Análisis Overwatch para Nintendo Switch – La batalla se puede librar en una portátil

Blizzard ha hecho un muy buen trabajo con su shooter multijugador y Switch aguanta el tipo

Overwatch tiene solo un año más que Nintendo Switch, pero desde que esta llegó al mercado, los jugadores vieron en la híbrida la plataforma perfecta para que el juego de Blizzard diese el salto a un formato portátil. Y es que incluso antes de que Diablo III aterrizase en Switch, la comunidad ya veía en el binomio Blizzard-Nintendo una pareja muy compatible que siempre se ha caracterizado por hacer juegos que pueden llegar a todo el mundo independientemente de la plataforma que tengan. Y que esté haciendo este análisis hoy es una buena prueba de ello, ya que Overwatch era una baza más que buena para potenciar las ventas de la consola, así como para justificar un desembolso de Nintendo Switch Online (en juegos de terceros). Y digo era porque ambas compañías han perdido el efecto que podrían haber conseguido hace tan solo un año y medio, cuando la comunidad del multijugador seguía muy activa y no ahora, que se vislumbra en el horizonte una secuela inminente.

Overwatch Switch

La lectura de Overwatch en Switch es doble, ya que como juego se ha conseguido hacer un trabajo muy digno, aunque con sus fallos; pero en lo que respecta a su contexto espacio-temporal, llega demasiado tarde y el propio funcionamiento del título se ve aquejado de esta circunstancias. Hay muchos jugadores que habrán descubierto Overwatch gracias al salto que ha dado a Switch, pero estos pueden no ser suficientes como para que se desarrolle correctamente.

Los héroes pueden trabajar en cualquier sitio

La principal habilidad que tiene Blizzard, y esto ya lo consiguió en 2016 cuando canceló Project Titan para dedicarse a Overwatch, es que es capaz de coger una idea poco novedosa y convertirle en exitosa. Un shooter multijugador no era necesario en aquel momento, pero la compañía californiana es capaz de aportar una visión lateral a todo aquello que despierta su interés. Por eso no es de extrañar que hayan sabido ver el potencial de Switch para un juego tan colorido y accesible como lo es Overwatch. El trabajo de Blizzard siempre les ha llevado a crear contenido que se pueda jugar casi en cualquier plataforma, por eso los jugadores veían lógico el salto a la máquina de Nintendo, aunque sencillo no quiere decir que Overwatch no necesite de cierta potencia para poder rendir correctamente. El caso es que los ingredientes estaban todos sobre la mesa, pero por algún motivo nadie ha sabido ver que juntos podían dar como resultado un primer plato de gran calidad.

Overwatch Switch

Por todo ello, Overwatch en Nintendo Switch es una gran noticia, ya que popularizas aún más un título que, de por sí, ya tenía muchos seguidores, pero ha sido un movimiento lento, muy tardío que no va a tener el efecto que habrían querido tanto en Blizzard como en Nintendo. Quizá los miedos a no tener una plataforma fuerte han sido los que han retrasado este movimiento, pero en lugar de con Diablo III, el equipo de Jeff Kaplan debería haber arriesgado con una de sus grandes estrellas del competitivo. Porque sí, los personajes de Overwatch pueden desarrollar toda su fuerza en una consola que funciona tanto en sobremesa como en portátil. Con limitaciones eso sí.

Limitaciones que no frenan la diversión

Este apartado es el principal si tu preocupación es meramente gráfica. Al tratarse de una versión, lo lógico es tomarle las medidas a un juego ahora que se ha tenido que comprimir el contenido para que pueda funcionar perfectamente en una pantalla de no más de 7 pulgadas y con un hardware más limitado. La respuesta rápida es que se puede jugar a Overwatch sin problema y esto ha sido una sorpresa muy grata, ya que yo, como jugador habitual del shooter, me esperaba que se le vieran las costuras de algún modo. Iluso de mí, y que me perdone Blizzard por haber dudado de sus capacidades para trabajar.

Overwatch Switch

Lo primero que va a notar cualquier jugador con un ojo un poco entrenado es que Overwatch ha perdido parte de su potencia por el camino, algo que se hace necesario para que el modo portátil de Siwtch pueda hacerlo funcionar. Hay una caída en la resolución, que se hace evidente en el modo sobremesa, en el cual aparece como una niebla que difumina un poco la imagen en pantalla. Es muy leve, pero el salto de PlayStation 4 a Nintendo Switch se nota. Y esto hace ver que, por mucho aspecto amable que tenga, Overwatch necesita de un equipo potente para poder darlo todo. En lo que se refiere al modo portátil, yo me he sorprendido a muchos niveles, porque el título se ve mucho mejor y, a pesar de jugar en una pantalla más pequeña, el ojo se acostumbra (con un poco de tiempo) a reescalar lo que ocurre delante de él. Lo que significa todo esto es que en la desarrolladora se han centrado en que el juego funcione como un verdadero tiro. Y ahí sí que se han lucido.

Mucha fluidez en el desierto

Este apartado me sabe un poco agridulce, porque entre los juegos a los que más horas he dedicado esta Overwatch. El trabajo técnico para comprimir el juego y que pueda rendir a las mil maravillas ha salido redondo, pero hacer esto en una comunidad casi inexistente de jugadores es como pedir auxilio en el espacio. Nintendo no tiene una infraestructura online como la de la competencia y no es la primera vez que los jugadores nos quejamos de que es deficiente (como el hecho de que no haya un chat de voz implementado) y necesita mejorar. Pues en este caso, Overwatch ha sabido desenvolverse más que bien y las partidas no han presentado ningún tipo de lag o dificultades para el desarrollo durante las mismas. Y digo durante, porque para llegar a este punto hay que pasar por un lobby en el que no hay muchos jugadores.

Overwatch Switch

Encontrar partida se hace bastante complicado en la versión para SwitcHh de Overwatch y es que todo responde a lo que comentaba al principio de mi análisis: este juego llega muy tarde. La mayoría de jugadores ya ha participado en todos los eventos y conocido a todos los héroes en las plataformas originales y ahora no se incluye nada nuevo (salvo algunas opciones de juego como el giroscopio, que no lo recomiendo) que invite a jugarlo. Más allá de poderte llevar el juego contigo, Overwatch en Switch es un capítulo repetido. Además, a esto se suma que no existe el cross-play y tras casi 4 años jugando, habrá jugadores que, para llegar a Switch, tengan que empezar de nuevo su recorrido y no dispongan de nada de su equipamiento. Algo que en Fortnite fue motivo de un gran revuelo en la comunidad de jugadores. De esta forma, resulta bastante complicado y tedioso sumarse a partidas en las que pasas más tiempo esperando que jugando.

Conclusiones

Overwatch en Nintendo Switch es pura contradicción si se piensa fríamente. Se trata de un juego con un potencial enorme y más si le sumamos las características portátiles de Switch y el buen trabajo hecho por Blizzard, pero el momento en el que ha llegado se carga por completo la fantasía. Ahora ya apenas quedan jugadores que quieran dar el salto a esta versión (con una posible secuela en el horizonte). No siempre se llega a tiempo a las oportunidades y esta, sin duda, la han perdido completamente.

Juan Pedro Prat

Periodista. Siempre llevo a mano un Poké Ball por lo que pueda pasar. Combino mi pasión por escribir con la de diseñar, aunque no se me da muy bien. Intento siempre aprender de todos los que me rodean.

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