Análisis de Samurai Shodown – De vuelta al dojo

Peleas con katanas para paladares exquisitos.

Samurai Shodown

Parece que SNK se ha dejado de tonterías y ha puesto toda la carne en el asador para traer de vuelta a Samurai Shodown en las mejores condiciones posibles. Después de pasar prácticamente una década a la deriva sin tener demasiado claro el futuro de la franquicia, sobreviviendo a base de rescates de entregas pasadas, SNK ha optado por un lavado de cara de Samurai Shodown y acercarlo más a los títulos de lucha recientes –sobre todo con Street Fighter V-. Otorgarle una estética renovada y centrarse en su jugabilidad dejando de lado la construcción de un modo historia atractivo y una variedad de modos desatada.

Samurai Shodown va directo al grano; a ofrecer al jugador un verdadero reto en el que deba poner sus cinco sentidos y olvidarse de todo lo aprendido en otros videojuegos de lucha. Ese modo historia que quizá deja un poco de lado tampoco es del todo relevante. Teniendo en cuenta que se mantiene al nivel de otros títulos con una estructura parecida, no requiere de más «chicha» por esos derroteros.

Samurai Shodown

Se queda un pelín corto, empero, en su elenco de personajes para elegir. Disponemos de 16 de inicio y está previsto que el número aumente a 20 de cara al futuro –en los próximos meses-. En comparación con otras obras de su género, pero en su defensa hay que decir que son más que suficientes teniendo en cuenta el tiempo de adaptación y la curva de aprendizaje que cada uno requiere. Todos ellos –a excepción de uno, Wu-Riuxiang- van armados con armas blancas únicas; cada cual con un estilo particular al que deberemos readaptarnos siempre que cambiemos de personaje.

En lo que se refiere a modos de juego, el plato fuerte viene con el modo versus. Tanto local como en línea. Es allí donde realmente se pone sobre la mesa nuestra habilidad y de lo que somos capaces. Lo cierto, es que Samurai Shodown es en ese aspecto una obra bastante exigente. Incluso siendo conocedores y habituales del género, es posible que nos llevemos alguna que otra paliza hasta que nos acostumbremos a su dificultad.

Samuráis duros de roer

La dificultad de los videojuegos siempre ha sido un tema recurrente. Más todavía con la llegada de From Software y su saga Souls, Bloodborne y Sekiro: Shadows Die Twice. Samurai Shodown no es, por descontado, un producto que esté a un nivel de dificultad parecido al que Hidetaka Miyazaki diseñó para sus obras, pero se distancia lo suficiente de otros juegos de lucha con espíritu de puro arcade en los que, machacando botones, terminamos acertando alguna combinación que nos da la victoria. Samurai Shodown es exigente en el sentido de que quiere que sus jugadores sepan lo que están haciendo. A que piensen dos veces qué movimiento van a ejecutar porque puede que les deje vendidos de cara al contraataque del enemigo si el plan no sale como lo habíamos previsto. Dominar el arte del timing aquí, es vital para poder ganar los combates.

Es un título que, a diferencia de cualquier otro con el que comparta género, premia la paciencia, la defensa y el contraataque en el momento oportuno. Por lo que, advertiros, que Samurai Shodown no es como un Street Fighter o un Tekken –en el ámbito de control-, aquí deberéis pensar qué estrategia tomar para salir airosos de cada combate. Mucho ojo con el jefe final en el modo historia, que seguro va a acabar con los nervios de más de uno y hasta puede incitar a abandonar la partida.

Técnicas de combate

Samurai Shodown

Sí, todos creemos, o queremos creer, que si nos están dando una paliza la solución es sencilla: esperar a que se rellene la barra especial, llamada aquí barra de furia, para poder castigar a nuestro rival con un par de técnicas que le den la vuelta a la tortilla y su barra de vida se reduzca a polvo –los ataques especiales de cada personaje son extremadamente poderosos-. Samurai Shodown dispone de una serie de habilidades que pueden terminar el combate en un santiamén. Sin entrar en términos descriptivos, porque descubrir paulatinamente esos ataques también forma parte de la experiencia de juego, esa barra de furia se rellena a medida que recibimos golpes por parte del contrincante. Con el afán de ofrecer al jugador que está perdiendo en ese momento la posibilidad de meterse de nuevo en el combate. Un elemento habitual en el género de lucha.

Sin embargo, SNK es consciente de que ese recurso es en realidad tramposillo. Por lo que, una vez hayamos utilizado el ataque más potente, ya no podremos volver a cargar esa barra, puesto que desaparece. A partir de ese momento, de ese soplo de aires fresco que se requería, el jugador que haya ejecutado dicha técnica especial ya no dispondrá de esa barra de furia hasta que termine la pelea. Incluyendo ambas rondas. De modo que de nada sirve confiarse o esperar a tener esa ayuda extra porque, tan pronto nos la dan, tan pronto nos la quitan.

Un libro de arte

Samurai Shodown

Desde luego, uno de los puntos que más nos ha atraído jugando a esta nueva versión de Samurai Shodown ha sido su apartado visual, que con un Unreal Engine 4 da ese salto al 3D sin ningún tipo de flaqueza –aunque los combates siguen siendo en 2D-. Es difícil concentrarse en golpear y esquivar a nuestro rival mientras estamos rodeados de impresionantes escenarios cuidados hasta el más mínimo detalle. Cuesta creer que no estamos viendo un manga por la capacidad que despliega SNK por atrapar al jugador en la atmósfera de cada uno de sus escenarios.

Pasamos por zonas arboladas llenas de vida y mucho color, como por viejos caminos oscuros donde el movimiento de las katanas resalta con mayor elegancia por los contrastes de luz. Y lo mejor es que esos fondos que contemplamos durante la pelea se combinan con la generosa cantidad de hemoglobina que esparcimos por la pantalla en cada combate como si estuviéramos pintando un lienzo. Samurai Shodown no se queda corto en enseña desmembramientos y sangre a borbotones –con la posibilidad de poder desactivar esas dosis de violencia para los más aprensivos-.

SNK ha traído uno de los Samurai Shodown más sólidos hasta la fecha y una gran entrega de juegos de lucha que encaja de maravilla con la “crisis” por la que pasan algunos jugadores obsesionados con la dificultad. Por ahora, Samurai Shodown está disponible en PS4 y Xbox One a un precio de 54,90€. Próximamente también estará en PC y Nintendo Switch. Si lo que os gustan son las peleas y queréis nuevos desafíos, la obra de SNK es vuestra mejor opción para el verano. Desde luego, horas y horas de juego no van a faltar para llegar a convertirnos en verdaderos maestros samuráis.

Xavi Mogrovejo

Junto letras sobre videojuegos, cine y TV.

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