Análisis de Saber es Poder: Generaciones – Un concurso en tu teléfono

 

 

El formato de concurso televisivo con preguntas y respuestas no falla nunca, y menos cuando lo trasladas a los videojuegos. Seguro que más de uno alguna vez ha cogido aquellos pulsadores de colores de Buzz y ha competido con amigos y familiares frente a la tele y la consola. En Sony son plenamente conscientes de eso, y también de la usabilidad y la presencia que tienen los smartphones en los tiempos que corren, de ahí que Playlink se haya establecido como su vía para acercarse a todo tipo de públicos en PlayStation 4.

Nos tenemos que quedar con Playlink, porque vamos a hablaros de Saber es Poder: Generaciones. Esta reedición del Saber es Poder que llegó hace cerca de un año, repite fórmula, pero añade contenidos. Sí, volvemos al concurso para demostrar nuestros conocimientos resolviendo las cuestiones ideadas por el equipo de Wish Studios y con la voz de Dani Mateo, pero esta vez tenemos más con lo que jugar.

La temática ahora gira en torno a la cultura popular de los 80, los 90, los 2000 e incluso la década en la que nos encontramos ahora, la del 2010. El entretenimiento, el famoseo y el saber general se encargan de componer la temática de esta entrega que aterriza el 14 de noviembre de este mismo año y que nos ha hecho reunir a varios amigos en casa para demostrar quién manda en conocimientos. Y también para crear esos inevitables piques a base de hacernos la puñeta los unos a los otros durante cada partida.

Como ocurre con los demás juegos de Playlink, para jugar a Saber es Poder: Generaciones, lo primero que necesitas es un smartphone con la correspondiente aplicación dedicada. Olvida los mandos y cualquier control complejo, porque aquí todo se hace de forma directa a través de tu terminal móvil. Desde la selfie inicial para colocar tu avatar y modificar con filtros personalizados hasta la selección de respuestas, la votación de categorías o el uso de las jugadas de poder se gestionan a través de la pantalla táctil del teléfono.

Un control sencillo, que evita la necesidad de contar con mandos para albergar partidas de hasta 6 jugadores, máximo permitido por este juego. Solo hay que descargar el software (tiene el mismo nombre que el juego y requiere iOS 9, Android 4.4 o superiores), conectar consola y teléfonos a la misma red Wi-Fi y, a partir de ahí, el resto es comenzar a jugar y a disfrutar de la fórmula de juego, que no dista de ser la misma que la de cualquier concurso de preguntas y respuestas de televisión, trasladado al formato videojuego.

La esencia de este nuevo Saber es Poder es la misma que la del original. Se trata de un juego pensado para todos los públicos, que requiere tener ciertos conocimientos sobre el saber popular de las tres últimas décadas y que, precisamente por su temática, amplía un poco más el espectro de jugadores y se hace más accesible. Aquí, toparse con intrincadas preguntas sobre Literatura o sobre Historia no es lo habitual; pero sí saber quién cantó qué canción o qué película se llevó una cantidad determinada de Óscars.

Poco se puede explicar de una fórmula que hemos visto hasta la saciedad en las tardes televisivas. El objetivo en Saber es Poder: Generaciones es responder bien y rápido al mayor número de preguntas posible para acabar en lo más alto de la Cúspide del Poder que llega en la ronda final. Junto a los demás jugadores, votáis los temas de los que tratará cada pregunta y respondéis en la medida de lo posible.

Hasta ahí tenemos la estructura más cotidiana, pero estamos hablando de videojuegos y de un título que busca reforzar la interacción entre jugadores. Por eso entran en juego las jugadas de poder, que no son más que pequeñas trampas que se van lanzando a los demás personajes para entorpecer su capacidad de respuesta. Esta mecánica, heredada del primer Saber es Poder, se amplía con más power-ups que vuelven a complicar las cosas más todavía. Congelar respuestas, colocar bombas para no poder tocarlas en la pantalla del teléfono, bloquearla incluso y otras tantas “zancadillas” virtuales quedan a disposición de los usuarios en todo momento.

