Análisis de Massira – Buscando un refugio para la inocencia

Una propuesta made in Spain que denuncia la dura situación que viven los refugiados de guerra.

Portada de Massira

El peso de transmitir un mensaje reivindicativo o de exponer una situación social desfavorecida cada vez adquiere más contundencia dentro de la industria de los videojuegos. Títulos como This War of Mine o Bury me, my love, o Childhood, destacan dentro de esta tendencia para concienciar al público de la realidad haciendo uso del más puro arte.

Massira no es solo un videojuego, es el reflejo del problema que afrontan cada día numerosos niños que intentan huir de la guerra en Siria. La propuesta del estudio español Frost Monkey dentro del programa PlayStation Talents de Sony llega destacando por su profunda narrativa y sencillez gráfica.

Pasa desapercibida y resuelve los enigmas si quieres escapar

En Massira nos introduciremos en la piel de Numi, una niña huérfana cuyo mayor deseo es lograr escapar de Siria, territorio en conflicto bélico, para llegar a Europa. Numi estará acompañada por su abuela Yara, personaje que amplificará toda nuestra empatía hacia la joven protagonista e intensificará las persecuciones.

Para poder reflejar esta cruda historia desde la perspectiva más fiel y respetuosa posible, el estudio contactó con una asociación de refugiados para que los guiaran en el desarrollo de esta aventura. El resultado ha sido espectacular, pues el juego está cargado de elementos que dotan de realismo a su entorno (diálogos, lugares, sonidos, periódicos…).

La principal mecánica en la que se basa esta propuesta es en la exploración.

A lo largo del juego nos encontraremos con puzles simples basados en pasar desapercibidos para llegar de un punto a otro, conseguir dinero para viajar a Turquía, solucionar problemas de un campo de refugiados, encontrar un mapa, atravesar zonas peligrosas, e incluso escapar de una prisión.

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Un apartado visual que enamora por su sencillez

El juego está íntegramente desarrollado en 3D con el motor Unity, y posee una estética low poly, es decir, polígonos y texturas planas. Propone niveles cortos y minimalistas, cuyas mecánicas se basan en los anteriormente mencionados puzles, tanto manejando a Numi como, en otras ocasiones, a su abuela Yara.

Los escenarios juegan con los colores para transmitirnos alegría o tristeza, una fórmula magistral que consigue su propósito gracias al potente mensaje que infunde.

El diseño de los personajes, sencillo y minimalista, no solo destaca por la mezcla de colores, sino también porque las personas no tienen rostro. La deshumanización es un elemento clave a la hora de contar la historia de Massira, pues así la narrativa cobra más fuerza sin elementos que distraigan al jugador. No olvidemos que el estudio a cargo del juego fue premiado en PlayStation Talents en la categoría de mejor arte, hecho que salta a la vista durante los primeros minutos de juego en Massira.

Una propuesta contundente pero técnicamente mejorable

El principal inconveniente que encontramos en Massira son sus controles. El personaje que manejamos carece de movilidad fluida, especialmente a la hora de saltar, y corremos el peligro de vernos atascados en ciertas partes del escenario por ello. Esto puede provocar que tengamos que reiniciar varias veces el mismo nivel, desencadenando en ciertas ocasiones un componente de frustración que impide disfrutar de la experiencia narrativa al completo.

Los puzles no son especialmente complicados, sin embargo, las carencias técnicas nos pueden entorpecer el camino.

Sin duda, al estudio español Frost Monkey le aguarda un futuro prometedor dentro de la industria, pues han logrado posicionarse muy alto gracias a este juego de tintes documentales y de alta carga emocional. No solo reafirman a los videojuegos como un medio excelente para denunciar problemáticas del mundo real, sino como obra artística capaz de conmover a quienes se ponen al mando de la consola.

Además, la banda sonora ejerce una función de vehículo narrativo que nos hará querer pausar en ciertas ocasiones la pantalla para poder disfrutar de sus melodías de piano. Unos temas que calzan a la perfección con el carácter agridulce del juego y que no pasarán desapercibidos para sus jugadores.

Massira es una nueva forma de concienciar al público de problemas que a veces nos llegan a oídos de todos. Parece que a veces necesitamos que éstos se introduzcan de forma directa en nuestro ocio para hacernos reflexionar, y, en ocasiones, quizá sea la única forma de que empecemos a mirar a la problemática de Oriente Medio y a reflexionar sobre qué se siente siendo un refugiado.

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Massira te invita a reflexionar mientras pones a prueba tu ingenio

La aventura que Frost Monkey nos acerca, quizá no sea apta para los jugadores más exigentes que andan buscando un desafío o unos gráficos de alto presupuesto. Massira no pretende hacer gala de su jugabilidad, ya que ante todo, debemos ser conscientes de que estamos ante un título indie de bajo presupuesto, que ha sido elaborado con intención de llegar al corazón de las personas a la vez que las divierte y, sin duda alguna, lo consigue.

El juego está disponible totalmente en castellano para PlayStation 4 desde el pasado día 20 de febrero. Si queréis probarlo, existe una demo de 15 minutos totalmente gratuita.

Marina Martínez

Graduada en Filología Alemana y amante de los idiomas, literatura, tecnología y videojuegos. Me gusta crear contenido relacionado con aquello que me apasiona.
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