Análisis de Yakuza Like a Dragon para PS4 y Xbox One

Aquí está nuestra review de Yakuza Like a Dragon, la nueva entrega principal de la saga particular de SEGA.

Después del final de Yakuza 6 y tras conocer los muchos cambios que SEGA y Ryu Ga Gotoku Studio nos tenía preparados para el siguiente capítulo de la saga, había muchas ganas de jugar a Yakuza Like a Dragon. Ahora que ya está en el mercado, nosotros hemos tenido la oportunidad de completarlo y de explorar su enorme mundo en profundidad con la versión para PS4 del título y es por ello que hemos preparado nuestro partícular análisis de Yakuza Like a Dragon para PS4 y Xbox One, en el que os contamos qué es lo que ofrece y qué sensaciones nos han dejado las muchas novedades jugables y argumentales (sin hacer spoilers) de la que es la octava entrega principal de esta franquicia (contando con Yakuza Zero, claro). Pero no os olvidéis de que también podéis leer nuestro análisis de Yakuza Like a Dragon para Xbox Series X/S para descubrir cuáles son sus mejoras de nueva generación.

Ichiban Kasuga, el Dragon de Yokohama

La primera gran razón por la que nos moríamos por hincarle el diente a Yakuza Like a Dragon era la de conocer a su nuevo protagonista: Ichiban Kasuga. Y es que, parecía muy difícil que alguien completamente nuevo nos hiciera olvidarnos de Kiryu mientras recorríamos los escenarios de un título de esta saga, pero Ichiban lo ha conseguido. No nos entendáis mal porque no estamos diciendo que Kasuga sea mejor que Kazuma Kiryu, ni mucho menos. Son dos personajes completamente diferentes, pero todo apunta a que el nuevo protagonista ha venido para quedarse y viendo su carta de presentación, no nos pesa en absoluto.

Tal y como nos narra la historia de Yakuza Like a Dragon, Ichiban Kasuga fue abandonado en un soapland (los clásicos locales japoneses con chicas de compañía) al nacer y fue criado por el regente de éste. Sus años mozos no fueron fáciles y acabó viéndose unido a Masumi Arakawa, patriarca de la familia homónima, perteneciente al clan Tojo de la Yakuza japonesa. Una vez consolidado dentro de la familia como uno de los hombres de confianza del patriarca, encargándose de los cuidados de su hijo paralítico, se ve obligado a ir a la cárcel para cumplir una condena de 18 por un crimen que no cometió sólo para cubrir las espaldas de uno de sus superiores. Es durante este tiempo en el que ocurren los acontecimientos de las entregas anteriores de la saga y cuando Kasuga cumple su condena, descubre que la Yakuza ha sido casi expulsada al completo de las calles de Kamurocho, el clan Tojo ha sido exterminado y la familia Arakawa ahora pertenece al clan Omi, su eterno rival.

Análisis de Yakuza Like a Dragon
El nuevo protagonista, Ichiban Kasuga, derrocha carisma.

Movido por la incredulidad y la curiosidad, Kasuga intenta reunirse con su patriarca al salir de la cárcel para comprender por qué abandonaron al clan Tojo, pero acaba recibiendo un balazo en el pecho y abandonado en las calles de Ijincho, el distrito más popular de Yokohama, ciudad en la que se desarrolla la mayor parte de esta aventura y del que ya hablaremos más tarde. Allí comienza una nueva vida, adentrándose poco a poco en la estructura organizativa de la ciudad de Yokohama, que está controlada por tres importantes entidades criminales (la yakuza, la mafia china y la coreana), faltando sólo una chispa para que empiece una guerra entre ellas.

