Mercenarios portátiles – Análisis PSP

La acción cooperativa de Electronic Arts llega a PSP cambiando un poco lo visto en las consolas de sobremesa, pero sin perder ni un ápice de su trepidante desarrollo.

Army of Two es, como muchos sabéis, una serie de acción en primera persona claramente pensada para jugar junto a un amigo. Un ejército de dos, tal y como reza su nombre. No obstante, en este caso los desarrolladores han adaptado su concepto a PSP, pasando a ser un juego de acción, sí, pero más tradicional y en tercera persona.

Tiros y más tiros

Army of Two 40th Day vuelve a estar protagonizado por Tyson Rios y Elliot Salem, dos tipos duros de los de antes. Su misión en esta ocasión consiste en eliminar una amenaza terrorista que está haciendo peligrar la ciudad de Shanghái, en China. Y para ello tienen que tirar de todos sus recursos bélicos, que no son precisamente pocos.

El juego, como decíamos, se desarrolla en tercera persona, recorriendo niveles en los que tenemos que terminar con un amplio número de enemigos. Terroristas que no nos ponen las cosas nada fáciles. Por suerte, a medida que conseguimos dinero (ya sea derrotando malos, registrando los escenarios o llevando a cabo algunas acciones) podemos ir mejorando nuestras armas o conseguir algunas nuevas. Además, como suele ser habitual en esta saga, no estamos solos, sino que contamos con un compañero que no nos abandona ni a sol ni a sombra.

Al estar controlado por la máquina, podemos darle todo tipo de órdenes simplemente pulsando los botones de la cruceta de PSP. Esto hace que el desarrollo de la aventura gane en profundidad estratégica. En todo momento podemos pedirle que no siga, que esté quieto y nos cubra, que dispare a diestro y siniestro, que sea prudente… etc.

Por otro lado, en Army of Two 40th Day nuestras decisiones gozan de mucha importancia. Somos mercenarios y, como tales, podemos decidir sobre la vida y muerte de mucha gente. Lo que prefiramos no tiene efecto alguno en las misiones, pero sí en las recompensas que recibimos. Es decir, que en función de lo morales o inmorales que resultemos ser, ganaremos más dinero o menos.

Así pues, estamos ante un juego de acción que, a pesar de su estilo convencional, incluye opciones más que suficientes como para atrapar a los amantes del género, al menos durante las seis o siete horas que dura el asunto. Por supuesto, también cuenta con modo cooperativo para compartir la aventura con un amigo y doblaje al castellano. Los gráficos mantienen la ambientación de las versiones de sobremesa, aunque el motor sufre de alguna que otra ralentización puntual.

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