Entorpecer a los demás es la parte más divertida de este juego, junto con la competitividad constante por responder todo lo que se pueda, las conjuras para retrasar a quien lleva la delantera o las traiciones de última hora. El factor social juega aquí un rol crucial, y si sois jugadores que lleváis tiempo conociéndoos, os aseguramos que la experiencia es mil veces más divertida que con otros. Las partidas pueden hacerse tremendamente amenas, gracias también a un planteamiento que se ha dinamizado y una temática mucho más accesible.

Esta entrega, además, invita a jugar incluso lejos de la consola. La aplicación del smartphone permite realizar concursos rápidos sobre la marcha, para matar ese gusanillo de jugar e ir aprendiendo nuevas respuestas de cara a próximas quedadas con amigos. Es un añadido que parece sutil pero que, ciertamente, prolonga la vida útil del juego y lo amplía considerablemente.

Saber es Poder: Generaciones no es más que un paso hacia adelante y algo más especializado con respecto a Saber es Poder. Se ha cambiado la temática, se ha cambiado la ambientación y se han añadido más y más contenidos por todas partes. Más filtros para las fotos de perfil, más personajes entre los que escoger (cada uno caracterizado de forma bastante peculiar) y más triquiñuelas para entorpeceros los unos a los otros y sacar vuestro lado más competitivo.

El uso del móvil es la clave para un juego que perdería mucho sentido sin él. De hecho, se ve que Wish Studios poco a poco está más cómodo con el uso de este dispositivo y encuentra nuevas formas de aprovecharlo o, más bien, de impedir su uso con este juego. A fin de cuentas, una de las principales novedades junto al cambio de temática son las jugadas de poder, y su finalidad no es otra más que impedir que los demás contesten a tiempo.

Visualmente, entra por los ojos desde el primer momento gracias a un estilo tremendamente característico. Personajes que parecen muñecos de juguete total y perfectamente caracterizados en unos escenarios coloridos, chillones y vibrantes, el entorno propicio para un concurso de TV. El concepto encaja bien con lo que se transmite a nivel visual, y el total doblaje al castellano del presentador, interpretado por Dani Mateo, termina de rematar ese toque televisivo y disparatado que envuelve a todo.

– Jugabilidad: un planteamiento totalmente sencillo para un juego atractivo para todos. Saber es Poder: Generaciones tiene como única peculiaridad que cambia el mando por un smartphone, pero es un cambio con total acierto. Controles totalmente intuitivos, interfaz limpia y más posibilidades que el anterior juego a nivel de mecánicas. Continuista, pero sobre seguro.

– Gráficos: un estilo muy propio que vuelve a demostrar el carácter alocado de todo el juego. La tasa de fotogramas a veces es algo irregular, pero en líneas generales mantiene un acabado propio de un concurso de televisión convertido en videojuego. La ambientación es genial y algunos decorados son bastante resultones.

– Sonido: melodías pegadizas y propias de estos shows que mantienen bastante continuidad con el juego anterior. El punto más destacable, sin duda, es la voz del presentador en perfecto castellano y los gruñidos, quejas y gritos de los personajes. No hay más, pero tampoco hace falta.

– Duración: hay un repertorio realmente grande de preguntas por responder, muchas de ellas con potentes guiños a la cultura de nuestro país. Realmente, tiene la duración que se le quiera dar. Sus partidas son rápidas y tienen siempre potencial suficiente para fomentar los piques entre amigos. Volverás en más de una ocasión a él.

– Conclusión: Saber es Poder: Generaciones es accesible, es disparatado y, sobre todo, es capaz de sacar lo mejor y lo peor de quienes juegan. En definitiva, es un formato que encaja a la perfección con la línea PlayLink de PlayStation 4 y uno que permite a jugadores de cualquier edad acercarse, aunque los más pequeños pueden tener dificultades con muchas de las preguntas que hay.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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