Análisis de Shin Megami Tensei: Strange Journey Redux – Viaje al centro del Schwarzwelt

Atlus y Lancarse, juntas, volvieron a dar rienda suelta a su creatividad y su retorcido sentido del RPG para lanzar hace ya unos cuantos de años el videojuego Shin Megami Tensei: Strange Journey para Nintendo DS. Un título de rol que llegó a Japón durante el último trimestre de 2009 e hizo lo mismo en Estados Unidos en marzo de 2010. Europa, no obstante, se quedó fuera de la mirilla de esta aventura tan propia de la casa nipona.

Ahora, estamos en la primera mitad de un 2018 plagado de bombazos y de juegos para todos los gustos y géneros, y la obra de Atlus vuelve cambiando de plataforma, de aspecto y de contenidos, pero manteniendo muchos modos. Shin Megami Tensei: Strange Journey Redux es una reformulación de aquel juego lanzado hace ya casi una década, con muchas novedades que buscan hacerlo más accesible a todos los públicos, pero que también quieren contentar a quienes ya tuvieron una lejana toma de contacto con el Schwarzwelt.

Se trata de una nueva versión que quiere pulir todos los bordes del original, arreglar algunas problemas de equilibrio y, sobre todo, ampliar la propuesta de juego general para el marcado nicho al que va destinada. La saga Shin Megami Tensei es más que conocida por su papel como representante del JRPG y esta entrega no hace más que recordar sus particularidades a través de una cámara en primera persona y un sinfín de mazmorras a recorrer en primera persona en una demoníaca dimensión alternativa. Una fórmula repleta de elementos, con un toque de dificultad que merece mención especial y que nos ha tenido durante horas pegados a esa Nintendo 3DS que teníamos apartada por culpa de Switch.

Shin Megami Tensei: Strange Journey Redux nos desplaza al año 20XX. Esa mágica fecha en la que Mega Man peleaba una y otra vez contra el doctor Willy es también la que Atlus ha establecido para hablar de un extraño fenómeno conocido como Schwarzwelt. La barrera a la que este término da nombre ha aparecido en el Polo Sur y no deja de crecer, deshaciendo todo aquello que toca mientras amplía su radio de acción.

En un intento desesperado por frenar esta amenaza que busca absorber al planeta entero, las Naciones Unidas mandan a una cuadrilla de soldados y científicos entrenados y preparados para adentrarse en su interior sorteando la peligrosa barrera; pero entonces se topan con unas misteriosas criaturas y un mundo completamente distinto al que podían imaginar. ¿Barrios comerciales?, ¿luces de neón?, ¿corporaciones actuando entre las sombras? A priori parece la premisa propia de cualquier película de ciencia ficción, pero hablamos de SMT.

Y eso significa que nos topamos ante una historia repleta de giros, de decisiones y de repercusiones. La coletilla “Redux” implica toparse con tres nuevos finales, nuevos personajes (uno clave), nuevas mazmorras, nuevos enemigos y más complicaciones; pero no deja de construir la misma historia que el original, por mucho que le añada más elementos. Sigue teniendo ese toque oscuro, caótico y apocalíptico; además de apostar constantemente por hacer al jugador “mojarse” y elegir para ir construyendo poco a poco una ruta que desemboca en un final distinto para esa humanidad en peligro.

Un guión que funciona, pero que deja pocas sorpresas para quienes tuvieran la suerte de jugar al original. En lo jugable, además, también se mantienen los esquemas de siempre. Estos Shin Megami Tensei no construyen un equipo de personajes principales que combatan juntos en cada batalla. Sí, tienes una tripulación contigo y vas encontrándote con personas de todo tipo, perdiendo camaradas y descubriendo intenciones; pero tus aliados en el campo de batalla son los demonios.

Los mismos enemigos que pueblan los inmensos sectores del Schwarzwelt pueden convertirse en tus aliados si tienes la suficiente labia. Además de poder escanearlos para detectar sus debilidades, de la misma forma que puedes detectar zonas ocultas en las mazmorras y hacer otras tantas tareas gracias a las mejoras del traje Demonica que llevas puesto, tienes que conocer sus comportamientos y actitudes para intentar llevarlos a tu equipo. Son conversaciones que se pueden llevar a cabo en lugar de alzar las armas cuando aparece un combate, pero hacerse a ellas puede ser complicado, ya que estas criaturas a veces se van a la primera de cambio o simplemente deciden que lo mejor es acabar contigo y dejarse de cháchara.

