Análisis de Anthem – El vuelo hacia el futuro, a medio gas

BioWare se lanza al vacío con su nueva propuesta, aunque encuentra luces y muchas sombras en el camino.

portada de anthem

BioWare acaba de lanzar una de sus mayores apuestas en el mundo de los videojuegos: Anthem. La compañía ha conseguido labrase un gran prestigio en el sector del ocio interactivo a través de sus grandes baluartes: Mass Effect y Dragon Age. No obstante, el estudio adherido a Electronic Arts sufría un durísimo revés con el lanzamiento de Mass Effect: Andromeda, contando con numerosas críticas y una recepción muy pobre por parte del público. Parecía que la fórmula del estilo de juegos por el que siempre han apostado desde la compañía canadiense empezaba a sufrir cierto desgaste, al menos hasta que se presentó Anthem, un título que prometía romper con esos moldes.

Así pues, el título que aterrizó el pasado 22 de febrero se antojaba como el caballo ganador que estaba esperando BioWare para volver a endulzar con miel los labios de los jugadores más avezados en su género, haciéndoles olvidar así el mal trago que supuso la última entrega de una saga tan consolidada como Mass Effect. No obstante, a pesar de que el título propone elementos muy interesantes, el resultado en su conjunto es algo pobre y lo que podría haber sido una revolución a modo de golpe sobre la mesa, se queda en una propuesta de futuro que actualmente corre a medio gas.

Una Alabarda para dominar a la oscuridad

Anthem pone a disposición de todos los jugadores un mundo muy rico en contenido y que se sustenta sobre una historia interesante, aunque falla en la ejecución de cómo se cuenta, algo en lo que ahondaré más adelante. No es que sea una mala propuesta, pero comete errores en elementos básicos de una narrativa. La propuesta de BioWare propone un mundo futuro en el que dos fuerzas se enfrentan por un poder mucho mayor: una de ellas, el Dominio, pretende hacerse con un poderoso artefacto que, indomable, sume al mundo en la más profunda destrucción y la oscuridad. Los miembros de la Legión del Alba consiguen restaurar una pequeña porción de ese mundo, el Fuerte Tarsis, un lugar seguro de la amenazas del mundo exterior.

No obstante, las fuerzas del Dominio vuelven a la carga tras la catástrofe acontecida tiempo atrás y los miembros de la Legión del Alba se ven obligados a actuar para evitar un nuevo desastre. La misión de los jugadores es la de ponerse en la piel de un librancero, un piloto de alabardas de élite, trabajando en consonancia con el resto del equipo para ejecutar multitud de misiones y parar los pies a la malvada organización militarizada, cuyo objetivo parece sumir a la humanidad en el caos absoluto.

Un mundo con potencial que sufre un vacío demoledor

anthem javelin

Una de las piedras angulares de BioWare a lo largo de la historia ha sido su empeño en generar historias profundas y cargadas de una toma de decisiones que obliguen al jugador a meterse de lleno en ella para sentirse identificado con lo que la propuesta te ofrece. No es el caso de Anthem, porque su revolución pasaba por ahí: descuidar en cierta medida el componente empático para ofrecer un título divertido de jugar y con multitud de opciones. El problema en este sentido es que, aunque la historia es interesante y cuenta con cierto potencial, la manera de contarla se hace torpe y aburrida. Todos los elementos que la definen se desarrollan en el Fuerte Tarsis, de la manera más sosegada posible y a través de conversaciones eternas que, en muchas ocasiones, no llevan a ningún lado. Por lo que, cuando sucede algo realmente interesante, cuesta prestar la atención necesaria.

Todo ello teniendo en cuenta que el golpe sobre la mesa en este aspecto sucede en los compases finales de Anthem, el momento en el que más de un jugador ya habrá apagado la consola y devuelto el juego a la estantería. En este sentido, BioWare ha perdido el rumbo acerca del impacto inicial que ha de generarse con una historia y la pobreza del resultado se traduce en un poderosos bostezo ante lo que cuenta en sus primeras horas. Además, ni siquiera cuenta con una continuidad atractiva, ya que dispone de frenazos irracionales entre misiones y viajes al fuerte que provocan mucha pereza a la hora de enfrentarse a conversaciones insustanciales -en su gran mayoría- cuando la cosa empieza a ponerse interesante.

