Análisis The Division 2 – Un horneado más completo con la misma masa madre

La secuela del título de Ubisoft Massive es más robusto, más completo, pero también más continuista

The Division 2 Personalización

La propuesta que Ubisoft Massive presentó a los jugadores en 2016 con The Division fue sorprendente y decepcionante a partes iguales para muchos jugadores. El título, un shooter cooperativo multijugador, llevaba a los usuarios a defender una Manhattan devastada por un virus que se transmitió por el dinero durante el Black Friday. La limitada extensión de esta zona de Nueva York fue una de las principales críticas que se llevó este juego (considerado uno de los grandes lanzamientos de ese año), sumado a que el contenido post-game no invitaba demasiado a los jugadores a seguir participando en él. Pues bien, estos tres años que han pasado le han servido a los chicos de Massive (con la colaboración de otros muchos) para redondear la experiencia y, quizá, convertir The Division 2 en el juego que debería haber sido la anterior entrega. Eso sí, no se libra de tener alguna costura suelta que salta a la vista.

Una historia menos atractiva

Las bases de The Division se enmarcan, principalmente, en tres temáticas: shooter, supervivencia y ambientación. Todo ello construye una historia que funcionó muy bien en el primer título debido a los ingredientes que utilizaron para narrar los hechos del juego: un virus letal que se transmitió a toda la población y que causó un colapso a nivel nacional. Lo cercano al momento del desencadenante (a nosotros nos toca vivir lo inmediatamente después) hace que el jugador viva de manera más intensa aquellos capítulos en los que se circunscribe su aventura y, además, el invierno tan cerrado y nevado que azotaba Nueva York aumentaba la atmósfera de peligro y desolación. En el caso de The Division 2 es todo lo contrario, por lo menos en lo que a ambientación se refiere.

The Division 2 paisaje

Han pasado siete meses desde aquello y Washington es la ciudad elegida para que se desarrollen los acontecimientos. Ya no hay una estampa nevada, sino que estamos en primavera, lo que deja parajes más tropicales (incluso amazónicos) en la mayor parte del mapa. Han surgido nuevas facciones que quieren hacerse con el control de la capital del país ahora que reina el caos. Esto no deja de ser exactamente lo mismo que en el anterior juego, solo que a una escala mayor y con, si nos metemos mucho en el papel, consecuencias mucho peores que lo de Manhattan. De nuevo, las misiones para recuperar las diferentes zonas serán la columna vertebral del juego, por lo que no se han modificado los ingredientes de la masa madre de The Division. Solo se ha hecho un pan mucho más grande procedente de la harina del mismo costal.

The Division 2 mapa

El margen de actuación en este tipo de géneros es bastante escaso, ya que pocos juegos que basan su jugabilidad en los disparos pueden crear una historia con la bastante profundidad como para que sea uno de los elementos más destacados de su producción. Eso sí, esta vez, como he indicado antes, es más larga, por lo que id reservando tiempo para poder llegar al final de esta aventura.

Mismo listón, mayor escala

Si hay algo que impresionó en The Division desde que se anunció oficialmente, fue la calidad gráfica que desprendía desde el mismo principio. Aunque sin librarse de cierta polémica por el downgrade, el título de Ubisoft cumplió y aunque no se trataba del inicio de la generación, se podría decir que dejó el listón muy alto en lo que a rendimiento técnico se refiere. The Division 2 usa exactamente el mismo motor que su anterior entrega y el equipo de Massive sabe perfectamente que dieron todo lo que tenían para construir un mundo detallado y que se acercaba mucho al que le sirvió como inspiración. No se le puede reprochar al estudio desarrollador haberse adelantado tres años a su tiempo y haberlo dado todo para llevar a The Division a la cima de su capacidad técnica. Ahora no sorprende tanto, pero los jugadores estamos resabiados y notamos enseguida si han aflojado. Pero no.

The Division 2 Misión

Whasington D.C. es una ciudad enorme, el mapa es dos o tres veces más grande que el de Manhattan. Y es que lo que debería definir The Division 2 en cualquier crítica o análisis es su escala, su tamaño. La saga ha crecido en muchos aspectos, pero una en la que más lo ha hecho es en su extensión (en todos los sentidos). Los distritos pequeñas urbes que hasta se pueden hacer pesadas de explorar, ya que, recordemos, no hay ningún tipo de vehículo que sirva como dinamizador de la exploración. Además, se han añadido todos los monumentos y zonas de interés reales que existen en la ciudad norteamericana. Esto es, durante gran parte de la aventura, el jugador puede ver el Capitolio, el monumento a Lincoln o a Washington desde cualquier parte del mapa. Y eso si no mencionamos la Casa Blanca, centro neurálgico de las operaciones de The Division en este juego. Saber que estás en una fiel recreación de esta ciudad ayuda a formar parte del hilo argumental en el que se inserta el personaje.

