pilotar una moto deportiva que una naked o custom, por ejemplo.

Y aunque puede que no sea un trabajo finísimo, la propuesta sí que cumple gratamente al trasladarse al mando de la consola. En este sentido, Milestone ha confirmado que Ride 4 contará con versiones de PlayStation 5 y Xbox Series X (gratuitas si ya tenemos la versión de PS4 o Xbox One). Como poco, tengo curiosidad por jugarlo en PS5 y ver si la tecnología háptica del DualSense puede añadir valor al juego.

Como decía, esta recreación del comportamiento de cada modelo nos obliga a prestar atención al tipo de moto que estamos conduciendo. Dependiendo de cuál sea habrá que tomar determinadas curvas de una manera o frenar progresivamente. Mención extra al ciclo de día y noche y los cambios en el clima. Tomar una curva a 240 km/h con lluvia, de noche y en primera persona… impresiona.

Precisamente por esto en Ride 4 no vale con saberse el circuito de memoria, hay que estar concentrados para saber no solo cuándo abrir gas sino también cuanto debemos acelerar. De lo contrario es probable que más de una vez la moto derrape y terminemos en el suelo, incluso con la simulación sencilla. Como dijo Ángel Nieto: «La velocidad es buena para aprender que hay que ir despacio».

Circuito con lluvia Ride 4

La curva de aprendizaje está muy bien trazada

A Ride 4 se puede llegar habiendo jugado a entregas anteriores, por lo que resultará más sencillo el juego —y puede que más continuista—, o siendo completamente nuevo en la franquicia. En cualquier caso, en las primeras carreras en las que competimos costará bastante hacerse con el control y entender el comportamiento de la máquina. Para mejorar nuestra conducción tenemos, además de las típicas ayudas —como ABS, control de tracción, trazada ideal y otras tantas que se pueden desactivar—, el sistema de rebobinado. Por ejemplo, si nos pasamos de frenada podemos rebobinar unos cuantos segundos para enmendar el error y frenar antes.

No es un sistema nuevo pero sí eficaz, más que en otro juego similar pero que sea arcade, porque nos permite aprender la trazada ideal de cada curva a base de repetirla hasta que la tomemos bien. Y esta curva de aprendizaje (nunca mejor dicho) no solo se nota mucho, es que además somos conscientes de ella. Es muy probable que el primer día utilicemos el rebobinado casi en cada curva y, después de una semana, solo una vez por carrera.

Yamaha trazando curva Ride 4

La Inteligencia Artificial también se equivoca

Con Ride 4 Milestone ha hecho especial hincapié en A.N.N.A, un acrónimo de Artificial Neural Network Agent (agente de redes neuronales artificiales). Es decir, la inteligencia artificial (IA) de los pilotos contra los que competimos. Según el estudio italiano, esta tecnología propia posibilita un nivel de desafío mayor con oponentes más inteligentes y más rápidos. Y lo cierto es que no sé hasta qué punto son más inteligentes, pero sí tengo la sensación de que el resultado final ofrece pilotos más realistas.

A lo largo de mis carreras en Ride 4 he visto —en más de una ocasión— a varios pilotos rozarse, pasarse de frenada o acelerar antes de tiempo. Pero todo con mucha naturalidad, como si ese piloto controlado por la inteligencia artificial también se equivocase. Incluso una vez, yendo en segundo lugar, vi como el piloto que iba en primera posición se salía de la curva y acababa comiendo suelo hasta que él y la moto terminaron en la grava. Por suerte, la inteligencia artificial no puede utilizar nuestro rebobinado para mejorar.

Analisis de Ride 4 keyart

Ride 4 cumple con las expectativas, pero le falta gasolina

El resultado final que ofrece Milestone aunque es más que satisfactorio, no es para todo el mundo. El mundo del motor de las dos ruedas es bastante nicho en los videojuegos y, de hecho, no ayuda que no haya otra propuesta sobre la mesa. A Ride 4 le vendría bien algo de competencia —te miro a ti, Tourist Trophy— para mejorar y pulir aspectos. Mientras tanto, Ride 4 es muy buena opción para los amantes de las dos ruedas, sea cual sea el estilo de moto que más te guste, es probable que encuentres la tuya en el juego.

▪ Fecha de lanzamiento: 08/10/2020

Álex Pazos

Comunicador audiovisual centrado en videojuegos. No sé si subo o si bajo, depende. Mi primera consola fue la Mega Drive, que alimentó mi pasión por los videojuegos día tras día. Los detalles son tan importantes como una buena historia. Fortis Fortuna Adiuvat.
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