Con ellos es con quienes construyes tu equipo y como puedes garantizar tu supervivencia en las batallas. Shin Megami Tensei Strange Journey Redux no es un juego fácil y, aunque aquí se han incorporado modos de dificultad que se pueden cambiar durante la partida, no es un paseo ni para los que llevan tiempo jugando al género. Los combates por turnos, la exploración de laberintos y algunos enemigos pueden mermar la paciencia de muchos, sobre todo con algunos encontronazos que disparan la dificultad a niveles estratosféricos.

Pero, si se logra sortear la frontera de la dificultad, se descubre un juego rico en mecánicas y brutal en cuanto a variedad. Los escenarios son grandes y laberínticos, la recogida de objetos desemboca en la elaboración y mejora de equipamientos y es algo que, además, puede depender también de esas conversaciones con los demonios y de las que tengas con los demás personajes. SMT Strange Journey Redux es, a nivel jugable, como un libro con relieves. A cada página que pasas, más te sumerges en su historia y, a su vez, más descubres cuando sus elementos se van desplegando; aunque también tiene cierto riesgo, y es que puedes perderte con semejante bombardeo.

Porque hacer amistad con demonios es una cosa, pero fusionarlos es otra. Heredan determinadas habilidades, patrones y estadísticas que pueden ser más o menos beneficiosas y, a su vez, también tienes que prestar atención al comportamiento de tu personaje y a las acciones que vas realizando a lo largo de la historia. En función de determinadas decisiones puedes hacer que el argumento se desarrolle hasta unos extremos totalmente opuestos a los que pretendías, aunque esa también es la magia de esta entrega, que ofrece muchos motivos por los que buscar una y otra vez para ir desbloqueando todos sus finales.

Todo esto se esconde detrás de un apartado técnico bastante humilde, pero también icónico. Con la cámara en primera persona, te desplazas por todos los escenarios (tridimensionales aquellos en los que te mueves), mientras descubres cada nuevo rincón y vas charlando con los demás personajes, representados a través de unos sprites bidimensionales que muestran el marcado estilo de esta franquicia.

Por supuesto, la inmensa mayoría de estos llegan con un doblaje impoluto al japonés. Conociendo a Atlus y a la IP, el no incorporar voces en inglés más que un punto en contra es uno a favor, ya que no hace más que mantener su estilo. Los textos, eso sí, están totalmente en inglés. Aunque las construcciones son sencillas y fácilmente entendibles, puede haber algunos términos que se escapen a los que no estén demasiado puestos en el idioma.

– Jugabilidad: un RPG clásico en el más puro sentido de la palabra. Los combates se desarrollan por turnos, se incluye un sistema de equipamiento y crecimiento tradicionales y se cuenta con un equipo de aliados que, en esta ocasión, sí son de lo más peculiar. Tú decides quiénes te acompañan y peleas por conseguirlo convenciéndolos a través de conversaciones. Una mecánica interesante, aunque a veces desquiciante, que termina de orlarse con un profundo elemento de exploración para esos laberintos demoníacos que se esconden en el Schwarzelt

– Gráficos: la herencia de Nintendo DS se hace de notar, aunque el salto gráfico en comparación con el original es más que palpable. Los entornos tridimensionales gozan de diseños bastante diferentes, aunque lo enrevesado de algunos puede llevar a cierta confusión. Por otra parte, el estatismo general queda totalmente reforzado por el uso de sprites y, aunque parecer algo atrasado en los tiempos que corren, ayuda a reforzar la identidad de esta saga y esta entrega.

– Sonido: un reparto plenamente doblado al japonés y una banda sonora con algunos temas de lo más interesantes. Reinterpretada por completo, cuenta con piezas musicales muy buenas y un toque general más que satisfactorio. De los aspectos más sorprendentes.

– Duración: este Shin Megami Tensei tiene para horas y horas de juego. Teniendo en cuenta la variedad de finales que hay, la cantidad de monstruos que se pueden reclutar y las misiones que se pueden efectuar, su total se acerca al centenar de horas con una facilidad bastante pasmosa. Como buen RPG nipón, tiene muchísimo que ofrecer en calidad y en cantidad.

– Conclusión: Shin Megami Tensei: Strange Journey Redux puede suponer una dura toma de contacto para quienes no estén familiarizados con la franquicia. Su historia parte de un componente bastante cliché, pero apenas tarda en darle ese retorcido giro tan propio de SMT que lo baña a absolutamente todo. Si eres valiente y te lanzas a él sin conocer a la saga, vas a toparte con muchísimas horas, con unas criaturas sacadas de un imaginario imposible de predecir y con unas mecánicas que, a pesar de contener tintes conservadores, se envalentonan para dar algo más.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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