Análisis Ni no Kuni Remastered para PS4 – El poder de preservar la magia intacta

Un título que no ha perdido absolutamente ni un ápice de su encanto a pesar del pulido gráfico

Ni no Kuni Remastered

Lo más normal desde hace bastantes años es que nos lleguen al mercado decenas y docenas de títulos remasterizados que buscan rascar algo de ventas de aquellos jugadores a los que les gustó mucho el juego en cuestión y también de aquellos que no lo pudieron probar. El de las revisiones ha sido un mercado muy beneficioso para las compañías, ya que con un esfuerzo relativamente pequeño, podían conseguir resultados muy buenos. Pero la cuestión de este asunto es que los trabajos no siempre son buenos y la etiqueta de «remaster» ha ido devaluando su significado con el paso por las tiendas de algunos juegos que no se merecían llevar este apellido. En el lado opuesto está Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca Remastered, un buen ejemplo de cómo devolver a la vida un título que, aunque nunca estuvo muerto, sí que ya empezaba a pasar a las carpetas secundarias de nuestra memoria.

Ninno Kuni

La historia de Oliver es una de las más grandes que ha concebido Level-5 y a las pruebas me remito, ya que Ni no Kuni fue uno de los JRPG más aclamados del catálogo de PlayStation 3 y, si tengo que elegir entre las muchas remasterizaciones que me he tenido que comer desde que llegó la generación actual de consolas, sin duda esta hubiese sido de las primeras dentro de mis preferencias. Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca no exigía demasiado de PlayStation 3, de hecho era un juego muy asequible, por lo que podrían vérsele las costuras en una consola más potente si no se trata bien el material. Pero el caso es que el potencial de este título era mucho o el trabajo que han hecho en QLoc es muy bueno, puesto que aquel que juegue por primera vez a este título ahora mismo, lo confundiría, sin duda, con uno de la actual generación.

El poder de un buen trabajo en lo técnico

Al tratarse de un título revisionado, el principal aspecto que tenemos que destacar en este análisis es el técnico, es decir, cómo ha sido trasladar esta aventura (original de PlayStation 3), al entorno de PlayStation 4 y Nintendo Switch. La copia que yo he podido probar era la de PS4 y, al ser la más exigente para el título, puede ser la que nos desvele realmente si en QLoc han hecho un trabajo bueno o simplemente pasable. Por suerte, tengo que decir que el juego ha sido mimado hasta el extremo, con una versión para las consolas de la actual generación que bien podría considerarse un título desarrollado para ellas. Recordad que el título tiene, ni más ni menos, que ocho años, una edad importante si hablamos de tecnología. Juegos con menos años han tenido una adultez bastante mala y su salto remasterizado ha sido peor aún.

Ni no Kuni

Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca no era, ya en su época, un juego que requiriese de un músculo técnico importante, pero si se hace mal, una remasterización puede estropear una experiencia muy buena. El vivo y colorido mundo que recorren Oliver, Drippy y sus amigos sigue brillando con esta intensidad de entonces y no ha habido ni una sola nube que ensombrezca la obra maestra que creó Level-5 con la ayuda de Studio Ghibli. Y hablando de ellos voy a cerrar este apartado del análisis, ya que las escenas animadas por el estudio japonés tampoco han perdido un ápice de calidad, aunque bien es cierto que en su caso, seguramente, lo hayan tenido un poco más fácil, puesto que el material original de Studio Ghibli tendría una calidad impresionante ya cuando se crearon estas escenas para el juego original en 2011.

El emotivo viaje de un joven dispuesto a todo

Y es que si el apartado técnico ya es lo suficientemente bueno para justificar la compra del remaster, el propio juego en sí es de prueba obligatoria para cualquier amante de los juegos RPG. Level-5 construyó una odisea preciosa que nos llega de nuevo a otras plataformas en las que se le puede sacar un jugo nuevo a esta aventura. Yo pude terminar el título original en su momento y durante mis horas recorriendo el Otro Mundo he podido disfrutar exactamente de la misma manera que hace casi una década. Pocos juegos, por no decir ninguno, han conseguido resetear mi memoria y darme una segunda oportunidad para tratar un lienzo en blanco. Sí, sé más o menos qué ocurre y por dónde van los tiros de toda la trama, pero llegar a Villa Cascabel por primera vez ha sido emocionante y enfrentarse a los guardianes ha sido divertido y desafiante.

Ni no Kuni

Para los que lleguéis de nuevas, Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca cuenta la historia de Oliver, un joven de no más de 10 años que se queda huérfano tras la muerte de su madre. Sus lágrimas durante el duelo consiguen romper el hechizo que mantenía prisionero a Drippy, el Alto Maestre de los duendes, quien le dice que, si salva su mundo, habría una enorme posibilidad de recuperar a su madre. Esta pequeña posibilidad de conseguir no solo salvar a su madre, sino también acabar con el mal que asola al mundo de Drippy es la que hace que se mueva la maquinaria. Oliver apenas es un niño, pero su pureza y valentía inspirarán a todo aquel que se cruce en su camino.

Un sistema de juego que sigue ágil

Aunque sea un JRPG, Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca ya innovó a la hora de ofrecer un sistema de juego muy diferente a los combates por turnos a los que solemos estar acostumbrados. El título de Level-5 está construido sobre una base que mezcla turnos con acción en tiempo real, ya que ofrece una serie de opciones para poder realizar en combates mientras que permite al personaje moverse libremente por la zona donde se desarrolla la acción. Cada ataque de Oliver tiene luego un contador de tiempo que no le permite usar esa misma habilidad mientras se enfría. Lo mismo ocurre para el resto de personajes que se suman al joven mago a lo largo de su aventura.

Ni no Kuni

Junto a esto se encuentra el sistema de únimos, una mecánica tan arriesgada como divertida y que demuestra la ambición de Level-5 con el desarrollo de este juego. Todas las bestias que vagan por ese mundo son susceptibles de ser «capturadas» y luego invocadas para que luchen por nosotros. Al mismo tiempo, estas pueden crecer, aprender habilidades y hasta transformarse. Y no son pocas las transformaciones que se incluyen en Ni no Kuni. Hacer esto, después de que Pokémon ha patentado este sistema y conquistado a gran parte de la comunidad de jugadores, es, sin duda, una apuesta fuerte y que han sabido respaldar.

Conclusiones

Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca Remastered es uno de los mejores trabajos que yo he visto en lo que a remasterizaciones se refiere. Estos trabajos difieren bastante de lo que es un remake o recreación desde cero (que lleva una dedicación mayor) y por eso se les suele prestar una menor atención, con los muchos resultados mediocres que hemos visto. Esta nueva versión sí merece la pena, tanto para los que han jugado ya como para los que no y su lanzamiento en Nintendo Switch es una gran noticia para todos los jugadores.

Juan Pedro Prat

Periodista. Siempre llevo a mano un Poké Ball por lo que pueda pasar. Combino mi pasión por escribir con la de diseñar, aunque no se me da muy bien. Intento siempre aprender de todos los que me rodean.

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