Análisis de Yooka-Laylee and the Impossible Lair – Segundas partes sí pueden ser buenas

La extraña pareja se inspira en los mejores y cambia de dimensión.

Yooka-Laylee and the Impossible Lair

Yooka-Laylee and the Impossible Lair ya se encuentra disponible. Se trata del segundo proyecto de Playtonic Games, un estudio formado por algunos de los antiguos miembros de Rare que un día nos dieron tantas alegrías gracias a nombres propios como Donky Kong Country, Banjo-Kazooie o Kameo, entre otros. Capital B ha vuelto y no hay más remedio que lidiar con él una vez más. Pero esta vez no lo haremos explorando un enorme mundo tridimensional, sino saltando a través de un buen puñado de niveles en dos dimensiones, con alguna que otra sorpresa…

El Supramundo y la Guarida Imposible

Si hace un par de años disfrutamos de una experiencia muy cercana a lo visto en el mítico Banjo-Kazooie, hay que decir que en esta ocasión la inspiración viene de dos nombres que no dejarán indiferente a nadie: The Legend of Zelda y Donkey Kong Country. Nuestro punto de partida tiene lugar en el Supramundo, una región que hace las veces de nexo y alberga portales a todos los niveles del juego. Este lugar no es solo una zona de tránsito; hay mucho que hacer en él. Sin ir más lejos, una buena parte de los coleccionables y secretos se ocultan en el Supramundo y en términos jugables, su exploración no dista demasiado de lo que podemos encontrar en cualquiera de las aventuras del Héroe del Tiempo: muros que debemos derribar mediante el uso de bombas, mecanismos que se activan a distancia o puzles basados en empujar bloques.

Este mundo central ha sido diseñado con mucho acierto y su exploración resulta muy gratificante debido a la diversidad de entornos, personajes que lo habitan y áreas secretas a las que solo podemos acceder si nos las ingeniamos para encontrar su punto de acceso. Aunque no lo parezca y el plato fuerte del juego esté en los niveles de plataformeo, el Supramundo da de sí lo suficiente como para que podamos plantearlo como un enorme nivel en el que la exploración nos recuerda a la época dorada de la antigua Rare, esa que tantas alegrías nos daba trabajando para las consolas de Nintendo.

Yooka-Laylee and the Impossible Lair

¿Qué pasa con la Guarida Imposible? Como ya sabéis, la zona final del título atiende al mismo nombre. Y no penséis que os estamos arruinando la sorpresa al hablaros de este lugar, porque podéis acceder a él desde el comienzo. Lo que pasa completarlo es imposible… o no. Se trata de un largo nivel repleto de trampas y enemigos. Todo está pensado para que nuestra partida acabe apenas unos segundos después de empezar a explorarlo.

¿La solución? Crear un escudo formado por una legión de soldabejas, los personajes a los que debemos rescatar en cada mundo. Son 48 y esa cifra indica la cantidad de golpes que podemos encajar —o errores que podemos cometer— durante nuestra incursión en la Guarida Imposible. Una idea muy interesante que permite al jugador intentarlo una y otra vez hasta que sea capaz de dominar cada situación, o hasta que cuente con las soldabejas suficientes como para allanar un poco el camino…

Yooka-Laylee and the Impossible Lair

El lado oculto del pergamino

Al igual que vimos en la aventura que Yooka y Laylee protagonizaron en 2017, aquí también accedemos a cada nivel a través una serie de tomos mágicos. La gracia está en que todos y cada uno de los mundos del juego tienen una especie de cara B; un acceso diferente que nos presenta un lugar en el que más nos vale olvidar todo lo que habíamos aprendido en su versión original. Por poneros un ejemplo, hay una zona en la que nadar es fundamental debido a que se trata de un lugar sumergido en prácticamente su totalidad. Pues bien, hay forma de hacer que el agua quede congelada de manera permanente si realizamos cierta acción en las inmediaciones de su puerta de entrada. ¿El resultado? Una versión alternativa del nivel en la que, en lugar de nadar deberemos tener cuidado con no resbalarnos mientras saltamos entre pilares de hielo.

Esta mecánica es uno de los principales atractivos de un título en el que siempre hay una sorpresa más. Niveles ambientados en fábricas cuya versión alternativa nos obliga a lidiar contra el avanza de sus máquinas. Otros en los que podemos invertir la gravedad… La decisión de ofrecer una cara B de cada mundo es muy acertada y da lugar a que el juego no deje de sorprendernos en ningún momento, ya que la sensación es similar a la de estar disfrutando de una segunda vuelta perfectamente integrada en la primera partida. Además, estas modificaciones en ningún momento se limitan a cambios visuales; los 48 niveles que debemos superar están formado por 24 iniciales y 24 alternativos, cada uno con sus propios coleccionables y secretos.

Por si fuera poco, un buen número de niveles —otros no tanto— han sido muy bien diseñados y encontrar todos los secretos en cada uno es un auténtico desafío. No es demasiado complicado alcanzar el objetivo principal, que no es otro que llegar al final de cada zona y liberar a su abeja guerrera, pero, en el caso de que busquemos encontrar todas las monedas, que vienen a ser prácticamente iguales que las famosas letras de Donkey Kong Country, la cosa cambia y no solo debemos investigar exhaustivamente cada mundo; también debemos calcular con cuidado cada salto y tratar de hacer la partida perfecta a la hora de evitar trampas y otros peligros del entorno. Con todo, completar Yooka-Laylee and the Impossible Lair al 100% puede llevar unas 14 horas aproximadamente.

Yooka-Laylee and the Impossible Lair

A la segunda va la vencida

El primer título de Playtonic no las tuvo todas consigo para convencer a los usuarios debido a un obstáculo muy difícil de superar: la alargada sombra de Banjo-Kazooie. El juego mostraba luces y sombras y llegó a crear división de opiniones entre los muchos que esperaban una especie de regreso espiritual de Rare, una de las compañías más queridos que nos ha dejado la industria del videojuego. Pero esta vez es diferente; Yooka-Laylee and the Impossible Lair es un fantástico plataformas y es la confirmación de que el estudio británico ha encontrado el camino a seguir.

Reminiscente de grandes clásicos, pero sin renunciar a presumir de personalidad propia y con un equilibrio perfecto entre plataformeo y exploración. Un título ideal para ese perfil de jugador que disfruta recolectando —y encontrando— objetos esparcidos a lo largo y ancho de un mundo repleto de secretos. En un género en el que es difícil destacar por encima de la media salvo que seas fontanero, la extraña pareja formada por dinosaurio y murciélago ha demostrado que también hay espacio para ellos. Capital B no se saldrá con la suya y acabar con su tiranía va a ser más divertido que nunca.

Roberto Pineda

Sci-Fi & Horror. Escribo cosas donde me dejan. Cosecho almas en Lordran, aunque vivo en Greenvale. Mi gato se llama Sif. Antes marcaba goles; ahora me enfado por los que otros fallan. Verdiblanco.
Cerrar