Análisis Onimusha: Warlords para PS4: Capcom sigue su ritual de resurrección

La vuelta a la vida de viejos títulos no siempre sale bien, pero hay excepciones

Onimusha

No es la primera vez que me toca hacer un viaje en el tiempo para jugar a una de esas joyas o títulos destacados de otra época. PlayStation 2 tuvo un catálogo envidiable de títulos y hay compañías empeñadas en que las nuevas generaciones sean conocedoras de los éxitos del pasado. Capcom es una de estas entidades emperrada en sacar de su tumba personajes e historias y pasarlas por el filtro de la alquimia de la resurrección. Como bien sabrán todos aquellos aficionados a las páginas en blanco y negro, este tipo de transmutación está prohibida y aunque hay a quienes les ha salido bien, el sacrificio no vale siempre el resultado que se consigue. Pero hay excepciones.

Onimusha Samanosuke

Esta misma semana se lanza al mercado Onimusha: Warlords, la versión remasterizada del juego homónimo lanzado en 2001 para PlayStation 2. Originalmente, su título era solo Onimusha, pero a nuestro territorio llegó con el sobrenombre de Warlords con el mismo contenido. Este título sigue la misma estructura y puntos clave de otros juegos de éxito de la misma casa como Devil May Cry, saga que también ha vuelto a la vida rencientemente de la peor de las formas posibles. Por suerte, con Onimusha: Warlords, la compañía japonesa ha decidido trabajar un poco más y no solo recuperar el cuerpo intacto de Samanosuke Akechi de su nicho.

Una guerra inmortal

Cuando el filo de una espada choca con el de otra, solo el samurai más experimentado y habilidoso es capaz de salir victorioso en la contienda. Pero, por desgracia, no siempre se miden dos luchadores en igualdad de condiciones. Esto es lo que ocurre en Onimusha: Warlords, donde el conocidísimo Nobunaga recurre a un pacto con demonios para poder revivir y conquistar todos los territorios de Japón. El tirano líder está dispuesto a vender su alma al mismísmo diablo con tal de conseguir sus objetivos, pero hasta los demonios tienen sus rencillas entre ellos. Los Oni, una facción de esos seres del inframundo, también se han buscado a su campeón al que dotar de habilidades y detener la masacre final. Hablamos de Samanosuke Aekchi, el protagonista de esta aventura y espadachín que nos recordará a grandes protagonistas de juegos de acción como Dante o el mismísimo Kratos en su primera etapa de God of War.

Samanosuke Akechi atacando

Onimusha: Warlords ha envejecido tan mal como el primer Devil May Cry, sobre todo en lo que respecta a esa cámara fija que perjudica más que ayuda si tenemos en cuenta que es un título que destaca por, en su origen, una dificultad elevada. Los enemigos no dan tregua y que de repente te cambien la perspectiva, no ayuda a la hora de acabar con ellos. En este contexto de sangría demoníaca, guerra feudal y cámaras fijas, Samanosuke tiene que salvar a la princesa Yuki, que ha sido secuestrada para llevar a cabo un sacrificio ritual.

Una puesta a punto muy buena

Cierto es que pocas veces ocurre que una remasterización se pasa de buena en lo que a las mejoras añadidas se refiere. Por norma general, este tipo de productos tienen un solo objetivo: obtener un dinerito extra con el menor esfuerzo posible. En el caso de Onimusha: Warlords estamos ante un trabajo muy aceptable si tenemos en cuenta la trayectoria de Capcom ante este tipo de relanzamientos. Pude jugar a Devil May Cry Collection HD y a Megaman Collection y ninguna de ellas estaba a la altura del título que nos ocupa, quizá porque es solo un juego y no una recopilación de varios. En los casos de los recopilatorios, Capcom solo se limitó a aplicar unos simples filtros** con el objetivo de que las imágenes se viesen mejor en las plataformas de nueva generación, pero ni siquiera se molestaron en adaptar el ratio de imagen a las televisiones más modernas.

Onimusha Warlords

Onimusha: Warlords ha recibido una puesta a punto importante en lo que a gráficos se refiere. Las imágenes han pasado por un procesado que nos deja una mayor definición y un resultado mucho mejor que el original, sobre todo si tenemos en cuenta que aquí sí se ha aumentado el ratio de la imagen para adaptarse al 16:9 y no quedarse en el 4:3. El sonido también ha recibido una mejora sustancial, ya que las regrabaciones realizadas para voces y música ayudan a saborear el juego y que no tenga regusto añejo. Además, la ayuda del stick analógico es muy palpable, ya que esta opción no estaba disponible para el juego en su versión original a pesar de haber aparecido en PS4 a principios de la década pasada.

Onimusha Warlords

La característica más destacable de este remaster, si cabe, es la opción de un modo más fácil para todos aquellos no demasiado familiarizados con el sistema de juego o con la saga en general. Yo he usado ese modo para probar el nivel de suavizado en mis propias carnes y confirmo que, aunque con sus trazas de desafío, el modo permite disfrutar de los puzles y la historia sin frustarse por los enfrentamientos con todo tipo de demonios. El modo solo suma variedad al título, ya que aquellos dispuestos a afrontar el desafío, podrán obviarlo e irse directamente a los niveles más altos.

Conclusiones

Onimusha es una saga muy destacada dentro del catálogo de PlayStation 2 y del que bebieron luego otros muchos títulos que usaron la acción y el hack ‘n’ slash como base para sus mecánicas. La temática samurai ha regresado también y ha resurgido en títulos como NiOh y los próximos Ghost of Tsushima y Sekiro: Shadows Die Twice. Es por todo ello que Capcom tenía que esmerarse en la remasterización de este clásico que no solo tuvo calado entre los jugadores, sino también entre algunos de los actuales creativos con más potencial en la industrias del videojuego.

Juan Pedro Prat

Periodista. Siempre llevo a mano un Poké Ball por lo que pueda pasar. Combino mi pasión por escribir con la de diseñar, aunque no se me da muy bien. Intento siempre aprender de todos los que me rodean.

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