Animales de ciudad

El simulador social “made in Nintendo” llega a Wii. Una plataforma de la que la serie sabe sacar provecho, pero sin renunciar a sus características de siempre.

Animal Crossing es una de esas series singulares que, sin embargo, consiguen alcanzar un éxito considerable allí donde ven la luz. Especialmente en Japón, donde la saga está considerada como de auténtico culto. Ahora, después de ver la luz en GameCube (consola que le sirvió de debut) y Nintendo DS, el juego llega a Wii. ¿El resultado? Todo sigue igual, aunque con alguna que otra novedad digna de mención.

Mundo alternativo

¿En qué consiste Animal Crossing? Pues la base del juego sigue siendo la misma de siempre: vivir una segunda vida, por así decirlo. Un concepto que bebe de títulos como Sims o Harvest Moon, aunque da una nueva vuelta de tuerca a la mecánica de los anteriores. Nada más empezar el juego, tenemos que llevar a cabo acciones como comprar una casa, trabajar y, cómo no, relacionarnos con los demás miembros de nuestro pueblo. Todo manteniendo siempre el sentido del humor típico de Nintendo y un estilo visual de lo más desenfadado. Hasta aquí lo mismo que ya vimos en GameCube y Nintendo DS. ¿Qué hay de nuevo entonces en este Animal Crossing de Wii?

Para empezar, en esta ocasión Nintendo ofrece un mayor nivel de personalización. Contamos con doce modelos de edificios, más de dos mil objetos a nuestra disposición (que podemos comprar en una tienda) e incluso somos capaces de, por primera vez, mostrar emociones. Esto último lo podemos aprender en el teatro del juego.

Pero además, también se han aprovechado las oportunidades que brinda Wii. Por ejemplo, el sensor del movimiento del mando no sólo sirve para movernos por los menús, sino también para llevar a cabo acciones como pescar o cavar un hoyo. No obstante, lo más interesante en este sentido es la posibilidad de compartir poblado con otros tres usuarios a través de la conexión Wi-Fi de la consola, importar personajes de la versión de Nintendo DS, o descargar contenidos de la tienda online.

A nivel visual, el título no ha cambiado mucho con respecto a la versión de GameCube (ni siquiera de la de DS). Volvemos a encontrarnos con personajes cabezones y caricaturescos (muy al estilo Mii), escenarios no especialmente amplios aunque sí coloridos y, en general, un tono desenfadado y de acabado infantil. En este sentido, es cierto que esperábamos un lavado de cara algo mayor en el título; un juego que además no deja de tener otras pegas, como los molestos tiempos de carga o lo parecido que resulta a las versiones anteriores.

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