Análisis de Death Stranding – Conexiones que trascienden la pantalla

Vida y muerte se encuentran en un mundo dividido que lucha por existir.

Portada

Tras un par de semanas inmersa en el excéntrico mundo que Death Stranding plantea, por fin ha llegado la hora de acercaros un poco el juego arrojando luz todo el misterio que lo envuelve. Muchos os sentiréis confusos e indecisos ante esta propuesta, pues se sale completamente de lo convencional. Desde que fuera anunciado allá por 2016 durante la conferencia de Sony en el E3, Hideo Kojima, su creador, ha logrado crear una comunidad de fans que esperan esta obra y a la vez se ha posicionado como uno de los mayores genios de la historia con títulos como la saga Metal Gear a sus espaldas.

Personalmente, la espera hasta que llegara el momento de presionar el botón de “iniciar nueva partida” se me ha hecho interminable. Durante el tiempo previo a estas semanas, pasé horas y horas leyendo, creando contenido e investigando sobre toda la obra de Hideo Kojima. Hoy por fin ha llegado el momento ejercer mi crítica y dedicaros mis palabras para transmitiros una idea aproximada de lo que vais a encontrar en Death Stranding, el primer trabajo de Kojima Productions como estudio independiente.

Si no nos volvemos a unir, la humanidad dejará de existir

Amelie

Sam Porter Bridges (Norman Reedus), así se llama el protagonista de esta historia. Bajo una perspectiva en tercera persona, tendremos que guiar a Sam en su cometido para reconectar las UCA, United Cities of America, ciudades separadas en un mundo hostil tras una catástrofe llamada Death Stranding. Para llevar a cabo esta misión, tendremos que realizar entregas de mercancía entre cada uno de los refugios y ciudades que conforman el mapa. Cada refugio posee sus propios habitantes con los que nos comunicaremos a través de un terminal que proyecta sus hologramas.

El juego estructura su mecánica principal en la asignación de misiones (principales y secundarias) haciendo honor a su premisa de mundo abierto. Aunque realizar entregas sea nuestra tarea principal, dentro de esta mecánica vemos como Hideo Kojima ha cumplido su palabra de fusionar géneros en este nuevo título, pues tendremos misiones basadas en la infiltración y el sigilo al más puro estilo Metal Gear. Ambas mecánicas logran ser adictivas gracias a sus controles e interfaz intuitivos, algo que se agradece a día de hoy en un título de esta índole.

Cada misión posee una serie de requisitos para ser completada y ofrece también sus propias recompensas. Estas pueden ser objetos, desbloqueo de coleccionables o permitir el avance en la historia. Además, cada una de las personas para las que efectuemos una entrega nos proporcionará varios “me gusta” que influirán en la progresión de nuestro Sam. De este modo, la forma de efectuar las misiones de cada jugador modifica a nuestro personaje y construye su crecimiento como repartidor de la agencia Bridges.

La progresión de Sam se adapta a nuestra forma de jugar, así, si lo que mejor se nos da es hacer las entregas en tiempo récord, el personaje subirá esta característica de nivel más rápido y desbloqueará nuevas funciones. Por otro lado, si somos expertos en entregar la carga en el mejor estado posible o si en nuestro camino hemos forjado conexiones con otro jugadores, el juego nos potenciará estas características.

¡Yo también me llamo Sam!

Gameplay

En un mundo posapocalíptico en el que la sociedad ha quedado dividida y las personas ya no confían las unas en las otras, tendremos que afrontar la soledad e intentar reconectar a una humanidad que se enfrenta a su propia extinción.

Esta soledad está latente durante todo nuestro viaje. No esperéis esa magia que encontramos en los títulos de mundo abierto más populares que tenemos actualmente en el mercado, pues Death Stranding no nos mostrará la vida cotidiana de NPCs ni tendremos la opción de visitar ciudades pobladas. La sensación de soledad que vamos a sentir representa la cruda realidad de su historia.

Sin embargo, el Social Strand System aliviará enormemente estas sensaciones negativas. Hideo Kojima ha confesado en múltiples ocasiones que pretendía unir a toda la comunidad de jugadores y a la vez crear algo único y distinto a todo lo que hayamos jugado anteriormente. ¿Lo consigue? Sin duda alguna. En Death Stranding vamos a tener la sensación constante de estar recibiendo ayuda de otros jugadores y tendremos la oportunidad de devolverles el favor. De esto se trata el misterioso modo «multijugador», poder jugar juntos aunque separados en nuestras propias partidas. Además, no necesitaremos ser suscriptores del servicio PlayStation Plus para disfrutar de estas características.

Este sistema se basa en compartir, es decir, todas las estructuras que creemos, así como escaleras, vehículos o cuerdas que utilicemos podrán ser compartidas entre todos los jugadores. Además, en cada ciudad conectada a la Red Quiral, es decir, que pertenezca a las UCA, podremos dejar armas y equipo a otros jugadores mediante la taquilla pública. Por lo tanto, la sensación de que otras personas nos quieren ayudar y poder ofrecerles un “me gusta” en señal de agradecimiento, o incluso hacer entregas que ellos no pudieron terminar, me parece uno de los puntos más destacables del juego.