No daremos más detalles del argumento de este Yakuza Like a Dragon, pero como podéis comprobar, el guión de esta nueva aventura es tan enrevesado e interesante como el de las entregas anteriores y, aunque la historia comienza muy lenta y con largas cinemáticas que pueden hacer que los no familiarizados con la saga pierdan el interés pronto, a medida que avanzamos se va poniendo más interesante y vamos teniendo más libertad de acción para explorar a nuestro antojo. Por supuesto, la trama de Yakuza Like a Dragon, pese a tener un trasfondo muy serio, cuenta con los toques de humor clásicos de la franquicia y, en esta ocasión, puede que sean aún mayores ya que la personalidad de Ichiban es mucho más abierta y juguetona que la de Kiryu.

Dicho todo esto, hay que destacar el gran trabajo de los desarrolladores a la hora de orientar la historia y de crear los nuevos personajes. Tanto Ichiban como sus compañeros (pueden ser hasta seis) cuentan con una personalidad muy marcada y todos y cada uno de ellos dejan momentos memorables que hacen que no tardemos en cogerles cariño. Además, aunque no es necesario haber jugado a las anteriores entregas, los fans de la saga tienen recompensa ya que durante la aventura hay unos cuantos cameos de personajes clásicos que hacen que la adrenalina y la emoción corran por el cuerpo al instante. Es por todo esto que, a nivel narrativo, Yakuza Like a Dragon se siente como uno de los mejores capítulos de la franquicia hasta la fecha.

Análisis de Yakuza Like a Dragon
Los momentos chulescos de enseñar tatuaje antes de los combates importantes no podían faltar.

Yakuza Like a Quest

La segunda gran razón por la que estábamos ansiosos por jugar a Yakuza Like a Dragon es porque presenta una mecánica de combates completamente nueva. La acción directa a la que estábamos acostumbrados queda de lado en esta entrega y ahora nos encontramos ante un JRPG con combates por turnos en toda regla. Todo esto tiene una explicación a nivel argumental dado que Kasuga es un gran fan de Dragon Quest (las referencias a la marca de Square Enix son muchas en este título) y quiere vivir su vida como si de un RPG se tratase.

Así pues, en los combates Yakuza Like a Dragon controlamos a un grupo de hasta cuatro que formamos con los personajes que vamos conociendo durante la aventura y que podemos ir intercambiando en mitad de los enfrentamientos (con su correspondiente pérdida de turno). De este modo, en cada turno debemos decidir qué hacer con cada miembro del grupo (atacar, usar habilidades, usar objetos, realizar invocaciones, etc). En definitiva, tenemos a nuestra disposición todos los comandos característicos de los JRPG de toda la vida.

Análisis Yakuza Like a Dragon
Los combates por turnos añaden un factor estratégico a Yakuza Like a Dragon.

Por supuesto, cada personaje cuenta con sus propias habilidades especiales y podemos realizar ataque combinados para mayor efecto y espectacularidad. Además, disponemos de un sistema de trabajos que hace que las habilidades cambien, por lo que podemos ir a la oficina de empleo de Yokohama para asignar nuevos trabajos a los personajes y así aprovechar las ventajas de cada uno. Claro está, no todos los personajes pueden realizar todos los trabajos y cada uno cuenta con uno exclusivo.

Todo esto añade un factor estratégico a Yakuza que antes no tenía, aunque también tiene sus inconvenientes. Los fans de la saga pueden verse abrumados por la cantidad de opciones que hay ahora en combate, pero también pueden aburrirse con este sistema, ya que el ritmo de los enfrentamientos se ha visto reducido considerablemente. Eso sí, si había un momento adecuado para introducir un cambio tan grande e importante en la franquicia era éste ya que Yakuza Like a Dragon, aunque no se olvida de todo lo anterior, es un nuevo comienzo.

A medida que completamos combates, ganamos experiencia que sirve tanto para subir el nivel de los personajes como su rango laboral. Esto hace que las estadísticas mejoren (aumenta la vida, la magia, la resistencia, el ataque, etc), pero también que se aprendan nuevas habilidades. A esto último también ayuda el nivel de vínculo que tenga Ichiban con sus compañeros, ya que cuánto mayor es, más experiencia ganan y al llegar al máximo (5) adquieren un ataque especial combinado.