Hay cambios, pero opacados por el continuismo

Y si hay algo en lo que va a pecar The Division 2 es en parecer idéntico a la anterior entrega. En numerosas ocasiones durante mis sesiones de juego me pregunté si esta no podría haber sido una expansión para el juego (no por la extensión claro). Y hay que ser justos, Ubisoft Massive se ha esforzado en introducir novedades en las mecánicas jugables y las hay, que quede claro, pero pueden quedar ensombrecidas por un estilo de juego que, en la superficie, se presenta exactamente igual que en el anterior juego. Seguir una misma línea no debería ser un aspecto negativo, ya que estamos hablando de unas bases muy bien cimentadas y que se han usado para montar este juego, pero sí es un fallo que las novedades no destaquen por encima de esto.

The Division 2

Loa agentes de The Division 2 tendrán ahora disponible un árbol de habilidades muy variadas y donde antes solo se podían desplegar torretas, ahora habrá bombas ultratecnológicas, emisores de pulsos, lanza-químicos y hasta un escudo. La progresión del personaje se seguirá basando en puntos de habilidad que se adquieren por nivel y en tecnología SHD que habilitará una serie de ventajas que, salvo unas pocas, son bastante inútiles a lo largo del juego. Con el solo desbloqueo de un par de ventajas no habrá necesidad de buscar más cajas con las que potenciar al personaje. Además, la Casa Blanca no necesitará de la mejora de alas para el beneficio de los agentes, sino que habrá que reclutar a ciertas personalidades para poder acceder a mecánicas de fabricación o incluso a las Zonas Oscuras.

The Division 2

Otro de los elementos que ha mejorado mucho Ubisoft en The Division 2 es en la cooperatividad del juego. El anterior título pecó de fácil para muchos jugadores y las misiones podían llevarse a cabo en solitario incluso cuando había un sistema de emparejamiento que te buscaba un grupo para proceder. En esta entrega eso se hace imperativo, ya que los enemigos son más violentos, letales y numerosos. No se ha dejado nada al azar en esta iteración en lo que se refiere a la conexión entre jugadores. Si no tenéis amigos con los que jugar, vais a necesitar tirar del resto de la comunidad de este título. Eso sí, hay que pegarle un tironcete de orejas a los desarrolladores, pues el sistema de emparejamiento podría estar mucho mejor aplicado y que, cuando se vaya a acceder a una misión, no acabes en un grupo que se encuentra en la otra punta del mapa. Esto es disfuncional y, además, hace perder una cantidad de tiempo bastante valiosa cada vez que sale una pantalla de carga para sumarse o salir de un grupo.

Nuevas formas de conflicto

Finalmente, hay que hablar de la interacción entre jugadores, pero en el sentido más bélico de la palabra. Es decir, de cómo funciona el multijugador competitivo en The Division 2. Al contrario que en el anterior juego, las Zonas Oscuras han dejado de ser el principal foco de enfrentamiento. Ahora hay tres en lugar de una y aunque es la manera más orgánica y natural de enfrentarte a otros jugadores, no es la más directa. En esta secuela se ha introducido el modo Conflicto, un menú de matchmaking tradicional y aséptico que mete directamente a ocho jugadores a pegarse tiros en dos modos de juego diferentes: Dominación y Escaramuza. A modo de simplificar un poco la propuesta jugable, Massive ha decidido darle a los jugadores que prefieren un enfrentamiento más a pecho descubierto y con menos florituras este espacio donde desfogar a gusto.

The Division 2

En el caso de las Zonas Oscuras, siguen actuando como zona de peligro, pero ya no solo por una fuerte concentración de sustancias contaminantes, sino porque es el lugar donde hasta los agentes pueden volverse codiciosos y acabar con la vida de sus compañeros. En The Division 2 se ha dotado de un mayor componente narrativo a estas zonas, aunque no dejan de ser una escapada a un área de mayor dificultar (también dividida por niveles) con el objetivo de subir de nivel y de obtener mejores recompensas. También se han añadido nuevas actividades que hacer mientras se recorren las zonas y nuevos niveles de eliminación entre los que se pueden encontrar los jugadores al atacar a otros agentes.

Conclusiones

The Division 2 no ha aflojado lo más mínimo en lo que se refiere a propuesta jugable. Ubisoft Massive ha atendido a aquello que se le criticó hace tres años y le ha puesto remedio con un título muy completo, pero en el que no se han molestado en innovar en demasía. La mecánica de disparos y la variedad de equipo mantienen niveles muy por encima de otros juegos del mismo género y los mapas se completan con más eventos y los nuevos puestos de control, los cuales ayudarán a recuperar distritos que son enormes y que requieren de mucha atención. Un regreso notable para un título que ya demostró músculo hace tres años.

Juan Pedro Prat

Periodista. Siempre llevo a mano un Poké Ball por lo que pueda pasar. Combino mi pasión por escribir con la de diseñar, aunque no se me da muy bien. Intento siempre aprender de todos los que me rodean.

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