Análisis de The Swords of Ditto – Una aventura adorablemente inmisericorde

 

 

¿Qué pasaría si, cuando Link va a enfrentarse a Ganon, el mal triunfara y acabara con el héroe? En la saga The Legend of Zelda, esa misma leyenda que bautiza a la franquicia habla de una reencarnación que, cada cien años, cobra vida para poner en peligro al mundo y someterlo a su yugo. Lo habitual aquí es que el bien venza al mal y todos tengan un final más o menos feliz. De hecho, si el jugador falla, siempre se le brinda esa otra oportunidad de volver a intentarlo hasta conseguir esa meta positiva. Pero, ¿y si no fuera así?

Morir, en el sentido más puro y limpio de la palabra, es lo que cobra especial sentido en The Swords of Ditto. Esta especie de roguelite desarrollado por Onebitbeyond, que llega además bajo el sello de una Devolver Digital que hace poco nos traía el soberbio Minit, se estrena hoy mismo tanto en PlayStation 4 como en PC, y lo hace para traer algo que, bajo su mundo colorido y ese toque infantil, esconde un desafío de los pies a la cabeza. 

Morir está penalizado con rehacer tus pasos. Una cuenta atrás te obliga a apurarte para conseguir lo suficiente como para vencer al villano y, para colmo, los enemigos se hacen cada vez más fuertes. El cóctel a priori parece digno de una tortura, pero ese rostro simpático y alegre, sumado a la posibilidad de jugar junto a otra persona, son lo que hace de esta propuesta algo que vale la pena probar. Hemos estado jugándolo durante varios días y, aunque hemos sufrido mucho, hemos conseguido derrotar a Mormo, y aquí os vamos a contar qué nos ha parecido la experiencia.

Comenzar nuestro texto hablando de The Legend of Zelda nos ha parecido la mejor forma de hablar de comenzar a hablar de The Swords of Ditto. No porque el juego transcurra con una perspectiva aérea y recuerda por momentos a cualquier entrega clásica de la saga de Nintendo; sino por los guiños que realiza una y otra vez a esta.

Y es que tan solo tenemos que hablar de inicios para entenderlo. Los primeros segundos de la aventura nos muestran a una persona despertando en una playa (jugadores de Link’s Awakening, manifestaos), como si hubiera llegado en una embarcación que ha naufragado. Ahí, conoce a Puku, un escarabajo pelotero mágico (si, se mezclan ambos conceptos con total normalidad) que le anima a coger una espada para convertirse en la nueva Espada de la región de Ditto.

De golpe y porrazo, entras en una torre para enfrentarte a una bruja llamada Mormo que acaba de despertar de su letargo y pretende acabar con todo usando su poder. En cuestión de segundos, acaba contigo y vuelves a despertar, cien años más tarde y en la piel de otro héroe o heroína. Ha pasado un siglo y Mormo está a cuatro días de volver a desatar su poder, es el turno de que partas para mejorar tus dotes de combate en un tiempo récord, ya que el tiempo no perdona, nunca mejor dicho, y tienes que hacer lo posible para acabar con ella.

Te toparás con esta situación dos, tres, cuatro, cinco y hasta decenas de veces porque, en  The Swords of Ditto, morir es renacer. Aquí no hay “Continues” ni vidas que te sirvan para reintentar. Si falleces a manos de la criatura más tonta, tienes que empezar de cero cien años más tarde y en un mundo que poco a poco va notando más y más la influencia maligna de ese heraldo de la destrucción que resucita cada siglo.

Un continuo “siglo de la marmota” en el que tus dotes controlando las mecánicas poco a poco se van perfilando. Empiezas perdido, yendo de un lado para otro para subir de nivel aniquilando enemigos y descubriendo cada vez más secretos que no encontraste en tu anterior partida, de hecho das hasta con formas de hacer que el jefe final sea bastante menos poderosos. Te das cuenta de que, realmente, el tiempo apremia mucho más de lo que parecía y que, si realmente quieres tener una oportunidad para llegar al final, probablemente tengas que morir muchas veces antes.

El principal problema de The Swords of Ditto es precisamente esta mecánica que forma parte de su corazón. Morir y tener que repetir todos tus pasos de nuevo es algo que puede poner muy a prueba la paciencia de cualquiera. Y es que, cuando mueres, conservar el dinero y el nivel de tu Espada; pero pierdes todos los Juguetes y Stickers que conseguiste en tu anterior vida.

