Análisis de Heavy Fire: Red Shadow – Estalla la guerra entre EEUU y Corea del Norte

¡Say hello to my little friend!

Heavy Fire: Red Shadow

Mastiff lanza una nueva entrega de la serie Heavy Fire, centrada u orientada, esta vez, a la realidad virtual. Lo cierto, y es que teniendo en cuenta que tanto a nivel de guion como a nivel técnico, lo que busca Heavy Fire es apuntar hacia al futuro, sus formas se quedan un tanto anticuadas. Con el slogan “un shooter 360º”, Heavy Fire: Red Shadow nos mete en la piel del sargento Will como cabeza de playa para exterminar a docenas de cientos de enemigos –cual Desembarco de Normandía- mientras mejoramos nuestras habilidades para ser una especie de Terminator.

Siempre dan un poco de miedo los videojuegos, u obras artísticas en general, que escriben historias sobre el futuro de la humanidad. Más aún las que, lejos de la ciencia ficción, se centran en hechos que podrían ocurrir en un tiempo no muy lejano. Heavy Fire: Red Shadow juega un poco a eso. Parece que el nuevo videojuego de la saga fuera consciente, durante su desarrollo o planteamiento inicial, que llegaría el día en que Trump y Kim Jong-un se reunirían y recrearían la míticia escena de El gran dictador de Charles Chaplin en la que, vamos a referirnos a ellos como los mandamases, no consiguen estrecharse la mano con éxito. Y que después de eso estallaría una guerra que enfrentaría a ambas superpotencias.

Ahora bien, ¿recordáis el Rambo: The Video Game de Teyon? Heavy Fire: Red Shadow recoge dos conceptos de la esencia de él: el estilo de juego, basado en una especie de arcade donde nosotros, como protagonistas, estamos posicionados en una torreta fija disparando a todo lo que se mueve –los enemigos vienen como cabestros hacia nuestra posición para intentar avanzar un poco-. Y transmitir, o quedarse a las puertas de hacerlo, de que ser americano es lo mejor que hay para ganar las guerras –que ya lo hacían las películas de Rambo-. Algo que Call of Duty lleva años cocinando en algunas de sus campañas. Y, sí, Rambo: The Video Game tenía movimiento, pero con el modus operandi de un Time Crisis, esto es, la máquina era quien movía nuestro personaje, nosotros solo nos limitábamos a mover la cruceta para apuntar y disparar.

Conflicto bélico con regusto añejo

Si bien en su planteamiento argumental es interesante estudiar, o analizar, lo que Heavy Fire: Red Shadow expone, en su jugabilidad se queda un poco atrás. Como comentábamos, su estilo es el puro arcade de reacreativa en la que solo nos tenemos que limitar a pulsar el botón de disparar sin cesar. A pesar de que se estén enfrentado dos potencias mundiales, Heavy Fire prefiere esquematizar sus diseños como un one-man-army, es decir, que nosotros estamos solos ante el mundo –incluso hay un trofeo, o logro, llamado “Soy un ejército”-. Ante un gran ejército que trae consigo vehículos blindados repletos de enemigos, docenas de miembros de milicia enemiga con lanzamisiles y kamikazes con el único objetivo de llegar hasta nuestra posición para hacernos saltar por los aires.

Todo ello aderezado con el aliciente de que nos enfrentamos a esos enemigos en oleadas. Es decir, recuperando el modo Horda de la saga Gears of War, Heavy Fire: Red Shadow ni se molesta en querer añadir una pizca de historia en sus niveles o una mínima relevancia de por qué estamos matando a los miembros del bando rival. No hay motivo más allá del: eres un sargento norteamericano y tienes una torreta rellena de balas ilimitadas, acaba con todos.

Escenarios y misiones a medio cocer

Heavy Fire: Red Shadow

Uno de los elementos, o puede que una de las piezas clave, que hubiera sido de gran ayuda para aumentar la inmersión del jugador a través de las VR de Playstation 4, hubiera sido un pulido de escenarios memorable. Los niveles de Heavy Fire: Red Shadow no destacan en nada en lo que artísticamente se refiere. Son planos y monótonos, y los vemos una y otra vez a lo largo de la historia, puesto que la campaña, compuesta por ocho niveles, combina los mismos escenarios variando entre día y noche.

Así como también ocurría en Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, donde llegados a un punto de la historia debíamos repetir misiones con algunos alicientes de dificultad para seguir avanzando en la trama, Heavy Fire: Red Shadow hace exactamente lo mismo. Solo que menos trabajado y con el único objetivo en cada misión de matar, matar y matar. No hay una finalidad, por absurda que sea, en este patio de recreo.

La guerra es un paseo por el campo

Heavy Fire: Red Shadow

Y, por si fuera poco, la dificultad del videojuego termina convirtiéndose en algo muy nimio con cada mejora que añadimos a nuestra torreta o a las habilidades de rachas de puntos –podemos solicitar milicia, ataques aéreos, helicópteros de ataque, munición, etc-. Llegados al extremo de que, una vez tengamos la suficiente experiencia, no hace faltar ni recargar la torreta. Por lo que nos convertimos en un dispensador de balas infinito al que es imposible abatir. Lo único que debemos hacer es mantener pulsado el botón de disparar e ir haciendo barridos por el escenario.

Además, esas rachas de bajas, que se consiguen eliminando a enemigos, terminan haciendo prácticamente casi todo el trabajo una vez las solicitamos. Y puede ser constantemente si tenemos activadas unas determinadas habilidades que reducen el coste de experiencia para obtenerlas y aumentan la ganancia de la misma al eliminar al ejército rival. Extraídas claramente de cualquier Call of Duty, esas rachas que solo deberían funcionar como apoyo, son verdaderas piezas clave para expandir aún más el caos y la destrucción por los niveles. Cada escenario termina convirtiéndose en una especie de feria donde debemos hacer tiro al pato para conseguir mayores ganancias y llevarnos el premio más gordo.

No hace falta desarrollar una IA con una inteligencia sobrenatural que nos lo ponga difícil realmente, pero sí que un poco más de desafío no le habría venido nada mal a Heavy Fire. Solo para que, por lo menos, completar los niveles hubiera generado un cierto grado de satisfacción en el jugador.

Heavy Fire: Red Shadow

En corto, lo cierto es que Heavy Fire: Red Shadow se queda en muy poquita cosa. No pasa el corte como videojuego de acción, teniendo en cuenta la generación en la que nos encontramos, y sus aspectos de guion, historia y diseño artístico y gráfico son bastante perezosos. Sirve como entretenimiento, por supuesto, pero no se le pueden pedir peras al olmo. Sus ajustados modos dan para unas pocas horas y su modo campaña está compuesto por un refrito de sus propias misiones.

Heavy Fire: Red Shadow ya está disponible para Playstation 4, Xbox One y PC a un precio de 39,99 euros. Si lo vuestro es la acción pura y dura y solo queréis desconectar un poco la mente mientras masacráis cientos de enemigos sentados cómodamente en vuestra ametralladora fija, el nuevo título de Mastiff es una opción que deberíais contemplar. Ahora, si lo que buscáis es un shooter más dinámico, variado y con historia, puede que este no sea puerto para vuestro barco.

Xavi Mogrovejo

Junto letras sobre videojuegos, cine y TV.

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