Y ya que hablamos de estructuras y equipamiento, quiero mencionar también de dónde proviene todo esto, ya que no vamos a estar siempre utilizando el arsenal de otra persona. Para poder crear equipo, vehículos, armas o estructuras, necesitaremos materiales. Los materiales se consiguen mediante la exploración y recolección, aunque también podremos reciclar aquello que no deseamos. Todos estos objetos son susceptibles al deterioro, especialmente bajo la lluvia o Declive. Por lo tanto, no podemos confiar en que aquella escalera que usamos al inicio del juego siga en el mismo sitio pasados unos días.

Las opciones de personalización de Sam, e incluso de nuestras construcciones, aportan un toque divertido que nos hace olvidarnos por un momento de la decadencia que nos espera fuera del refugio.

Menos mal que llovía, saben que no conviene provocar a los EV

EV

La ayuda de la comunidad de jugadores no es imprescindible, pero sí que resulta de gran ayuda para no caer en la desesperación total. La dificultad de Death Stranding nos propone una gran variedad de opciones que van desde el “muy fácil” hasta dos niveles de dificultad por encima del “normal”. Yo he terminado el juego en “normal” y he de decir que ha sido una tarea complicada con momentos en los que he pasado miedo, tensión y mucho estrés.

Kojima ya aprendió a hacernos pasar un “mal” rato con P.T, y la historia se repite en Death Stranding. Desde el inicio del juego vamos a sentir terror cada vez que nos enfrentemos a un EV o Ente Varado. Voy a dejar que descubráis por vosotros mismos qué son estas extrañas criaturas y me voy a centrar en cómo son sus combates.

En primer lugar, si queremos permanecer alejados de los EV, tendremos que evitar la lluvia o Declive. El sigilo también juega un papel fundamental a la hora de enfrentarnos a nuestros enemigos. Con los mencionados EV, tendremos que evitar ser detectados para avanzar. Gracias a la habilidad de Sam de percibir a estas entidades, y al sensor que va conectado a BB (el bebé que Sam lleva colgado) podremos detectar la dirección y cercanía a la que se encuentra cada EV. Además, tendremos que contener la respiración al pasar cerca de uno de ellos, aunque por supuesto no podemos hacerlo para siempre o nos desmayaremos.

Al establecer contacto físico con estos enemigos comenzará una persecución acompañada de llantos que en el peor de los casos acabará en un terrorífico combate capaz de poner a prueba toda nuestra habilidad como jugadores. Kojima ya mostró en su gameplay los distintos tipos de EV que podremos encontrar: madre, hijo y padre, aunque personalmente la diferencia entre ellos no llega a ser demasiado relevante. Podemos huir de ellos (y desaparecerán de la zona si lo logramos) o por el contrario enfrentarnos con armas creadas con nuestra propia sangre como granadas, fusiles o lanzagranadas.

Los EV no son los únicos enemigos a los que nos enfrentaremos. Los MULA son repartidores como nosotros, aunque se asemejan más a ladrones y saqueadores. Para infiltrarnos en sus campamentos también tendremos que utilizar nuestras habilidades de sigilo si queremos evitar el combate, aunque con estos enemigos sí que podemos luchar cuerpo a cuerpo y utilizar armas convencionales.

Si no conseguimos vencer a nuestro enemigo y Sam muere, iremos a parar a La Grieta, una especie de océano y desde el que podremos volver a nuestro cuerpo. Al regresar, veremos que la zona donde hemos muerto ahora se ha convertido en un cráter que no desaparecerá, aunque por suerte, solo veremos nuestros propios cráteres. La muerte es simplemente esto, no nos hará perder nivel ni nos hará peores jugadores por ello, aceptarla como parte de la historia y de la jugabilidad del título es otra de las características que diferencian a Death Stranding de todo lo que se ha hecho anteriormente en el panorama de los videojuegos.

En general, los combates resultan muy emocionantes. Aunque la fluidez del mismo dependerá de si llevamos mucha carga encima o no, ya que la agilidad de Sam se verá afectada con esto y con ello su equilibrio, el mayor enemigo de todo el juego en mi opinión.

Por suerte tengo una buena conexión con el otro lado

Higgs

El apartado técnico de Death Stranding es sin duda otro de sus platos fuertes. El motor Decima, cuyo nombre fue otorgado en honor a la alianza entre Hideo Kojima y Guerrilla Games, resulta una autentica delicia a la hora de jugar. La fluidez de movimientos y el realismo de sus texturas nos muestra todo el potencial de la generación actual. Además, tengo que resaltar que a lo largo de la partida no he sufrido ningún tipo de bajada de frames ni he visto bugs o fallos gráficos. Los usuarios de PlayStation 4 Pro verán esta experiencia potenciada al poder disfrutar de mejor definición, ya que si jugáis en la versión estándar, quizá los tráileres os hayan dejado con unas expectativas gráficas demasiado altas.