¿Y qué son estos? Los primeros hacen las veces de armas secundarias; los segundos, mejoras que añades a tu cuerpo para conseguir nuevos ataques, más vida, más defensa o incluso rodar más (sí, también ruedas, y no imagináis hasta qué punto es importante). El elemento más divertido de todo esto es precisamente ese primer grupo, los juguetes. Su mero nombre evoca a ese tono “de coña” que lo envuelve a todo, y no creemos que haya una mejor forma de denominar a este armamento que consigues o bien comprando o entrando en determinadas mazmorras.

Porque en el fondo se trata de esto, de juguetes con los que matar a los enemigos de formas cada vez más divertidas. En lugar de ir con tu espada normal, puedes usar un anillo láser que dispara a los enemigos, un disco de vinilo que hace las veces de frisbee y rebota por todas partes, o incluso convertirte en un héroe de acción japonés, convertirte en gigante y acabar con todo lo que se te cruce a torta limpia.

Eso es lo más divertido de The Swords of Ditto, además de ver que en cada arbusto que cortas puede haber una rosquilla o un cartón de leche que te cure, o incluso un agujero que te lleve a una mazmorra oculta. Hay muchas sorpresas escondidas que palian un poco el jarro de agua fría que supone morir y perder todos esos juguetes que has conseguido a lo largo de la partida. Aunque aquí entra también la exploración, y es que hay formas de guardar determinados objetos o de prolongar el tiempo hasta que Mormo entre en acción. Ahí entra el afán por buscar en ese mapa que tienes a tu disposición.

También palia ese sufrimiento por morir y renacer en un perro, o incluso en un robot, el mundo en el que juegas. Si nos dijeran que The Swords of Ditto se ha sacado de un capítulo de Hora de Aventuras, nos lo creeríamos. Todos los diseños recuerdan a la animación de estos últimos años, con un tono alegre y unos colores tremendamente vivos. Casi de la sensación de estar en un mundo de fantasía donde no hay dolor ni miedo… Hasta que un caballero oscuro te quita la mitad de la vida de un sablazo y deseas lanzar el mando contra el televisor al ver por enésima vez la secuencia del despertar de otro nuevo héroe.

Buenos juegos de luces para una Ditto que parece especialmente viva a pesar de ese estilo cartoon. Todo parece un juego de niños, incluso esos PNJ que te encuentras o esos paquetes de pegatinas que recuerdan tanto a los de cromos que todos alguna vez hemos coleccionado (con la diferencia de que nuestra vida no dependía de ello) transmiten la idea de que este lugar parece sacado de un capítulo de una serie de animación infantil y alegre. Aunque lo mejor es la capacidad de unir eso con situaciones de lo más caótico, con toneladas de enemigos en pantalla que arden, expulsan veneno y se mueven mientras la hierba a su alrededor se prende hasta consumirlos en las llamas. Sorprende, y mucho.

– Jugabilidad: The Swords of Ditto reúne todos los elementos propios de los RPG de antaño, pero con esa capa extra de los roguelike. Una perspectiva cenital, sistema de armas sencillas pero tremendamente divertidas y mazmorras a explorar con puzles en los que, realmente, la habilidad para sobrevivir supone la auténtica enjundia. Algunas situaciones son una auténtica locura de explosiones y enemigos; aunque la dificultad puede ser su principal enemigo, sobre todo por el proceso de luchar, morir, revivir.

– Gráficos: El acabado elegido es soberbio. Desde los colores y los diseños de los personajes hasta las animaciones tan sencillas como las del humo. Todo está realizado con un mimo que se advierte en cada pequeño píxel que aparece por pantalla. En PC, con las configuraciones más altas, es donde brilla con mayor calidad y, por supuesto, resolución.

– Sonido: La banda sonora también es un elemento que parece sacado de Hora de Aventuras. Melodías muy alegres, con ese trasfondo infantil detrás, que no hacen más que endulzarnos un caramelo que puede ser puro cianuro si no gastas cuidado.

– Duración: Este puede ser el elemento más disonante. Realmente, puedes completar la aventura en tu primera partida; pero para eso tienes que ser alguien fuera de lo normal o pertenecer al equipo de desarrollo. Puedes ir a por el jefe final cuando lo desees, pero su dificultad será más que considerable. A base de luchar, morir y repetir puedes invertir más de una decena de horas y cientos de Espadas intentando superar y acabar con Mormo.

– Conclusión: The Swords of Ditto llama tanto la atención como castiga por cada derrota. No es un juego fácil, por mucho que tenga una apariencia simpaticona y repleta de alegría. Su reto puede ser algo que supere a más de uno, sobre todo por la obligación de rehacer los pasos al morir; pero el cooperativo, los juguetes y los secretos que se esconden en Ditto son motivos más que suficientes para darles una oportunidad. Altamente recomendable si tienes un player 2 con el que compartir velada, lo vais a pasar genial si vuestra paciencia es bastante grande.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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