Un día en el campo

9233

La conocida serie llega a Nintendo 3DS cargada de novedades, en la que posiblemente sea su mejor entrega hasta la fecha.

A estas alturas, Animal Crossing es una serie del todo conocida, que ha logrado hacerse un hueco entre los usuarios de las consolas de Nintendo. Desde que viera la luz en época de GameCube (en Europa), poco a poco se ha ido convertido en uno de los estandartes de la compañía, evolucionando entrega tras entrega.

En esta ocasión, la saga llega a Nintendo 3DS ofreciendo una experiencia que, si bien mantiene la base habitual dentro de este singular mundo, aporta novedades y variedad como para atrapar de principio a fin. De esta forma este Animal Crossing pasa a convertirse en uno de los títulos más recomendables del sistema, y en una aventura digna de jugarse, incluso en el caso de que su cursi estética nos eche para atrás de primeras.

De hecho ya esperábamos un buen título dados los antecedentes. En Japón New Leaf había cosechado unas ventas sorprendentes (incluso para ser Japón, donde casi todo goza de éxito), y lo que habíamos probado vía Nintendo nos había gustado bastante. Pero insistimos, incluso así el juego nos ha sorprendido por lo completo y adictivo que resulta, que es al fin de lo que se trata.

El caso es que nos encontramos ante un título que otorga más libertad y opciones al jugador que nunca. Como seguramente ya sabréis a estas alturas, en este Animal Crossing podemos incluso convertirnos en el alcalde de nuestro pueblo. Y nuestra cita con la política no se reduce a una acción secundaria, sino que resulta un paso obligado en nuestra vida pública, y que se da a las primeras de cambio.

¿Y en qué consiste eso de ser alcalde? Básicamente, en tomar decisiones. Por ejemplo, en elegir a nuestros ordenanzas (ayudantes), quienes se encargan de llevar a cabo sus propias tareas administrativas, siempre en función al tipo de pueblo –o tipo de decisiones, para entendernos-, que nosotros hayamos decidido. También contamos con una secretaria, Canela. 

También podemos, cómo no, encargarnos del diseño de la aldea. O mejor dicho, de elegir dónde queremos poner tal o cual construcción (fuentes, árboles, farolas), o incluso edificios importantes. Con la peculiaridad de que estos últimos no pueden cambiarse de lugar una vez los levantamos.

Pero estas novedades no cambian otros elementos jugables propios de la saga. Es decir, pescar, vender fruta, cazar etc. Todo en New Leaf supone un añadido, pero apenas encontramos nada que se reste con respecto a lo visto con anterioridad.

Además, el hecho de poder hacer crecer y dar personalidad propia a nuestra aldea, también nos permite compartirlo con amigos, mediante la conexión de Nintendo 3DS. Vale, es cierto que esta opción no es algo nuevo, pero sí que esta vez tiene mucho más sentido dadas las circunstancias.

En el juego las bayas siguen actuando a modo de dinero. Y os podemos asegurar que es la entrega donde más pasta necesitamos. No solo tenemos que ocuparnos de nosotros mismos (esto es, amueblar nuestra casa, ponerlo todo a nuestro gusto, etc.), sino también de los proyectos municipales de la alcaldía.

Al contrario de lo que sucede en la realidad de nuestro país, aquí nosotros seremos un político de lo más altruista, que pondrá gran parte de dinero de su propio bolsillo para hacer crecer la aldea. Por eso mismo, pasaremos mucho tiempo realizando funciones cotidianas, aunque estas no resulten en absoluto aburridas.

También necesitamos bayas (mil, en concreto) para visitar La Isla. Esto es un lugar similar al que encontramos en GameCube (si conectábamos GameBoy Advence a la consola, eso sí), en el que además de un paradisiaco entorno, encontramos interesante fauna (bichos y peces exclusivos), personajes curiosos (el anterior alcalde del pueblo se ha retirado aquí) y minijuegos. Estos últimos ideales para disfrutar junto a un amigo.

Pero si algo nos ha vuelto a llamar la atención, son los contrastes de Animal Crossing. Bajo su singular aspecto y evidente inocencia, se esconde un título complejo, completo y largo, muy largo, que puede permanecer dentro de nuestras portátiles durante mucho tiempo. Hay infinitas cosas por hacer, aunque todas a su propio ritmo: sin prisas, sin sobresaltos.

Visualmente, el título cumple con su cometido, que es presentar escenarios y personajes más o menos entrañables. Puede que su estilo artístico no os entre a la primera (sobre todo si ya se tiene una edad), pero a la larga entendemos que es uno de los factores que da personalidad a Animal Crossing.

Algunos detalles visuales, como el agua, presentan un trabajo notable, y en general todo tiene ese toque onírico y de cuento que ya conocíamos de las anteriores entregas. La banda sonora, por su parte, mantiene agradables melodías y efectos sonoros (como las conversaciones imposibles) que acompañan perfectamente nuestra experiencia rural.

————————————————————————————————————————————-

Valoración final

Jugabilidad: Infinita, prácticamente. A las de siempre se le suman ahora las funciones de alcalde.

Gráficos: Peculiares, algo infaltiles, pero con personalidad.

Sonido: Melodías agradables y efectos simpáticos.

Duración: Toda la del mundo, más aún si añadimos las funciones para compartirlo con otros jugadores.

Conclusión
Animal Crossing New Leaf no solo mantiene la divertida jugabilidad de las anteriores entregas, sino que va un paso más allá con novedades tan importantes como la de meternos en la piel del alcalde del pueblo. Un juego lleno de posibilidades, que sin duda engancha por su encanto y atractiva variedad.

————————————————————————————————————————————-

Juegos relacionados

Animal Crossing, la saga

Si te ha gustado te gustará

Harvest Moon DS

No te quedes solo en el juego

Canción: Just my imagination de The Cranberries

Publicaciones relacionadas

Cerrar