La importancia gráfica a la hora de evaluar nuestro entorno es crucial, pues éste es casi como otro enemigo más. Cruzar ríos, escalar montañas, subir una pendiente nevada o pasar mucho tiempo bajo la lluvia son obstáculos que tendremos que superar para que nuestras entregas sean exitosas. El entorno puede llegar a ser un enemigo casi tan mortal como un EV o un MULA.

Además de contar con unos gráficos sublimes, Death Stranding hace gala de una banda sonora esencial para llegarnos al corazón. Con autores como Low Roar, Bring me the Horizon o Silent Poets, el juego nos brinda la oportunidad de escuchar temas que nos enamorarán en momentos claves (y también aleatorios) de la trama. Además, los temas instrumentales que acompañan nuestro viaje llegan a igualar o superar en calidad a los anteriormente mencionados gracias a que recuerdan a algunas de las obras de ciencia ficción más importantes de la historia como Blade Runner o 2001 Odisea en el Espacio.

Y no solo encontraremos a músicos de gran prestigio participando en el juego. Los cameos y referencias inundan Death Stranding haciéndonos disfrutar cada vez que logramos reconocer un rostro conocido o frases de alguna novela que inspirase a Hideo Kojima. Por no mencionar el increíble reparto con el que el juego cuenta y del que ya os hablamos anteriormente. Cada uno de estos rostros aguarda una historia única detrás que os conquistará el corazón.

El mañana está en tus manos

cabezazo

Jugar a Death Stranding es una experiencia audiovisual. El título abandona los clichés comerciales y centra todo su peso en la narrativa y en las sensaciones que es capaz de transmitir al jugador. No estamos hablando de un juego para todos los públicos, siempre sostuve que este título no os gustará a todos, no es un nuevo Metal Gear ni un The Last of Us. Es un título que requiere de mucho tiempo y paciencia para ser completado, ya que sin ambos nos costará seguir el hilo de su historia.

Si nos olvidamos de perdernos por su mapa y de realizar todas y cada unas de las misiones secundarias, el juego puede ocuparnos entre setenta y ochenta horas, dependiendo del jugador y su dificultad. No lo recomendaría para personas con poco tiempo libre o que quieran una historia inmediata y amena. Death Stranding requiere horas, tenacidad y amor por la ciencia ficción. Su historia, aunque ahora os parezca incomprensible, está muy bien explicada e incluso se apoya en datos científicos reales para introducirnos en ella.

Su propio creador ha admitido que el título es una experiencia dura, casi tanto como escalar el Monte Fuji (el más alto de Japón). La dificultad puede convertirse en un reclamo para muchos y en algo tedioso para otros. Desde aquí os invito a que, si no os sentís cómodos con el nivel que habéis seleccionado, cambiéis esta opción en cualquier momento de la partida.

Death Stranding merece la pena, es una auténtica obra de arte audiovisual y un viaje que te dejará satisfecho y con lágrimas en los ojos. No obstante, se trata de un juego lento que va trazando una experiencia a medida que avanza cada vez más deprisa conforme lo jugamos. Es decir, a medida que avanzamos su historia se va volviendo cada vez más divertido y entretenido.

La sensación que nos queda al terminarlo hace que olvidemos los momentos más duros, incluso nos provoca cierta nostalgia a volver a ese mundo tan hostil, pero a la vez lleno de personas que se ayudan las unas a las otras. Las conexiones, aquello de lo que muchos medios hemos hablado durante todos estos meses, están presentes de forma intrínseca en el juego. Hideo Kojima se ha asegurado de crear un producto repleto de múltiples conexiones emocionales con su entorno, y el resultado rebosa talento y dedicación allá por donde se mire. Death Stranding ha conseguido unir a toda una comunidad de fans y a un elenco impresionante de profesionales que apoyan su trabajo traspasando fronteras internacionales.

Con las voces y textos completamente en castellano, Death Stranding llegará el próximo día 8 de noviembre a PlayStation 4 para ponernos a prueba, hacernos sentir todo un torbellino de emociones y dejar su huella en algunos para siempre.

¿Es Death Stranding el inicio de algo mucho más grande? ¿Estamos ante una llamada desesperada a la unión por parte de Hideo Kojima? ¿Pasará a la historia? Contestar a todas estas cuestiones no está en mi mano, pues será el tiempo y tú, jugador, quien tras finalizarlo saques tus propias conclusiones y decidas, junto al resto de esta comunidad, el futuro de la nueva obra de Hideo Kojima.

El mañana está en tus manos.

Marina Martínez

Graduada en Filología Alemana y amante de los idiomas, literatura, tecnología y videojuegos. Me gusta crear contenido relacionado con aquello que me apasiona.

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