Por un puñado de huevos

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Tras el título ya clásico y dos secuelas muy en la línea del original llega el primer Angry Birds que realmente modifica de verdad lo suficiente la franquicia como para considerar que el videojuego más exitoso de la última década ha dado de verdad un paso hacia adelante.

Es probable que entre la comunidad más jugona, más hardcore, no se considere Angry Birds como un título realmente a tener muy en cuenta. Es comprensible, pues a menudo nos fijamos en el aspecto tecnológico -que no gráfico- para establecer nuestros parámetros de lo que de verdad supone un paso adelante en la industria. Sin embargo, una cosa está clara. Angry Birds es el título que mayor éxito ha alcanzado en los últimos años, con cientos de millones de descargas en todo el mundo, consiguiendo atraer a los videojuegos a públicos de todo tipo que las consolas o el PC apenas pueden acariciar.

Los primeros tres juegos de la saga, Angry Birds, Angry Birds Seasons y Angry Birds Rio, pilotaban sobre la misma esencia. Eran, al final, los mismos juegos, con los mismos pájaros y las mismas mecánicas, en lo que lo único que cambiaba era la ambientación y la dificultad de los niveles. Sin embargo, Angry Birds Space sí supone, por primera vez, un salto hacia adelante en la saga, un cambio. La esencia, las bases del juego, son las mismas. Pero la mecánica ha cambiado, han cambiado las reglas. Dejamos la Tierra para dirigirnos al espacio.

¿Y qué es lo que puede cambiar en el espacio vacío con respecto a la Tierra en un juego como Angry Birds? La gravedad. El elemento sobre el que pilota este nuevo título de los finlandeses Rovio. Si antes nuestros pájaros siempre terminaban cayendo hacia el suelo, como es totalmente lógico, en el espacio todo cambia. Como puedes ver en las pantallas, los niveles están salpicados de pequeños planetas en los que suelen estar nuestros enemigos, los cerdos verdes. Y cada planeta, habitualmente, tiene un área circular alrededor en el que cualquier objeto que entre siente atracción gravitatoria hacia él, y en la que deben caer nuestros pájaros para eliminar a los cerdos. Cuando un pájaro entra en órbita, este empieza a acercarse al objeto poco a poco mientras gira, en una espiral que acaba con nuestro amigo con plumas chocando contra el planeta en cuestión o el objeto que se interponga en ese momento.

Todo se complica cuando son varios los planetas con atracción gravitatoria, y cuando nos damos cuenta de que, si antes nuestro campo jugable era plano, ahora debemos lanzar nuestros pájaros tanto desde arriba como desde abajo, en 180 grados, y siempre teniendo en cuenta la trayectoria que cogerá al sentirse atraido por los cuerpos pesados. Esto hace que tengamos que cambiar el chip, pues lo que antes sería imposible ahora se convierte en fundamental para superar todos los niveles del juego.

Es importante también resaltar que, por primera vez en la saga, contamos con nuevos pájaros. Algunos son calcados a los clásicos pero con nuevos aspectos: el convencional rojo, el enorme rojo (que ahora es verde), el azul que se divide en tres al tocar la pantalla o el pájaro explosivo tienen las mismas funciones. Pero ahora tenemos uno de hielo que implosiona helando todo a su alrededor (lo que hace que el pájaro azul pueda derribar más elementos fácilmente) y el morado, que es idéntico al amarillo excepto porque se lanzará en picado hacia el punto que nosotros toquemos de la pantalla, en sus 360 grados y siempre que no haya objetos por medio.

El juego se vende a los precios habituales de la saga y de la mayoría de juegos de smartphone: 0,79 € en la AppStore y gratuito pero con publicidad en el Google Play (antes Android Market), y 2,39 euros en iOS y 2,27 en Android en sus versiones HD.

Todo ello para superar los, en principio, sesenta niveles que adquirimos al comprar el juego. A ellos hay que sumarle dos elementos. Primero, los “Eggsteroids”. Cinco niveles extra a los que accedemos tras conseguir los huevos de oro que hay en algunos niveles y que son un brillantísimo homenaje a clásicos como Arkanoid, Super Mario Bros o Space Invaders. Y, por otro, la Danger Zone. Otros 30 niveles que suponen un reto considerable, por lo menos a la altura de los niveles más difíciles de Angry Birds Seasons pero que hay que comprar por separado, a 0,79 euros.

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Valoración final

Jugabilidad: Brillante. Parte de la esencia del clásico Angry Birds y le suma los campos gravitatorios y los nuevos pájaros. A veces abusa del ensayo-error, pero es parte de la gracia de la saga…

Gráficos: Los más detallados de todos los Angry Birds. En HD es un espectáculo y en smartphones convencionales todo se ve muy bien. No son un alarde, pero su estilo de dibujo animado y minimalista vuelve a ser todo un acierto.

Sonido: Ciertas variantes en la machacona cancioncilla habitual de la saga, algunos efectos espaciales (que no especiales) y los mismos sonidos de siempre de pájaros y cerdos. Tampoco se necesita más.

Duración: En principio, corta. Los sesenta niveles inciales no son demasiado difíciles y por la Danger Zone hay que pagar. Lo bueno es que Rovio actualiza periódicamente todos sus juegos con nuevos niveles, por lo que no habrá que esperar mucho para seguir disfrutando. Además, por el precio del juego merece la pena.

Conclusión
Angry Birds Space es el primer Angry Birds que le da un giro real a la jugabilidad de la saga. Esta vez los cerdos han raptado los huevos de nuestros pájaros y se los han llevado al espacio, pero no se van a quedar quietos. Nuestros amigos alados tienen habilidades nuevas y cuentan con la gravedad para modificar totalmente los niveles. De nuevo, un grandísimo título de Rovio. Hay que jugarlo.

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