Análisis de Stifled – Caminando entre la oscuridad

Sony continúa apostando por la realidad virtual, que en los próximos meses continuará  siendo una de las protagonistas de su catálogo de PlayStation 4. Así lo manifestó la compañía en la reciente edición de la Paris Games Week, donde pudimos ver algunos de los lanzamientos que irán incorporándose a PlayStation VR próximamente. Prueba de ello son títulos como Stifled, que llegaba el pasado 31 de octubre a un dispositivo de realidad virtual cada vez más extendido entre los usuarios de la consola de actual generación.

Se trata de la nueva propuesta de Gattai Games, que ha querido ofrecernos una experiencia de inmersión que aprovecha perfectamente las posibilidades del casco de VR de PlayStation. Dada su temática no podemos sino acordarnos de Perception, en el que encarnábamos a una joven ciega que debía explorar el escenario a golpe de bastón. Una mecánica similar es la que hallaremos en el título protagonista de este análisis, que hemos podido realizar en PlayStation 4 tanto en su versión para la realidad virtual como en la modalidad estándar, accesible para cualquier usuario de la consola que aún no posea el dispositivo.

Desde los primeros compases de Stifled nos percatamos de que estamos ante una propuesta única. Los chicos de Gattai Games introducen al jugador en un mundo en el que el protagonista no tiene la capacidad de ver lo que ocurre a su alrededor de la manera tradicional, precisando de la llamada ecolocalización para apreciar los elementos que le rodean. Este concepto condiciona absolutamente la jugabilidad, que requerirá de un constante ruido por parte del protagonista para desplazarse por el escenario.

Para ello podemos servirnos de los sonidos generados al abrir puertas, cerrar armarios o simplemente derivados de caminar. De este modo, la neblina apreciable en los primeros compases del juego se va despejando para dejarnos ver el escenario en el que nos encontramos y que deberemos escudriñar con minuciosidad. Fases de exploración como esta serán básicas para sumergirnos en la historia, que irá ofreciendo múltiples pistas a través de objetos distribuidos a nuestro alrededor, como notas o fotografías.

Pese a que los primeros minutos de la aventura transcurrirán a todo color, pronto nos encontraremos rodeados de un escenario de corte más abstracto únicamente representado en blanco y negro. Dejaremos de ver elementos como tales y solamente apreciaremos sus contornos, que se mostrarán ante el jugador en color blanco para destacar sobre un fondo totalmente negro. Llegados a este punto es donde la ecolocalización entrará especialmente en acción.

Como ya hemos avanzado, no solo podemos revelar el escenario a través de los sonidos generados de manera automática. El usuario tiene también a su disposición el micrófono del casco de PlayStation VR para hablar y, de ese modo, mostrar los elementos a su alrededor gracias a su voz. Puesto que esta mecánica puede acabar resultando repetitiva, también disponemos de un botón en el mando que cumple la misma función y simplemente hace hablar a nuestro protagonista con su voz in game.

No obstante, es más recomendable el uso de nuestra propia voz para determinar, de manera más precisa, el volumen con el que queremos hablar. Y es que no se trata de un tema baladí, como pudiera parecer a simple vista. El tramo de escenario revelado dependerá de la intensidad con la que hablemos por el micrófono, aunque también tendrá otras consecuencias no precisamente secundarias. Stifled es también un survival horror en el que extrañas criaturas podrán dar con nosotros para enviarnos a la oscuridad perpetua.

Precisamente por ello cabrá ser tremendamente cauteloso en el momento de hablar o de interactuar con determinados elementos del escenario. Cuanto más ruido generemos más fácilmente podemos ser localizados por unos seres a los que, francamente, no querremos tener cerca y que se mostrarán en color rojo. Ubicarse resulta a veces extraordinariamente complicado, incluso demasiado en determinadas fases que pueden llegar a desconcertarnos. Por ese motivo, el éxito radicará en la habilidad del jugador para hacer uso de la ecolocalización sin que ello le cueste la vida.

En esa labor también jugará un papel fundamental la sensación de inmersión, que los desarrolladores han logrado trasladar a la perfección con un apartado visual que, pese a no destacar especialmente en cuestiones gráficas, sí lo hace en lo artístico. El protagonista se encuentra perdido en un thriller psicológico en el que tiene que aprender a desenvolverse, una impresión que se trasladará inmediatamente al jugador a través de la manera de revelar el escenario, oculto entre la oscuridad.

Aún más destacable es el uso del sonido, básico en esta aventura de realidad virtual en la que el ruido se convertirá tanto en el aliado como en el peor enemigo del usuario. Los efectos sonoros son necesarios para avanzar por el escenario, aunque será la voz del protagonista la que sirva verdaderamente a este propósito. Además, Sony ha incluido un perfecto doblaje al castellano que ayudará, todavía más, a adentrarnos en una historia que podremos seguir tanto visual como sonoramente en nuestro idioma.

El videojuego puede disfrutarse también sin PlayStation VR, por lo que aquellos que solo dispongan de la consola de actual generación tendrán la ocasión de sumergirse en la misma aventura. Sin embargo, las sensaciones no se trasladarán de igual manera sin el caso de VR, como hemos podido experimentar en nuestras propias carnes. Aunque la jugabilidad se tornará algo más sencilla, lo cierto es que es el dispositivo de realidad virtual el que convertirá a Stifled en el juego que hemos analizado en el presente artículo.

Javier Castillo

JUGABILIDAD: El videojuego es accesible tanto a través del dispositivo de realidad virtual de Sony, que potencia todas sus virtudes de manera exponencial, como en su versión estándar, en la que únicamente se requiere una PlayStation 4 y un mando. Los desarrolladores son capaces, además, de combinar de manera efectiva las fases de exploración con las de puro survival horror.

GRÁFICOS: Pese a que visualmente no destaca especialmente, tampoco en comparación con los títulos triple A de realidad virtual que hemos podido disfrutar hasta la fecha, el resultado es considerablemente satisfactorio. Sobre todo cuando el escenario vira al blanco y negro, momento en el que los responsables del juego saben exprimir al máximo sus posibilidades.

SONIDO: El apartado sonoro no solo es importante sino fundamental. En un videojuego en el que la generación de ruido es clave para mostrar el escenario que nos rodea, todos los efectos introducidos alrededor del protagonista juegan un papel básico a la hora de hacer avanzar la aventura. Cabe destacar también el doblaje al castellano, un añadido con el que no siempre contamos en los videojuegos más modestos de realidad virtual.

DURACIÓN: La aventura puede extenderse alrededor de las tres o cuatro horas dependiendo del interés que nos despierten las fases de exploración, donde es posible registrar hasta el más mínimo detalle del escenario. Teniendo en cuenta la sensación de inmersión, que en algunos momentos puede resultar apabullante, no podemos sino mostrarnos conformes con la extensión de la historia.

CONCLUSIÓN: Uno de los principales objetivos de cualquier videojuego desarrollado para la realidad virtual es el de proporcionar la sensación de inmersión que se espera de un dispositivo como PlayStation VR. Afortunadamente Stifled cumple sobradamente este requisito combinando, además, dos géneros tan dispares como la exploración y el survival horror, que tan poco se ha explorado aún en el dispositivo de VR de Sony. Pese a algunos momentos de desconcierto, la jugabilidad cumple con lo esperado y nos proporciona una experiencia a la altura a la que, en cualquier caso, también puede accederse sin el caso de realidad virtual.

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