Una acción tan frenética como repetitiva

personaje de anthem cayendo

Aunque la historia de Anthem no se desarrolle de la manera que se podría esperar de un estudio como BioWare, donde sorprende es en materia jugable. Porque la propuesta es entretenida y se hace divertida, especialmente con amigos, ofreciendo multitud de opciones que han de ser exploradas en profundidad para darse cuenta del buen trabajo que ha hecho la compañía a este respecto para su construcción. El elemento principal de la jugabilidad, por supuesto, es la alabarda: la armadura que portan los personajes y que ofrece opciones muy interesantes a la hora de combatir las diferentes amenazas.

Una de las principales vertientes que incluye Anthem es la de desplazarse con total libertad por su mundo, ya que las alabardas permiten volar de manera limitada por donde se quiera. Esto ofrece multitud de posibilidades a la hora de alcanzar un objetivo o incluso para combatir desde el aire en un sinfín de combinaciones muy divertidas y espectaculares, que provocan efectos magníficos a nivel visual. En este sentido, el gunplay diseñado por BioWare es una delicia que se adapta a la perfección a cualquier estilo de juego, por lo que incluso los menos habituales en el género del shooter se sentirán muy cómodos con este sistema de apuntado. En todo lo que engloba a la construcción de las mecánicas de combate, sí que se demuestra el mimo que se le ha puesto al desarrollo para satisfacer al usuario.

Anthem PvP

No obstante, aquí también se encuentra un aspecto muy flojo que empaña la acción habitual del título: es frustantemente repetitivo. Si en las primeras horas todo se antoja como un frenesí de movimiento y disparos para enfrentar a grandes cantidades de enemigos y criaturas, todo se vuelve un déja vu constante en cuanto se avanza lo suficiente. Con el paso de las horas, Anthem denota una desastrosa pereza a la hora de construir las misiones, desarrollándose todas de manera similar, si no idéntica. Hay excepciones, muy contadas, en las que se incluye algún rompecabezas de interesante resolución o algún jefe al que hacer frente, pero que no ofrece ningún tipo de desafío para los jugadores acostumbrados a este tipo de videojuegos. Parece como si BioWare hubiera querido alargar la experiencia de manera forzada y olvidándose de mantener la calidad de manera constante. Una pena, porque provoca una mala sensación respecto a uno de los puntos destacables de su propuesta.

Experiencia imponente en lo visual

anthem aspecto técnico

El derroche más significativo de la propuesta de BioWare y Electronic Arts llega en lo técnico. Sin duda, uno de los motivos que merece la compra para todos aquellos que se hayan aventura a comprar Anthem. El resultado a nivel visual es espectacular, al menos en la versión de Xbox One X que hemos podido probar. Todo lo que envuelve al mundo creado para esta nueva licencia tiene un aspecto visual fantástico y deja con la boca abierta en muchos sentidos. El sistema de partículas e iluminación es de lo mejor que se ha podido ver en la actual generación de consolas, así como la recreación de la vegetación y las condiciones climatológicas. Resulta impactante ver como, ante la inmensidad del mundo que se presenta, todo adquiere una dimensión detallada y especialmente cuidada hasta en lo más mínimo. Aquí, nos duelen las manos de aplaudir con lo que hemos visto.

Más allá de la excepcional dirección artística de la que hace alarde, también se puede apreciar en la dinámica de los combates, donde los disparos, las explosiones y el resto de elementos que interceden componen un cóctel gráfico que deja con la boca abierta. No obstante, hay pequeños detallitos que hacen ver que tal vez la propuesta ha sido demasiado ambiciosa. Hay algunas cinemáticas en las que el rendimiento cae de manera notable y hay numerosos bugs que entorpecen la experiencia, aunque esto es algo en lo que la compañía ya se encuentra trabajando. Las animaciones se desarrollan bien en casi su totalidad, aunque la inteligencia artificial de los enemigos es bastante pobre, por lo que no presentan un desafío a la hora de superar las misiones.

anthem misiones

Pero lo más frustrante son los tiempos de carga. En este aspecto es donde Anthem necesita mejorar con urgencia: son excesivamente largos y bastante frecuentes, por lo que en muchas ocasiones cortan de golpe la experiencia si te está resultando divertida, para dar paso a un fruncimiento de cejas que arruina la experiencia. Por otro lado, los servidores no se muestran todo lo estables que deberían para una experiencia de este tipo, pudiendo expulsarte de la partida de repente.