Análisis Yakuza Like a Dragon
Aumentar el rango laboral desbloquea ataques especiales.

Para aumentar el vínculo con los compañeros es necesario hablar con ellos en el bar, lugar de reunión habitual de la pandilla, excepto con Eri Kamataki, a la que debemos ayudar en un muy interesante minijuego de gestión de negocios. Del mismo modo, realizar actividades secundarias con los compañeros, como ver una película o charlar en la calle cuando exploramos, también aumenta el nivel de confianza. En definitiva, Yakuza Like a Dragon ha cogido una de las opciones secundarias de anteriores entregas como era el pasar tiempo en los bares bebiendo y charlando y la ha convertido en una mecánica clave para el buen desarrollo de los combates futuros. Todo un acierto.

Puede que a los jugadores veteranos les parezca demasiado engorroso, y más si tenemos en cuenta que ahora también hay que estar prestando atención a equipar con armas y complementos a cada personaje, pero os aseguramos que uno se acaba acostumbrando y que a medida que se van desbloqueando habilidades y trabajos, se agradece el cambio. Bajo el humilde punto de vista de éste que os habla, el salto al JRPG de la saga ha resultado ser todo un acierto en lo que a combates se refiere, aunque confieso que en más de una ocasión me ha desesperado debido a las exigencias de nivel que tienen algunos enfrentamientos contra jefes finales de capítulo. Es en esos momentos en los que más he añorado el anterior sistema, en el que sólo se controlaba a un personaje y nos limitábamos a aporrear los botones de ataque.

Análisis Yakuza Like a Dragon
Si hay objetos cercanos, Ichiban los utiliza para ‘sacudir’ a sus rivales.

Y es que, Yakuza Like a Dragon tiene fases que pueden resultar realmente desesperantes. Hay un par de momentos que irritan de verdad, como cierto enfrentamiento hacia el final de la historia, que traerá muy buenos recuerdos a los fans, que obliga a subir el nivel de todos los personajes para poder ser superado, o los requisitos para pasar al capítulo 12, teniendo que ahorrar 3 millones de yenes (lo que obliga a pasar unas cuantas horas haciendo tareas secundarias), pero todo compensa por lo que ocurre tras ellos.

Más grande que nunca

Por otro lado, tanto cambio merecía que esta entrega fuera la más grande de todas y Ryu ga Gotoku se ha encargado de ello ofreciéndonos tres extensos mapas en los que hacer cientos de actividades. En Yakuza Like a Dragon no sólo pasamos las 50 horas que lleva completar los 15 capítulos que conforman la historia principal en las calles de Yokohama, sino que también visitamos las de otros dos barrios muy conocidas por los seguidores de la saga: Kamurocho en Tokio y Sotenbori en Osaka.

Análisis Yakuza Like a Dragon
Aunque pasamos la mayor parte del tiempo en Ijincho, volvemos a Kabukicho.

No podemos viajar entre regiones a nuestro antojo en cualquier momento, aunque sí al final de la aventura, pero cuando estamos en cada distrito sí que tenemos miles de actividades en las que perder el tiempo. Podemos visitar los Club Sega para disfrutar de las recreativas clásicas de la compañía, ir a bares de dardos, a karaokes para cantar la mítica Butterfly (entre otras), apostar en casinos, jugar a máquinas pachinko, practicar deportes como golf y béisbol, realizar exámenes para aumentar las características de la personalidad de Ichiban, superar desafíos de combate o completar misiones disparatadas misiones secundarias llenas de referencias culturales. Pero la cosa no termina ahí.

En esta entrega se han sumado otras actividades secundarias de lo más divertidas como las competiciones de Dragon Kart, un minijuego de carreras de karts con armas a los Mario Kart; la gestión nuestro negocio, ideal para ganar dinero rápido y fundamental para mejorar el vínculo con Eri; el visionado de películas clásicas en el cine intentando no quedarnos dormidos con un muy divertido minijuego de habilidad y reflejos; la recolección de latas en bici, compitiendo contra otros recolectores; o la realización de tareas de Héroe a media jornada, que invitan a defender a los ciudadanos de Yokohama de matones, entregar paquetes o buscar gatitos perdidos.

