Análisis de Injection pi23 – Un survival horror de los que ya no quedan

Agramelin Games sorprende con un terrorífico regreso a los 90.

Injection pi23: imagen capturada por la redacción de Alfa Beta Juega

Terror nacional

El survival horror de corte tradicional se está perdiendo. Es una realidad tozuda que muchos aficionados al género lamentan desde hace ya muchos años. Es por eso que, cuando aparece un título que destila sabor añejo por todos sus poros, suele llamar la atención rápidamente. Es el caso de Injection pi23, el videojuego que supone el estreno del estudio andaluz Abramelin Games. Un auténtico survival horror que se ambienta en Villanueva de la Tapia, un municipio español ubicado en la provincia de Málaga que apenas cuenta con unos 1.500 habitantes (según los datos de población recogidos durante el pasado año).

La industria del videojuego continúa expandiéndose en nuestro país, que ya ha visto triunfar a varios proyectos como Deiland de Chibig Studio, Melbits World de Melbot Studio o The Last Door de The Kitchen Games —que actualmente se halla inmerso en el desarrollo del prometedor Blasphemous—. A pesar de todo, hasta el momento no teníamos a nuestro alcance un survival horror a la antigua usanza, de esos que nos exigen explorar cada rincón del escenario, velar por nuestros recursos y permanecer atentos en todo momento por lo que pueda pasar. Esa es la premisa del título que tenemos entre manos: Injection pi23, que llega a PlayStation 4 después de pasar por el taller de PlayStation Talents.

Injection pi23: imagen capturada por la redacción de Alfa Beta Juega

Como en los años 90

En pleno 2019, resulta difícil encontrar alternativas en un género que hemos perdido. La apuesta de incontables estudios por el tan popular walking simulator o walking horror y la tendencia de otros hacia la acción han dado lugar a un escenario en el que no es fácil hallar un videojuego de terror clásico, como los de antes, esos que llegaban en cascada en la generación de los 32 bits. Ese es el motivo por el que Abrameling Games está sorprendiendo a los fans del género, ya que Injection pi23 está pensado con todos esos aficionados en mente.

¿Qué podemos encontrar en esta visión desoladora del citado pueblo de Málaga? Para empezar, puzles. Muchos puzles. Porque no hay puerta sin llave y no hay armario sin combinación. Piezas básicas de un conjunto tradicional que nos cuenta su historia a cuentagotas valiéndose de una serie de documentos esparcidos por el mapeado. Aunque el juego se desarrolla en capítulos, digamos que cada uno de ellos es un escenario diseñado con la intención de que el jugador se pierda y necesite orientarse constantemente. Encontrarnos una puerta bloqueada y no tener ni la menor idea de dónde podría encontrarse la llave. Toparnos con una caja fuerte y necesitar explorar un lugar lejano en aras de encontrar el código que nos permite abrirla… Sensaciones encontradas.

Injection pi23: imagen capturada por la redacción de Alfa Beta Juega

Otra de las principales señas de identidad de Injection pi23 es la apuesta por eliminar todo rastro de checkpoints o puntos de control, obligándonos a valernos de los puntos de guardado manuales que se encuentran en zonas específicas del escenario. Esta decisión, sumada a la de encarnar a un personaje débil, que necesita velar por sus escasos recursos y es incapaz de sobrevivir ante las amenazas que se encuentra salvo que disponga de un arma —y munición—, terminan dando lugar a una experiencia de lo más tradicional, exigente y adictiva.

Un soplo de aire fresco

Injection pi23 no se conforma con ofrecer una experiencia tradicional a modo de survival horror; también apuesta por mecánicas tan interesantes como la posibilidad de desbloquear contenido adicional gracias al empleo del micrófono. Sí, hay ocasiones en las que nos toca interactuar con el juego mediante el uso de nuestra voz. Esto no es algo indispensable para avanzar, pero resulta muy interesante en caso de que nuestro objetivo sea exprimir al máximo el título y obtener todos los extras y coleccionables. Conforme exploramos el pueblo es posible encontrar ciertos elementos con los que debemos hablar, aunque solo podemos hacerlo correctamente en caso de haber encontrado las palabras correctas para llevar a cabo la conversación.

Otra de las decisiones más interesantes es la de apostar por un completo sistema de cámaras variables, que se adaptan perfectamente a los gustos de cada jugador. ¿Os gustan las perspectivas fijas y los ángulos de cámara pensados para mantener la tensión en todo momento? ¿preferís algo más acorde a los tiempos que corren como la vista en primera persona? ¿qué tal una mezcla entre lo clásico y la posibilidad de desplazar la cámara como en cualquiera de esas aventuras en tres dimensiones? Abramelin Games sorprende con el hecho de permitirnos alternar en tiempo real entre hasta cuatro modos de cámara distintos, y lo que es mejor: logra que el título funcione perfectamente y la experiencia no se resienta en función de la cámara en la que hayamos decidido disfrutarla.

Por si fuera poco, Injection pi23 también está marcado por algo heredado directamente de los principales referentes del género como Resident Evil y Silent Hill, entre otros. Se trata de los múltiples finales, la manera de obtenerlos y la enorme cantidad de variantes que se abren conforme progresamos en la historia. Al igual que acostumbrábamos a ver en casi cualquier exponente del género durante la década de los 90, el juego ofrece un acentuado componente de rejugabilidad, ofreciendo un conjunto muy rico en contenidos y dejando la sensación de que completarlo por primera vez no es más que un mero calentamiento ante lo que está por venir.

Injection pi23: imagen capturada por la redacción de Alfa Beta Juega

El futuro de Abramelin Games

Cuando uno es amante de la vertiente más clásica de un género que se está perdiendo, resulta imposible no ilusionarse al pensar lo que podría ofrecer Abramelin Games con más tiempo y mayores recursos. Y es que, sorprendentemente, Injection pi23 no tiene demasiado que envidiar a varios nombres propios del género. Un conjunto en el que prácticamente todo funciona bien, más allá de algunos aspectos técnicos o detalles no tan inspirados como el resto de apartados de los que podemos disfrutar al explorar esta versión oscura y terrorífica de Villanueva de la Tapia. Además, por si fuera poco, hay que destacar el hecho de recibir una aventura de terror ambientada en nuestro país, algo que es capaz de despertar esa atracción por lo desconocido que uno siente cuando escucha historias como el espinoso caso de la chica supuestamente poseída en Vallecas allá por 1992.

Injection pi23 es un buen survival horror, evocador de los mejores recuerdos de una época que se está perdiendo, y superior a otras alternativas que podemos encontrar últimamente gracias a la escena independiente. España continúa su camino hacia convertirse en un país puntero en cuanto a lo que al desarrollo de videojuegos en Occidente se refiere.

Roberto Pineda

Sci-Fi & Horror. Escribo cosas donde me dejan. Cosecho almas en Lordran, aunque vivo en Greenvale. Mi gato se llama Sif. Antes marcaba goles; ahora me enfado por los que otros fallan. Verdiblanco.

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