La inexperiencia en la propuesta llevada al endgame

anthem personajes

Sin embargo, uno de los aspectos que más desentona y que resulta incomprensible es el apartado endgame. Si en algo destacan otras propuestas de este corte como Destiny es que permiten ampliar la experiencia mucho más allá de la historia, algo que sucede a duras penas en Anthem, lo cual es bastante llamativo y habla muy mal del entendimiento que tienen en BioWare en este género. Y es que la ejecución del contenido endgame es desastrosa. Para acceder a ello tienes que haber alcanzado el nivel 30, lo que da acceso a los rangos de dificultad 1, 2 y 3 de Gran Maestro. Enseguida notarás que el desafío pasa de ser un paseo a algo prácticamente imposible.

Y es que parece que BioWare se olvidó por competo de explicar ciertos aspectos a tener en cuenta a la hora de afrontar la dificultad Gran Maestro, algo que es inadmisible en un título de estas características. Un error flagrante que puede desesperar incluso a los más veteranos del género. Esto se traduce en que, a pesar de cumplir los requisitos que se solicitan, cualquier enemigo puede hacerte morder el polvo sin ningún tipo de explicación. Esto se debe a que para poder afrontar estos nuevos retos es prácticamente imprescindible equiparse con objetos excepcionales, algo que no se explica por ninguna parte en el título. Sucede igual con otro tipo de aspectos de la jugabilidad, como los combos o la utilización de elementos como el fuego, el hielo y la electricidad. Si quieres avanzar, tienes que buscarte la vida en un sistema que desconoces por completo.

En Anthem hay cuatro tipos de alabardas

Algo que incluso se vuelve más preocupante al comprobar que las recompensas son bastante pobres y poco imaginativas, incluyendo algunos objetos de carácter menor y que ni siquiera eran útiles en los primeros niveles de juego. Por lo tanto, conseguir esas armas legendarias y objetos excepcionales será una quimera exasperante que provocará el enfado de más de uno. Pero, al menos, se permite contar con una amplia gama de funciones estéticas de personalización que te ofrecerán la posibilidad de tener el aspecto que tú quieras.

Un futuro interesante, un presente nefasto

anthem coloso

Así es como se puede traducir la experiencia con Anthem. Resulta un producto que, a largo plazo, puede ser una propuesta realmente interesante y que consiga explorar todas sus opciones a través del contenido adicional y gratuito que BioWare ha prometido durante los próximos meses, pero en la actualidad en juego no cumple con lo que se esperaba de él. Desde luego, no es la bala salvadora que buscaba la compañía y tampoco hace olvidar el tropezón con Mass Effect: Andromeda, sino que resucita viejos fantasmas por la torpeza realizada en ciertos aspectos que deberían ser un paseo por el parque para una compañía de este calibre.

Da la sensación de que el juego está inacabado y que han podido las prisas a la hora de su desarrollo, lo que nunca puede ser una buena noticia. La falta de personalización que se relacione directamente con la parte jugable en multitud de aspectos es una torpeza de grandes dimensiones, al igual que la ausencia de un modo PvP que ofrezca una propuesta más rica y dinámica, sin caer en lo repetitivo que se vuelve el juego pasadas largas horas en su mundo. No obstante, el futuro parece bastante prometedor porque las bases a nivel jugable son bastante sólidas y con una propuesta más variada el juego es divertido y de lo más atractivo para jugar con amigos. Habrá que esperar hasta que llegue ese momento, aunque tal vez es una espera que debieran haber evaluado en la compañía antes de lanzarlo al mercado.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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