En definitiva, cuando nos cansamos de la intensa trama principal de Yakuza Like a Dragon, podemos perdernos por las calles de Yokohama, Tokio y Osaka para desconectar y mejorar los vínculos con otros personajes, aumentar la personalidad de Kasuga, y ganar dinero y experiencia. Todo ello sin olvidarnos de los muchos maleantes que andan por las calles de estas tres zonas, y por sus mazmorras subterráneas, de los que podemos recopilar datos para elaborar una especie de Pókedex llamada Sujidex.

Calidad acorde a la diversión

Queda claro con todo lo que hemos contado ya que Yakuza Like a Dragon es, posiblemente, uno de los títulos más divertidos y completos de la franquicia. Pero si lo es en lo jugable, también lo es en lo técnico. Si alucinásteis con la calidad gráfica de Yakuza 6, os alegrará saber que su secuela está a la misma altura. Pasear por las calles de sus tres escenarios es como viajar a Japón de verdad y perderse por ellas tanto de día como de noche, cuando las luces de neón se encienden, es una auténtica gozada.

Análisis Yakuza Like a Dragon
Los combates dejan efectos de partículas realmente buenos.

Claro está, las expresiones faciales vuelven a ser uno de los puntos fuertes del título a nivel gráfico y es que se nota que Ryu ga Gotoku Studio ha puesto mucho mimo a la hora de trasmitir emociones, especialmente con el rostro de Ichiban que, dada su personalidad, no para de cambiar de gesto al hablar. Además, los efectos de partículas y de luces también rozan el sobresaliente en esta ocasión, destacando especialmente durante las secuencias de ataques finales de los combates.

En lo que respecta al sonido, Yakuza Like a Dragon tiene pocas pegas. SEGA nos da la oportunidad de disfrutar del título con voces en inglés o japonés (opción que hemos elegido y que recomendamos encarecidamente) y subtítulos en castello (¡por fin!), ofreciendo a cada jugador opciones suficientes para que la experiencia sea lo más satisfactoria completa. Debemos señalar que las voces japonesas son magistrales y que la localización de los textos castellanos es sublime, adaptando todas las bromas a nuestro idioma y cultura para que no se nos escape nada.

Por último, hay que quitarse el sombrero con el rendimiento del juego ya que no se aprecian bajadas de frames ni de resolución demasiado bruscas en su versión de PS4, aunque sí que hay que darle un pequeño tirón de orejas a la desarrolladora por los largos tiempos de carga, que en la versión de Xbox Series X/S son muchísimo menores, como es lógico.

Análisis Yakuza Like a Dragon
Algunas secuencias de corte resultan realmente impresionantes.

Conclusión

Concluimos nuestra review de Yakuza Like a Dragon añadiendo que es un juego casi perfecto, ideal tanto para los fans de la saga como para los recién llegados. La historia, pese a presentar a un nuevo protagonista, no tiene nada que envidiar a la de Kazuma Kiryu y las nuevas mecánicas introducidas en los combates le sientan de maravilla. Sí, puede que echemos de menos a algunos personajes y los combates en tiempo real en ciertas fases, pero es en puntos muy concretos y por lo general no nos acordamos de ellos en casi ningún momento. Además, los tres escenarios ofrecen muchísima diversión adicional y crean un enorme mundo en el que cualquiera puede perderse durante semanas realizando todo tipo de actividades. En definitica, tras más de 60 hora de juego, podemos afirmar sin temos a equivocarnos que estamos ante uno de los mejores juegos del año.

Luis López Zamorano

Fiel seguidor de la palabra del Fox God. Dadme un folio en blanco para escribir y me haréis feliz. Doy la turra con mis pasiones desde hace años por internet. Videojuegos, música, wrestling y Japón como estilo de vida.
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