Análisis Let's Sing 11 — Los millenials queremos perreo

Voy a salir, no más fingir, no más servir. La noche es pa' mí no es de otro. Te voy a colgar, ya no hay vuelta atrás. Si me llamas, no respondo. 

Si no has estado metido debajo de una piedra en el último año, sabrás que esta canción, cantada por Ana Guerra y Aitana Ocaña (Aitana War) se ha convertido en todo un himno feminista y también en la canción más radiada tanto en programas de radiofórmula como en aplicaciones de música en streaming. Su ritmo, su tempo y su letra hacen que sea pegadiza, contagiosa y que se te mueva el cuerpo casi instntivamente. Te invita a coger un bote de champú y a cantar bajo la ducha o a tararearla allá donde se reproduzca. Pues no. Esta no es una de las canciones que se incluyen en Let's Sing 11, la última entrega de la saga de canto desarrollada por Ravens Court y que, aunque mantiene una calidad en cuanto a selección de temas y de sistema de canto, se aparta del público que realmente hace uso de este tipo de juegos: los jóvenes.

Análisis

Haciendo memoria, creo que nunca he estado al otro lado en lo que se refiere a un título de estas características. He jugado a SingStar (uno de los mejores títulos jamás creados para los aficionados a dar el cante) en todas sus versiones —hasta la de los éxitos de ABBA—, e incluso los Sing It de Disney con canciones de sus series y películas más famosas, pero nunca los he tenido que analizar. Todos ellos, con sus carencias, aprovechaban al público que tenían delante, algo que no sabe hacer Let's Sing, saga que parece querer crear un público a medida, pero esto no va así. Con Let's Sing 11 (Let's Sing 2019 en algunos países) se presenta una propuesta con novedades muy interesantes y una interfaz limpia y ordenada, pero todo eso no elimina el problema de fondo que tiene el juego: no conecta con su público. Si yo decido jugar con mis amigos o familiares a un título de estas características, quiero tener a mano un repertorio de canciones potente, que me (nos) permita disfrutar de verdaderas actuaciones impactantes en el salón de casa. Las 35 canciones que incluye esta entrega no son, ni mucho menos, malas, pero sí pierden fuelle si tenemos en cuenta que hay verdaderos temazos que en los últimos meses (y en el último año) han pegado con, en algunos casos, demasiada fuerza.

Tener a mano canciones tan icónicas como Zombie de The Cranberries o Sacrifice de Elton John siempre está bien, porque son verdaderos hitos musicales que se pueden cantar en cualquier momento. Diría que son hasta atemporales, pero esta atemporabilidad no es la mejor característica para un juego de caracter anual y que busca cubrir una necesidad casi efímera. Let's Sing debería plantearse como una lista de éxitos como la de las principales emisoras de radiofórmula y eso se traduce en temas como el que abre este análisis. De hecho, no haber aprovechado el tirón Operación Triunfo es un hándicap bastante fuerte y del que ya no se puede sacar provecho. Nombres como Aitana Ocaña, Becky G., Jennifer López, Lola Indigo o Rosalía deberían estar en un títulio cuyo principal público objetivo es gente joven inserta en una sociedad del consumo rápido y en el que el star system ha vuelto a cobrar vida. Si os fijáis, la mitad de los nombres que he mencionado en esta última frase proceden todos de algún talent o se han hecho famosos por alguna polémica con sus letras.

Podréis decir que, si no te gusta el repertorio de canciones, no te compres el juego. Y en parte no os falta razón, pero es que este tipo de producciones tiene un target muy concreto, ya que no suele haber canciones de géneros poco “cantables” como el rap, el heavy metal o el lírico. Más bien son canciones de rock o pop (latino e internacional), las que suelen copar las listas.

Dejando a un lado la variedad de temas, Let's Sing 11 no destaca tampoco por su sistema de canto propiamente dicho. Recuerdo perfectamente cuando usaba los micros rojo y azul de SingStar (que todavía los conservo en alguna parte de mi habitación), para darle más realidad a la actuación. Imitaba hasta la vox del o la cantante, pero lo importante era que de cualquier forma, el juego captaba la voz al momento. Puede que por el tema de la variedad de dispositivos que hay disponibles, Let's Sing 11 no detecta del todo bien la voz del jugador y las canciones siempre empiezan malamente. La capacidad para recibir la voz del cantante y procesarla es crucial para que el juego la puntúe en función de su atino vocal y esto funciona bien cuando la letra y el ritmo es fluido, pero si hay cortes en la canción, los combos y los bonus se pierden al tener que retomar la canción desde el silencio. Esto es algo que, personalmente, me molesta bastante, ya que el título de Ravens Court puntúa con extras si se empieza correctamente un tema musical. Repito, he usado la aplicación disponible en iOS (también en Android), para cantar, por lo que este defecto podría no darse con el uso de micros USB.

Estas dos características son la base fundamental de cualqueir título que tenga como objetivo probar el nivel vocal de un jugador. O también si solo se quiere disfrutar y competir contra amigos y familiares. El resto son añadidos que pueden darle mayor variedad a la competición. De hecho Let's Sing 11 incluye modo dueto para batirte en duelo contra otro jugador y un modo de mezclas para ponerte creativo.

Conclusiones

Repertorio: Muy variado, con temas que todo el mundo conoce desde los ochenta hasta hoy. De nuevo, una selección fallida para ofrecer a un público que, en muchas ocasiones, no pasa de la mayoría de edad. Se puede tener en cuenta a varios segmentos de edad dándoles una macedonia bastante más variada de canciones. No perdono que no hayan incluido nada de Becky G.

Jugabilidad: Sistema muy parecido al de otras entregas y al de otras sagas relacionadas con la canción. La detección de voz falla en bastantes ocasiones al empezar a cantar tras una pausa prolongada, por lo que se pierden bastantes puntos a pesar de haber conseguido entonar la nota de manera acertada. Modos de juegos variados y un sistema de progreso que invita a seguir jugando tanto en modo local como online, donde hay una competición mundial que se rige por los puntos conseguidos en cada tema.

Juan Pedro Prat

Periodista. Siempre llevo a mano un Poké Ball por lo que pueda pasar. Combino mi pasión por escribir con la de diseñar, aunque no se me da muy bien. Intento siempre aprender de todos los que me rodean.

Publicaciones relacionadas

Cerrar